El informe PISA mide cada tres años las competencias en matemáticas, lectura y ciencia de los alumnos de 15 años, también en España.
Qué mide el informe PISA y cómo se aplica en España
El informe PISA (Programme for International Student Assessment) es el estudio que la OCDE realiza cada tres años desde el año 2000 para medir el rendimiento de los estudiantes de 15 años, la edad a la que en la mayoría de los países termina la escolarización obligatoria. No examina el currículo de cada país ni los contenidos memorizados: mide la capacidad de aplicar lo aprendido a situaciones nuevas, dentro y fuera del aula.
Cada edición tiene un área principal que rota. En PISA 2022, cuyos resultados se publicaron en diciembre de 2023, la materia troncal fue la matemática; en PISA 2025 es la ciencia. La prueba se realiza por ordenador y dura unas dos horas, con ejercicios de respuesta múltiple y preguntas abiertas. A eso se suman cuestionarios de contexto para alumnos, familias, docentes y equipos directivos, que recogen datos sobre el entorno socioeconómico del centro y de los hogares.
Las puntuaciones se expresan en una escala con una media de 500 puntos y una desviación típica de 100. Ese dato aislado dice poco: lo relevante es la comparación con la media de la OCDE, la evolución entre ediciones y el porcentaje de alumnos en cada nivel de competencia.
La OCDE fija seis niveles y el nivel 2 es el umbral mínimo que considera necesario para desenvolverse en la sociedad. Por debajo de ese nivel, el alumno queda en situación de riesgo de exclusión social y laboral, según el propio marco del estudio.
Cómo se leen los resultados y qué papel tiene el INEE

El INEE (Instituto Nacional de Evaluación Educativa) es el organismo del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deporte responsable de aplicar PISA en España, conforme al Real Decreto 274/2024, de 19 de marzo. Lo hace en colaboración con las administraciones educativas autonómicas, que aportan los centros de la muestra. El Instituto organiza su trabajo en tres ámbitos —evaluaciones nacionales, evaluaciones internacionales e indicadores educativos— y PISA se encuadra en el segundo.
PISA no evalúa el currículo español: mide si un alumno de 15 años sabe aplicar lo aprendido a situaciones nuevas, fuera del aula y sin contenidos memorizados.
La muestra se selecciona de forma aleatoria entre centros públicos, concertados y privados para que el resultado sea representativo del conjunto del sistema. Las comunidades autónomas que amplían esa muestra —y la financian— reciben un informe propio con datos desagregados por territorio. El INEE advierte de que esas diferencias deben leerse con el margen de error estadístico.
El calendario es fijo: la prueba se aplica en primavera y los resultados se conocen unos 18 meses después. Está previsto que los de PISA 2025 se publiquen en diciembre de 2026. El INEE difunde entonces un informe nacional con la ficha técnica, los cuestionarios y los datos desagregados por comunidad autónoma.
Para leer los resultados conviene fijarse en cuatro elementos: la puntuación media, el porcentaje de alumnos en cada nivel, la evolución respecto a ediciones anteriores y el índice socioeconómico y cultural (ESCS) que PISA calcula para cada estudiante. Un descenso de puntos puede explicarse por un cambio en la composición de la muestra o por el contexto social de los centros. Las diferencias de pocos puntos no son estadísticamente significativas.
El Marco Educativo
La evaluación del sistema educativo se regula en el Título VI de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, modificada por la LOMLOE (Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre). Los artículos 140 a 147 atribuyen al Estado la evaluación general del sistema y al INEE la coordinación de las evaluaciones internacionales. La competencia para organizar la enseñanza es autonómica: por eso las comunidades deciden qué centros colaboran y si amplían la muestra para tener resultados propios.
En el proceso intervienen varios actores. El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deporte firma y presenta el informe nacional; las consejerías autonómicas difunden los datos de su territorio; los sindicatos docentes y las asociaciones de familias recurren a esas cifras en el debate sobre recursos, ratios y equidad. La OCDE publica los resultados internacionales y fija el marco metodológico, que incluye el porcentaje de alumnos por debajo del nivel 2 como indicador de equidad.
El debate posterior a cada edición no es metodológico, sino de lectura. Un mismo dato admite análisis distintos según se atienda a la serie histórica, al contexto socioeconómico o a la composición de la muestra; el INEE insiste en que las variaciones pequeñas entran dentro del error estadístico.
La próxima cita será la publicación de los resultados de PISA 2025, prevista para diciembre de 2026. La serie completa está disponible en la web del INEE y en el portal de la OCDE.
Claves de la Noticia
- Qué importa: el informe PISA es el estudio trienal de la OCDE que mide las competencias de los alumnos de 15 años en matemáticas, lectura y ciencia, y en España lo aplica el INEE.
- Por qué importa: sus datos son la referencia internacional con la que se comparan los sistemas educativos y se justifican decisiones de política educativa y presupuestaria.
- A quién le importa: familias, docentes, equipos directivos y responsables de las consejerías autonómicas que usan esos resultados para evaluar sus centros.
