Lagarde sale del BCE el 7-F-2027 con los tipos en el 2,50% y Hernández de Cos lidera la sucesión

El español parte con ventaja en el sondeo de economistas de Bloomberg, pero el reparto de sillones en el comité ejecutivo y los recelos hacia candidatos de países muy endeudados amenazan su candidatura.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Christine Lagarde ha comunicado en Fráncfort que abandonará la presidencia del BCE el 7 de febrero de 2027, nueve meses antes de que expire su mandato, con los tipos de interés anclados en el 2,50%.
  • ¿Quién está detrás? El nombramiento corresponde al Consejo Europeo por mayoría cualificada (artículo 283 del TFUE), pero la negociación real se cocina entre el Eurogrupo y las capitales. El español Pablo Hernández de Cos y el neerlandés Klaas Knot parten como favoritos.
  • ¿Qué impacto tiene? España aspira por primera vez a presidir el BCE con un candidato propio, justo cuando la deuda pública y la reforma de las pensiones vuelven a estar bajo la lupa de Fráncfort.

Lagarde deja el BCE con los tipos en el 2,50% y una sucesión abierta que Bruselas quiere cerrar este año. La presidenta comunicó este jueves en Fráncfort su salida el 7 de febrero de 2027, nueve meses antes de que expire su mandato, y trasladó al Consejo Europeo la patata caliente de elegir a su sustituto.

El momento importa. El precio del dinero lleva meses anclado en el 2,50% después de una de las subidas más agresivas de la historia del euro, la inflación ha cedido pero no ha muerto y la eurozona crece a dos velocidades. En ese cuadro, quien presida el Banco Central Europeo a partir de febrero tendrá en la mano la última palabra sobre el coste de la deuda de media Europa. Ahí es nada.

La elección no es un examen técnico. El artículo 283 del TFUE atribuye el nombramiento al Consejo Europeo por mayoría cualificada, previa recomendación del Consejo y consulta al Parlamento Europeo y al Consejo de Gobierno del propio banco. Traducido al lenguaje de la calle: la decisión es política, se cierra por teléfono entre capitales y se firma cuando cuadra la aritmética.

Publicidad

Un sillón, tres vacantes y una negociación de paquete

El canciller alemán, Friedrich Merz, ha situado la decisión antes de fin de año, con los ministros de Economía de la eurozona reunidos bajo el paraguas del Consejo Europeo a mediados de diciembre. Y ahí aparece el primer elemento que no sale en los manuales: la sustitución de Lagarde no se negocia sola, sino en un paquete que incluye los dos asientos del comité ejecutivo que quedan libres en enero y mayo de 2027.

Francia tiene un objetivo claro. Quiere quedarse con la plaza de economista jefe, que se libera en mayo de 2027, y ese movimiento condiciona todo lo demás: varios gobiernos del norte consideran poco prudente colocar la presidencia y la jefatura de economía en manos de países con deuda alta. París, con las cuentas en rojo, no quiere que su candidato al sillón técnico quede contaminado por esa sospecha. Y España, con una deuda pública en torno al 100% del PIB, es el socio incómodo de cualquier ecuación de este tipo.

La sucesión del BCE no se decide en Fráncfort: se cierra en una sala de Bruselas donde cada capital paga un sillón con la moneda de otro sillón.

Frente a ese escenario, el neerlandés Klaas Knot ofrece lo que el norte lleva meses reclamando. Doctor en Economía, exdirigente del Ministerio de Finanzas de los Países Bajos, gobernador del banco central holandés entre 2011 y 2025 y expresidente del Consejo de Estabilidad Financiera, Knot fue el halcón más visible de la era Draghi: en septiembre de 2019 calificó de ‘desproporcionado’ el paquete de estímulos del BCE. Después apoyó el programa de compras pandémico y el Mecanismo de Transmisión, la herramienta que permite al banco comprar deuda ilimitada de un solo Estado miembro. La evolución le ha valido la etiqueta de halcón pragmático.

El problema de Knot es Alemania. Si el neerlandés se sienta en la presidencia, Berlín perderá el argumento del turno cuando ese puesto vuelva a quedar libre. Lo resume el economista jefe de EFG Bank, Stefan Gerlach: ‘Si nombran a Knot, Alemania difícilmente podrá defender que le toca a ella la próxima vez’. A eso se suma la memoria de algunos gobernadores veteranos, que siguen leyendo su ruptura pública con Draghi como una deslealtad.

Del Banco de España a Fráncfort: el aval de Draghi y el informe sobre las pensiones

BCE tipos de interés

Al otro lado del tablero, el currículum de Pablo Hernández de Cos encaja casi demasiado bien. Entró en el Banco de España en 1997, se trasladó a Fráncfort en 2004 como asesor del comité ejecutivo del BCE y regresó a Madrid para hacer carrera hasta la gobernación, que ocupó entre 2018 y 2024. Dos mandatos al frente del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea —el organismo que fija las reglas globales del sector— y la dirección general del Banco de Pagos Internacionales, la institución que los banqueros centrales llaman ‘el banco de los bancos centrales’.

Su perfil es de paloma moderada: más atento que los halcones al crecimiento y al empleo, pero sin complejos a la hora de subir tipos. De hecho, respaldó el giro restrictivo de 2022 cuando la inflación se desbocó. El sondeo de economistas de Bloomberg le da una ventaja estrecha, 12 apoyos frente a 9 para Knot, aunque la encuesta mide preferencias del gremio, no intenciones de voto en el Consejo Europeo. La aritmética manda.

Publicidad

Hay un detalle que en España se va a leer con lupa. Siendo gobernador, De Cos publicó una crítica severa contra el retraso del Gobierno de Pedro Sánchez en la reforma de las pensiones. Ese texto no era una opinión menor: era el diagnóstico de quien hoy aspira a dirigir la política monetaria de los Veintisiete. En Moncloa conviven la satisfacción por tener un candidato con opciones reales y el vértigo de que ese candidato haya escrito negro sobre blanco lo que piensa del corazón del programa socialista. Puro cálculo político.

El Eje del Poder Europeo

La geometría de esta sucesión es la de siempre, con nombres nuevos. Los frugales del norte —Países Bajos, Austria, Dinamarca, los bálticos— empujan a Knot porque su historial les garantiza que Fráncfort no volverá a comprar deuda con alegría. El eje franco-alemán se ha partido en dos intereses distintos: París quiere el sillón técnico y Berlín no quiere gastar su turno, de modo que ambos negocian por separado y ninguno quiere aparecer como el que bloquea. Los del sur, con España e Italia a la cabeza, reclaman peso político en las instituciones tras años de austeridad y de expedientes fiscales. Y Visegrado, que no tiene candidato, usará su voto para cobrar favores en materia de fondos o de energía.

Para España, la lectura es doble. Una presidencia del BCE en manos de un economista formado en la crisis del euro —De Cos fue testigo directo de 2011 y 2012, cuando la prima de riesgo española superó los 600 puntos y se llegó a discutir un rescate— sería la mejor póliza posible ante cualquier episodio de tensión en los mercados. También pesaría en el debate nacional sobre consolidación fiscal, porque un presidente español sería el primero en pedir prudencia a los suyos. El aval de Mario Draghi, que sigue teniendo peso en las cancillerías europeas, juega a favor, y no es un detalle menor: la experiencia del español en la supervisión bancaria es exactamente lo que Bruselas quiere en Fráncfort si la banca italiana o alemana vuelve a dar sustos.

Pero el riesgo es real y conviene decirlo. Hay una parte del establishment comunitario que prefiere colocar a un halcón ahora para poder girar a la moderación después, cuando la próxima crisis obligue a comprar deuda periférica. Si ese cálculo se impone, De Cos no será víctima de su currículum, sino de la aritmética de sillones: la jefatura de Economía para Francia, la presidencia para el norte y una vicepresidencia de consolación para España. Es el patrón que ya vimos con el Eurogrupo y con el reparto de comisarios de 2024.

La decisión a cinco o diez años no está tanto en quién gane como en qué precio se paga. El paquete incluye dos asientos del comité ejecutivo, y quien negocie mal se quedará fuera de la próxima década de política monetaria europea. Cabe recordar que el BCE tiene pendiente revisar su marco operativo y su estrategia de balance tras años de compras masivas; el presidente que llegue en 2027 heredará esa tarea con la inflación aún por debajo del objetivo en varios trimestres.

El calendario ya está escrito: reunión de ministros de la eurozona bajo el paraguas del Consejo Europeo a mediados de diciembre, decisión política antes de que acabe 2026 y traspaso de poderes en Fráncfort el 7 de febrero de 2027. Entre medias, el Consejo de Gobierno del BCE tiene previsto su último encuentro del año, y ahí se mirará cada palabra de Lagarde como si fuera un testamento. Puedes consultar el calendario institucional en la web oficial del BCE. Queda Eurogrupo, queda cena y queda teléfono. Como siempre.