EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A quien vaya a un cementerio de la capital entre el viernes 30 de octubre y el lunes 2 de noviembre, a quien salga de noche por Sol y Gran Vía el sábado 31 y a los usuarios de la EMT en el centro.
- ¿Cuándo ocurre? Del viernes 30 de octubre al lunes 2 de noviembre. El grueso se concentra la tarde y noche del sábado 31, Halloween, y la mañana del domingo 1, Todos los Santos.
- ¿Qué cambia hoy? Más policía en los accesos a los camposantos y en el ocio nocturno, controles de alcohol y drogas, y autobuses reforzados hacia La Almudena y Carabanchel. En el entorno de la avenida de Daroca, mejor dejar el coche en casa.
El dispositivo de Todos los Santos en Madrid moviliza 1.700 agentes y la EMT refuerza sus líneas a los cementerios. Arranca este viernes 30 de octubre y se prolonga hasta el lunes 2 de noviembre, con la tarde y noche del sábado 31 como el momento de máxima tensión: coinciden Halloween, el puente, las visitas a los camposantos y los llamamientos que circulan por redes sociales y que el Ayuntamiento sigue de cerca.
La vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, explicó en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno de este jueves que el despliegue será similar al de ejercicios anteriores, pero con coordinación estrecha con la Policía Nacional ante posibles actos vandálicos. El Consistorio vigila grupos privados y redes donde se están lanzando convocatorias que apuntan a la almendra central, con Sol y Gran Vía como escenario principal. La semana pasada circularon avisos parecidos que no llegaron a materializarse.
Qué se vigila la noche del sábado en Sol y Gran Vía
El grueso del refuerzo se lo llevan los locales de ocio. La Policía Municipal sumará 350 agentes la tarde y noche del sábado 31 para controlar aforos, presencia de menores de edad, y horarios de cierre, además de montar controles de alcohol y drogas en los accesos al centro. Es la parte del operativo que se activa con el ocio de Halloween ya trasladado de la calle al local con entrada de pago, y donde el margen de error se mide en aforos reventados y menores dentro.
Ahí está el otro frente: 430 agentes dedicados a proteger los autobuses de la EMT, sobre todo esa misma noche, ante el lanzamiento de huevos y objetos contra los vehículos. La vicealcaldesa lo situó entre los riesgos para el tráfico y para los propios viajeros. Un huevo contra un parabrisas en marcha no es una travesura: obliga a frenar en mitad de la calzada. Cosas que pasan cada 31 de octubre.
Dónde se concentran los 920 agentes de los cementerios
El sábado por la noche es Halloween; el domingo por la mañana, Todos los Santos. El dispositivo prevé 920 policías municipales en todos los cementerios de la capital para ordenar accesos y movilidad, garantizar la seguridad entre los asistentes e impedir la venta ambulante ilegal de flores en los aledaños. En los dos grandes camposantos municipales, La Almudena y Carabanchel, se suman drones al control en tierra.
A eso se añade el refuerzo de la EMT en las líneas que dan servicio a los cementerios, pensado para que quien va a llevar flores pueda hacerlo sin coche y sin pelear por una plaza en el entorno de la avenida de Daroca. El SAMUR-Protección Civil también sube su apuesta: 20 unidades más en la tarde-noche del sábado, entre ellas ocho ambulancias básicas, dos avanzadas, ocho unidades de primera respuesta y dos vehículos DEPAS por si hay disturbios. En total, unos 65 sanitarios de refuerzo, con un mando y cinco operadores extra en la central.
La seguridad del puente no se mide en agentes desplegados, sino en cuántos autobuses llegan a su parada sin un huevo estampado en el parabrisas.
Cuatro días de despliegue y un problema de fondo que los drones no resuelven
Si se suman las tres cifras anunciadas —920 en cementerios, 350 en ocio y 430 en autobuses— el resultado son exactamente los 1.700 agentes del operativo. Es decir, la práctica totalidad de los efectivos se reparte entre tres misiones concretas y verificables, lo que da una idea bastante precisa de dónde espera el Ayuntamiento el problema. La comparación con el dispositivo del año pasado es la que el propio Gobierno municipal ha puesto sobre la mesa: mismo diseño, misma lógica, mismos puntos calientes.
El precedente útil no es el número, es el patrón. Cada año el Consistorio cubre Sol y Gran Vía y cada año los llamamientos se desplazan, se diluyen o se quedan en nada, como ocurrió el sábado anterior. Eso no significa que el riesgo desaparezca: significa que se mueve, y que un despliegue estático cubre mejor una plaza que un barrio. En paralelo, la venta ambulante de flores seguirá siendo el punto ciego del operativo. Perseguirla con más policía en la puerta del cementerio resuelve el síntoma —la manta en la acera— y no la causa, que es un circuito comercial informal con gente que se juega una sanción por sacar 40 euros en un fin de semana.
El diseño tampoco es infinitamente escalable. Madrid tiene un calendario de puentes que no perdona: al de Todos los Santos le siguen la Constitución y la Inmaculada en apenas un mes, y luego la Nochevieja de Sol, que exige otro modelo de seguridad y otro presupuesto. Nada nuevo bajo el puente. La pregunta que el Ayuntamiento debería responder antes de diciembre no es cuántos agentes pone, sino cuántos de esos 1.700 están haciendo una tarea que no se podría hacer mejor con horarios de cementerio ampliados y lanzaderas de bus con frecuencias reales.
Mientras eso se decide, el dispositivo estará activo cuatro días y el próximo examen será el puente de diciembre. Para quien tenga que ir estos días a La Almudena o a Carabanchel, la recomendación práctica es la de siempre: transporte público, horario de mañana y paciencia. El plan completo se puede consultar en la web de EMT Madrid y en la web del Ayuntamiento.

