La Policía Nacional ha culminado una macrooperación antidroga con 86 detenidos y más de diez toneladas de hachís intervenidas. El golpe final se produjo en Tánger, con la detención del líder de la organización.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha ocurrido? La Policía Nacional da por culminada una macrooperación contra una red de narcotráfico que introducía hachís desde Marruecos por las costas españolas.
- ¿Dónde y cuándo? Almacenes localizados en Madrid, Guadalajara y Valencia; el máximo responsable fue detenido en Tánger el 8 de octubre de 2026.
- ¿Qué resultado? 86 detenidos, más de diez toneladas de hachís, siete guarderías desmanteladas y 13 entradas y registros.
El entramado: siete guarderías, una plataforma encriptada y un líder en Marruecos
El hombre que la Policía Nacional señala como máximo responsable de la red es Juan Carlos T.B., alias El Moreno, al que los investigadores conocen como El Tigre del hachís. Llevaba una vida de apariencia acomodada en Soto de la Moraleja, con una nómina declarada de más de 5.000 euros netos al mes en una firma de artes gráficas que le servía de coartada. Fue detenido por las autoridades marroquíes en Tánger el 8 de octubre de 2026, donde se había refugiado desde marzo tras enterarse de las primeras detenciones de su cúpula.
La organización no utilizaba naves industriales. La droga que entraba por las costas españolas procedente de Marruecos se almacenaba en siete guarderías repartidas entre Madrid, Guadalajara y Valencia, situadas en viviendas de urbanizaciones residenciales y alejadas de los domicilios de los propios líderes. La mercancía entraba por los garajes en furgonetas que llegaban desde el sur de España y, cuando el volumen lo exigía, se fraccionaba en varios viajes para no levantar sospechas entre los vecinos.
Desde una plataforma de mensajería encriptada, la cúpula gestionaba la entrada del estupefaciente, su almacenaje y el triaje de las remesas que después se repartían entre distribuidores menores por toda España y hacia el resto de Europa. Cada eslabón conocía solo su parte del entramado, lo que dificultaba reconstruir la cadena y localizar los pagos. La logística era el corazón del negocio.
El primer punto que los agentes desmantelaron fue una vivienda en el madrileño barrio de Las Tablas, donde se intervinieron más de dos toneladas de hachís en un único inmueble. Aquel hallazgo permitió a los investigadores identificar la figura del líder y constatar que la organización disponía de una red propia de guarderías dirigidas por sus socios de confianza.
La cooperación policial con Marruecos ha permitido detener al máximo responsable de la red cuando ya operaba desde su refugio de Tánger.
De Las Tablas a Tánger: dos años de seguimiento de la UDYCO
La secuencia de la investigación fue acumulativa. En marzo se produjeron las primeras detenciones de la cúpula, que precipitaron la huida del máximo responsable a Marruecos. En junio cayeron dos nuevos puntos de almacenamiento: uno a las afueras de Madrid con 960 kilos de hachís y 12 kilos de cogollos de marihuana, y otro en Sanchinarro con una tonelada de hachís.
Después aparecieron 4,6 toneladas de hachís en Silla (Valencia) y 2,1 toneladas en un ático de El Cañaveral (Madrid). Las 13 entradas y registros practicados en inmuebles de Madrid y Guadalajara permitieron a los investigadores unir la línea de puntos de una estructura que había crecido por compartimentos estancos.
La operación la ha dirigido la UDYCO (Unidad de Droga y Crimen Organizado, la unidad de la Policía Nacional especializada en narcotráfico y crimen organizado), que reconstruyó el papel del detenido: las negociaciones con los proveedores en Marruecos, la planificación de los transportes marítimos y por carretera, la adquisición de vehículos e inmuebles y la coordinación de quienes recogían, custodiaban y distribuían la mercancía. El inspector jefe José Manuel Orge, al frente de la sección de organizaciones criminales transnacionales de UDYCO central, subrayó que el golpe definitivo llega gracias a la cooperación internacional: si los delincuentes cooperan entre países, la respuesta policial debe hacerlo igual, trabajando fuera de las fronteras.
De los 86 detenidos, la mitad son de nacionalidad española y el resto marroquíes. Casi una veintena ha ingresado en prisión provisional por delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas y blanqueo de capitales. Los investigadores detectaron además mecanismos para introducir en el circuito legal los beneficios del narcotráfico: créditos adquiridos mediante testaferros, compraventa de vehículos de lujo y bienes inmuebles, facturas falsas a través de empresas pantalla y cobro de nóminas fraudulentas.
Marruecos ha aceptado ya la extradición, lo que situaría al detenido ante el juez de la Audiencia Nacional Francisco de Jorge —que ha instruido el caso junto a la Fiscalía Especial Antidroga— a lo largo del próximo mes de diciembre.
El Contexto Operativo
El hachís procedente del Rif marroquí sigue siendo el grueso del negocio criminal que atraviesa el sur de Europa, y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado lo han situado en el centro de sus planes operativos. El Ministerio del Interior mantiene el tráfico de drogas como la primera amenaza del crimen organizado en España y despliega dispositivos permanentes en el Estrecho, el Mediterráneo y los nodos logísticos del interior, donde la mercancía se almacena y se reempaqueta antes del reparto europeo. Según los balances periódicos del Departamento, el hachís es la sustancia con mayor volumen de aprehensión en el conjunto del país.
La escala de esta operación lo ilustra: siete guarderías, 13 registros y 86 detenidos en Madrid, Guadalajara y Valencia, con el arresto del máximo responsable fuera de España. Golpear el almacenamiento intermedio es golpear el eslabón que conecta la costa con la distribución: encarece la logística del narco, retrasa los envíos y fuerza a las redes a asumir riesgos adicionales que multiplican sus errores.
La cooperación con Marruecos se ha consolidado como una de las herramientas más eficaces de la Policía Nacional contra el narcotráfico transnacional. La detención en Tánger se produce después de que la propia red le ofreciera apoyo para cruzar la frontera y permanecer oculto, y esa vía ha terminado cerrándose. La investigación continúa abierta y el caso queda ahora en manos de la Audiencia Nacional, que deberá fijar la responsabilidad penal de los arrestados. El rastro financiero —testaferros, sociedades pantalla y patrimonio inmobiliario— será determinante para medir el alcance real de una red que movía mercancía a escala industrial.

