El escudo antimisiles Freyja ya tiene interceptor y lanzador ucranianos. Lo que falta āradares, espoletas y centro de mandoā depende de que Europa cumpla los plazos.
VolodĆmir Zelenski confirmó el 17 de octubre que Ucrania ha cerrado su parte del programa: el interceptor FP-7.X y su lanzador, fabricados por la empresa Fire Point. La pelota estĆ” ahora en el tejado de los diez paĆses participantes. ‘Ucrania ha hecho lo que tenĆa que hacer, y eso es una buena noticia’, dijo el presidente ucraniano ante los periodistas. ‘En cuanto a lo que deben hacer los socios, saben que hay diez paĆses participantes y estĆ”n en ello’.
El reparto industrial dibuja el mapa de la nueva dependencia europea. Fire Point actĆŗa como contratista principal y autoridad de diseƱo en virtud del acuerdo firmado en junio con la alemana Hensoldt, que aporta los radares āel TRML-4D, capaz de seguir unos 1.500 blancos aĆ©reosā. El diseƱo preliminar que el cofundador de la compaƱĆa, Denys Shtilerman, publicó en mayo combina ese sensor con un radar de largo alcance sueco de Saab, francĆ©s de Thales o del propio Hensoldt; uno de control de tiro danĆ©s de Weibel o italiano de Leonardo; y un centro de mando de la noruega Kongsberg, fabricante del NASAMS que Ucrania ya opera. Todo enganchado a la red nacional de defensa aĆ©rea mediante el estĆ”ndar Link 16 de la OTAN, con protocolo Asterix para los radares y un enlace bidireccional que corrige el rumbo del misil en vuelo.
La producción, segĆŗn la directora ejecutiva Iryna Terekh, estĆ” lista incluso para serie: 2.000 interceptores al aƱo a un precio objetivo por debajo de 1,2 millones de dólares, frente a los 3,8 millones que cuesta un PAC-3 estadounidense. ‘Si miramos todo excepto la espoleta, nuestra producción ya estĆ” preparada’, declaró a The War Zone.
El cuello de botella no es el misil: es la espoleta que lo hace inteligente

AhĆ estĆ” el problema real. El buscador de origen alemĆ”n de Diehl Defence sigue en integración, y Fire Point desarrolla alternativas con dos socios que no ha identificado. ‘Incluso los fabricantes de espoletas hacen esto por primera vez en una integración asĆ’, admitió Terekh. Un misil antibalĆstico sin buscador fiable es un cohete caro; con Ć©l, es un sistema de armas. Entre una cosa y otra hay meses o aƱos, y ahĆ se juega Freyja su credibilidad.
El contexto que explica la prisa es el agotamiento del stock estadounidense. La guerra de Estados Unidos e Israel contra IrĆ”n ha consumido cerca de dos tercios de las reservas previas de PAC-3, segĆŗn las estimaciones que maneja Kiev. En paralelo, Rusia ha lanzado mĆ”s de cien misiles balĆsticos contra la región de Kiev en las Ćŗltimas dos semanas y cerca de 3.500 drones de reacción en septiembre, lo que obliga a Ucrania a gastar antimisiles escasos contra blancos baratos. Las vĆctimas civiles entre enero y septiembre fueron un 59% superiores a las del mismo periodo del aƱo anterior, segĆŗn Naciones Unidas.
Freyja no nace para sustituir al Patriot en un despacho de Bruselas, sino para que Europa deje de pedir permiso cada vez que necesita defender su cielo.
El primer FP-7.X llevarĆ” una carga de fragmentación y explosivo, mĆ”s cerca del veterano PAC-2 que del impacto directo del PAC-3, con una envolvente de intercepción de unos 20 a 25 kilómetros de altitud. DespuĆ©s llegarĆ” la versión hit-to-kill. La ambición declarada es el uso en combate en julio de 2027. En Oslo, la semana pasada, Zelenski, el ministro de Defensa noruego Tore Sandvik y el consejero delegado de Kongsberg, Eirik Lie, identificaron quĆ© trabajos ‘pueden y deben acelerarse’ para empezar las pruebas antes de que acabe el aƱo.
Equilibrio de Poder
La lectura en Washington es incómoda. La administración Trump ha convertido el apoyo a Ucrania en una transacción con factura, y Freyja es la primera respuesta industrial que no pasa por el PentÔgono. Si el proyecto funciona, Europa gana una capacidad que hoy no tiene y pierde, de paso, una palanca de negociación. Moscú no necesita derribar el programa: le basta con que el calendario resbale. Cada mes de retraso es un mes mÔs de PAC-3 gastados y de ciudades expuestas a la trayectoria de un Iskander.
Para EspaƱa la cuestión no es tĆ©cnica, sino de asiento en la mesa. El EjĆ©rcito de Tierra opera baterĆas Patriot y sistemas NASAMS, y la industria nacional āIndra, Sener, Escribanoā tiene capacidad probada en mando y control, radares y munición guiada. Pero el consorcio de Freyja se ha construido sobre las capacidades alemanas, noruegas, suecas, francesas, italianas y britĆ”nicas, mĆ”s una Polonia que se sumó en septiembre y un CanadĆ” que ya ha ofrecido tecnologĆa tras la reunión entre Zelenski y Mark Carney el 10 de septiembre. Quedarse fuera del diseƱo significa comprar despuĆ©s, y comprar despuĆ©s en defensa antimisiles significa pagar el doble por lo que otros definieron. Madrid ya conoce esa experiencia con el FCAS, donde entró tarde y con menos carga de trabajo de la deseada.
Hay un precedente que conviene recordar. La Iniciativa Europea del Escudo AĆ©reo, lanzada en 2022 bajo liderazgo alemĆ”n, fue una compra colectiva de sistemas ya existentes: Patriot, IRIS-T, Arrow-3. Sirvió para abaratar la factura, no para construir soberanĆa tecnológica. Freyja es otra cosa. Es el primer intento serio de diseƱar en Europa un antibalĆstico propio, y su Ć©xito o su fracaso marcarĆ”n durante una dĆ©cada quĆ© tipo de autonomĆa puede permitirse el continente. El comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, lo resumió el 17 de octubre con una frase que la Comisión repetirĆ”: ‘Afortunadamente para Europa y para Ucrania, tenemos a Fire Point’.
Eso sĆ, el eslabón dĆ©bil sigue estando en casa. La espoleta, el radar de control de tiro y el enlace de datos son componentes europeos, y su ritmo lo marcan gobiernos europeos. Si las pruebas no llegan antes de que acabe el aƱo, la fecha de julio de 2027 se convierte en papel mojado y Ucrania volverĆ” a la cola del PAC-3, con la salvedad de que esa cola la gestiona un PentĆ”gono cada vez mĆ”s volcado en el Indo-PacĆfico. La próxima ventana crĆtica es el Consejo Europeo de diciembre, donde se decidirĆ” si el programa entra en los fondos industriales de defensa o se queda en la buena voluntad de cada capital.

