Las castañas en freidora de aire resuelven una pequeña tragedia de otoño: apetece un cucurucho caliente y no hay puesto en la esquina.
Encender el horno para 250 gramos de castañas es una exageración que se paga en la factura de la luz y en el calor que se queda dando vueltas en la cocina. Con la airfryer no hay precalentamiento, no hay bandeja que rascar y no hay humo. Solo una cesta que se lava en un minuto.
Eso sí, el método tiene tres puntos críticos. Si te saltas cualquiera de ellos, el resultado cambia por completo.
El secreto del éxito
- El corte en cruz, siempre: una incisión profunda en la parte abombada de cada castaña. Sin ella el vapor no encuentra salida, la piel revienta y el interior se reseca.
- Diez minutos de agua caliente: el remojo ablanda la piel y devuelve humedad a la pulpa. Es la diferencia entre una castaña tierna y una piedra con cáscara.
- Una sola capa en la cesta: si se apilan, las de arriba se tuestan y las de abajo se cuecen en su propio vapor. En una capa el aire circula y la piel se dora por igual.
Con esos tres gestos resueltos, el resto es mirar el reloj.
Ingredientes (para 2 raciones)
- 250 g de castañas firmes y grandes
- Sal (una pizca al final)
- Agua caliente para el remojo
Empieza por descartar las malas: castañas pesadas para su tamaño, con la piel lisa y brillante, sin agujeros ni manchas sospechosas. Las que están blandas o presentan un orificio diminuto suelen llevar inquilino dentro.
Lávalas bajo el grifo y haz un corte en cruz en la parte abombada, la que no tiene la marca plana. Que la incisión atraviese la piel exterior sin llegar a partir la castaña en dos.
Ponlas en un bol, cúbrelas con agua caliente y déjalas 10 minutos. Escurre bien antes de pasarlas a la cesta.
El corte en cruz no es decoración: es la válvula de escape que decide si la castaña se abre sola o explota dentro de la cesta.
Colócalas en una capa, sin amontonar, y programa 180 ºC durante 12 minutos. A los 6 minutos saca la cesta y dales la vuelta. Este gesto, que casi todo el mundo se salta, evita que la cara de abajo salga más tostada que la de arriba.
Sabrás que están en su punto cuando la piel aparezca abierta por la cruz y la cocina huela a tostado dulce. Déjalas reposar 5 minutos antes de pelarlas: templan y la cáscara se retira de una pieza, con la piel interior incluida.
Sirve con una pizca de sal por encima. Suena raro y no lo es: la sal corta el dulzor y hace que sepan más a castaña.
Variaciones y maridaje
Para acompañar, una sidra natural bien fría funciona mejor de lo que parece, y un blanco joven y seco también aguanta el envite. Si prefieres algo sin alcohol, un chocolate caliente espeso convierte el cucurucho en postre. Todo menos el vino tinto con crianza: se come el sabor tostado de la castaña.
Si te sobran, aguantan dos o tres días en la nevera dentro de un recipiente abierto. Peladas se congelan de maravilla y se descongelan en la airfryer a 160 ºC durante 3 minutos, que es la forma más rápida de tenerlas como recién hechas.
La castaña es naturalmente sin gluten, así que la receta ya sirve para celíacos sin tocar nada. Para una versión golosa, pincélalas con mantequilla fundida y canela en el último minuto de cocción.
Yo las prefiero con sal gruesa y no con azúcar, porque el contraste salado me parece más interesante que el caramelo. Y un apunte de tiempo: para 250 gramos, 12 minutos son suficientes; si son castañas muy grandes, comprueba una a los 10 y dale dos minutos más si hace falta.
