El Departamento de Seguridad Nacional prohíbe DeepSeek en los equipos del Gobierno federal de EE. UU.

La orden del DHS obliga a borrar el modelo y cualquier software conectado en las agencias civiles federales, con vetos paralelos en Defensa e Inteligencia Nacional. Bruselas y Madrid afrontan ya el mismo criterio: origen y arquitectura del modelo.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Departamento de Seguridad Nacional prohíbe DeepSeek en las agencias civiles federales y ordena borrar el modelo y todo el software vinculado.
  • ¿Quién está detrás? El DHS, secundado por el Departamento de Defensa y el director de Inteligencia Nacional, que emitieron vetos paralelos para el aparato militar.
  • ¿Qué impacto tiene? Precedente directo para la UE y para las empresas españolas que han integrado modelos abiertos chinos en sus entornos de prueba.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) prohíbe DeepSeek en los equipos del Gobierno federal de Estados Unidos. La orden, difundida esta semana desde Washington, obliga a las agencias civiles a borrar cualquier rastro de los modelos de la compañía china, incluido el software de terceros que se conecte a ellos. No es una recomendación. Es una retirada obligatoria.

Qué prohíbe la orden y hasta dónde llega su perímetro

La orden afecta al perímetro civil del poder ejecutivo federal: el propio Departamento de Seguridad Nacional (el organismo que coordina la seguridad interior y la ciberseguridad del Gobierno de EE. UU.), el Departamento de Salud y Servicios Humanos, el Departamento de Energía y el resto de agencias civiles. Quedan fuera, por ahora, el sector privado y los ciudadanos.

No basta con desinstalar la aplicación. El texto obliga a retirar DeepSeek de los sistemas frontend y backend y a eliminar cualquier programa de terceros que lo utilice, lo integre como función o haya sido desarrollado por la compañía. El veto alcanza también al software que simplemente se conecta al modelo chino.

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El Departamento de Defensa y el director de Inteligencia Nacional emitieron sus propias órdenes para expulsar la herramienta de los sistemas militares. El veto no se queda en el plano civil: alcanza también al aparato militar. Washington no pide permiso.

Del Pentágono a Bruselas: los tres motivos que sostienen el veto

DeepSeek

La orden enumera tres riesgos. El primero es el acceso a datos: las instrucciones que un empleado federal introduce en DeepSeek, incluida información clasificada o sensible, pueden viajar a servidores en China y quedar al alcance del Gobierno de Pekín. El segundo es la ciberseguridad: el DHS advierte de que los modelos ‘pueden contener malware u otras vulnerabilidades’ y recuerda que la aplicación para iOS arrastra fallos críticos desde 2025. El tercero es la disponibilidad: hay versiones abiertas, gratuitas y sin regular, fáciles de instalar en cualquier equipo.

A eso se suma el historial. Usuarios documentaron en 2025 cómo el modelo censuraba respuestas sobre Mao Zedong que desaparecían en tiempo real. En septiembre de 2026, DeepSeek fue sorprendido enrutando consultas a través de Claude, de Anthropic, en una operación de destilación a gran escala: usar las respuestas de un modelo superior para entrenar otro más barato. En cristiano: copiar los deberes.

Washington no ha prohibido DeepSeek por ser china. Lo ha prohibido porque es gratuita, corre en local y no se puede auditar.

El perímetro importa. El veto no alcanza a las empresas ni a los ciudadanos estadounidenses: cualquiera puede seguir descargando DeepSeek en su móvil. La restricción es de compras públicas e infraestructura federal, no de mercado.

En Bruselas y en Madrid la lectura es otra. Los modelos abiertos de DeepSeek circulan por entornos de prueba de empresas españolas seducidas por el coste cero del software, y por administraciones que buscan alternativas a las licencias en la nube. El RGPD ya exige garantías para las transferencias a terceros países; lo que cambia con la orden del DHS es el criterio: un modelo de IA puede ser vetado por su origen y su arquitectura, no solo por su contrato.

La Lógica de Washington

Washington no legisla contra un producto. Resuelve un problema: el open weight (los modelos cuyos pesos se publican y cualquiera puede ejecutar en su propio servidor) ha roto la frontera entre software extranjero y hardware nacional. DeepSeek regala lo que OpenAI, Anthropic y Google cobran por suscripción, y lo empaqueta con la promesa de que los datos no salen del ordenador del cliente. Para la Casa Blanca de Donald Trump, esa combinación es una vía de entrada a los sistemas federales sin contrato, sin auditoría y sin proveedor identificable en EE. UU.

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El cálculo español es de coste y de soberanía. Las compañías con filiales en EE. UU. —Telefónica, Santander, BBVA, Iberdrola, Inditex— operan bajo reglas federales en suelo americano y tendrán que auditar qué modelos abiertos corren en sus entornos corporativos. Las pymes, que han visto en DeepSeek una alternativa de precio cero, no reciben ninguna orden, pero sí una señal: la gratuidad del modelo no es un descuento, es el modelo de negocio de un tercero que responde a intereses estatales.

Hay un precedente americano más cercano, y no es chino: es ruso. En 2017, la Administración de Servicios Generales expulsó el antivirus de Kaspersky de los equipos federales por su proximidad al Kremlin; el Congreso lo refrendó después y el veto se contagió a varios aliados. Con la IA ocurre lo mismo, solo que el objeto ya no es un antivirus: es una infraestructura cognitiva.

La incógnita es el alcance. La orden cubre agencias civiles; el sector privado queda fuera y en la Unión Europea el debate sigue abierto entre el Reglamento de IA y la vigilancia caso por caso. Lo que observamos es que Washington está levantando un perímetro de confianza para la inteligencia artificial, el mismo que ya aplicó a las telecomunicaciones con Huawei. La próxima prueba será el software empresarial: si el criterio se extiende a los proveedores del Gobierno federal, más de una tecnológica española con contratos en EE. UU. tendrá que certificar el origen de cada modelo que ejecute.

Ficha del Caso

  • El caso: El DHS veta DeepSeek en las agencias civiles federales y ordena eliminar el modelo y cualquier software vinculado; Defensa e Inteligencia Nacional aplican vetos paralelos en el aparato militar.
  • Datos clave: retirada obligatoria en sistemas frontend y backend, prohibición de software de terceros conectado a DeepSeek, fallos críticos en la app iOS desde 2025 y una trama de destilación vía Claude detectada en septiembre de 2026.
  • Para España: precedente directo para Bruselas; las empresas españolas con filiales en EE. UU. deberán auditar modelos abiertos y las pymes pierden la coartada del coste cero.