EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los viajeros de las líneas C-1, C-3, C-4 y C-8 de Cercanías Madrid, y a quienes usan el resto de la red, el Metro, los interurbanos y la EMT en los corredores de la A-4, la A-42, la A-5 y la A-6.
- ¿Cuándo ocurre? Este jueves 29 de octubre, durante toda la jornada, con servicios mínimos del 75% en hora punta (6.00-9.00, 13.30-15.30 y 18.30-20.30) y del 50% el resto del día.
- ¿Qué cambia hoy? Cuatro líneas no circulan y el resto acumula demoras y cambios de recorrido. Toca adelantar la salida, tirar de Metro o de bus y consultar el estado de la red antes de bajar al andén.
La huelga de Cercanías Madrid deja sin servicio cuatro líneas y empuja a miles de viajeros al Metro y a los autobuses.
Qué líneas están suspendidas y qué pasa con el resto de la red
La convocatoria la firma Semaf, el sindicato de maquinistas, y afecta este jueves a todas las empresas del grupo Renfe durante 24 horas. El Ministerio de Transportes fijó servicios mínimos del 75% en hora punta —de 6.00 a 9.00, de 13.30 a 15.30 y de 18.30 a 20.30— y del 50% el resto de la jornada. Sobre el papel, la red debería funcionar a tres cuartos. En la práctica, hay cuatro líneas con el cartel de cerrado.
Las líneas suspendidas son la C-1 (Chamartín-Aeropuerto T4), la C-3 (Aranjuez-Chamartín) y la C-4 (Parla-Alcobendas) desde primera hora de la mañana. A lo largo del día se ha sumado la C-8, la que enlaza Guadalajara con Cercedilla. Son los corredores que sostienen la entrada a Madrid desde el sur metropolitano, el Henares y el eje norte: Parla y Alcobendas, dos de los municipios más poblados del área metropolitana, se quedan hoy sin su tren directo.
El resto de la red —C-2, C-5, C-7 y C-10— no está mejor: Cercanías Madrid informa de demoras y tiempos de viaje superiores a los habituales, con modificaciones de recorrido incluidas. La compañía recomienda medios alternativos y ha lamentado las molestias ocasionadas a los viajeros.
El plan B lo sostienen Metro y autobuses. Metro de Madrid ha puesto en circulación 305 trenes, con refuerzos en las líneas 2 y 4 y 136 personas de apoyo identificadas en los andenes; la demanda del suburbano sube un 6%. Las estaciones con más presión son Puerta de Arganda, Puerta del Sur, El Casar, Móstoles Central, Atocha, Méndez Álvaro y Plaza Elíptica.
Cuatro líneas sin tren y el resto con horarios de día de nieve: la huelga se mide en el plan B de cada mañana.
Dónde hay autobuses de más y dónde no

Los interurbanos se llevan el grueso del refuerzo: 10 vehículos adicionales en los corredores de la A-4 y la A-42, otros 9 en la A-5 y 48 refuerzos en la A-6. Se mantienen 10 autobuses en reserva en la A-5 y hay coches preparados en la A-3 que se activarán si la demanda aprieta, según el seguimiento que hace el Consorcio Regional de Transportes desde primera hora.
La EMT, en cambio, no ha incorporado coches extra pese a registrar una afluencia superior a la habitual. Plan B, otra vez. La diferencia entre un dispositivo que se dimensiona por corredores y una red urbana que absorbe lo que le echan es la que explica por qué algunos andenes respiran y otros se llenan.
El Consorcio vigila especialmente las estaciones de la L12 en el sur —Loranca, Puerta del Sur, Getafe Central, Leganés Central, Alcorcón Central, y Fuenlabrada Central—, justo los municipios que dependen de la C-4 y de la C-5 para entrar a la capital. En el corredor del Henares, la C-2 y la C-7 dejan a Alcalá de Henares, Torrejón y Coslada con la L7 como principal válvula de escape. Los datos mandan.
Quién responde por una red que la Comunidad no gestiona
El dispositivo alternativo lo coordina la Comunidad de Madrid, que ha reforzado Metro e interurbanos y hace seguimiento de las incidencias a través del Consorcio. Pero Cercanías no es suya: la competencia es estatal. De ahí la petición del Gobierno regional de un servicio ferroviario ‘suficiente y fiable’ que evite trasladar las consecuencias del paro al resto de la red de transporte público.
La escena se repite cada vez que hay paro de maquinistas. La Comunidad pone los autobuses, el Estado pone los trenes y el viajero pone el reloj. El traspaso de Cercanías a Madrid, reclamado por el Ejecutivo autonómico desde hace años, sigue sin cerrarse, y mientras tanto el pulso recuerda bastante al que Cataluña mantiene con Rodalies: mismas quejas y la misma dependencia del operador estatal.
Hay además un punto débil que la jornada deja a la vista. Los servicios mínimos se calculan sobre la programación teórica, no sobre los maquinistas realmente disponibles. Cuando el 75% no se traduce en trenes en el andén, el porcentaje se queda en titular. Esta vez ha bastado una mañana para comprobarlo: cuatro líneas caídas y el resto con retrasos encadenados, con Atocha y Méndez Álvaro como termómetros de la mañana.
La huelga se limita, por ahora, a esta jornada de 24 horas. No hay convocatorias nuevas confirmadas, pero tampoco señales de que la negociación se haya desatascado, así que el dispositivo se mantiene hasta el último tren. Quien tenga que cruzar Madrid hoy puede consultar el estado de cada línea en la web de Renfe Cercanías. Y si el trayecto es inevitable, sume veinte minutos al reloj: el horario de hoy es una sugerencia.

