El panettone de chocolate de Aldi llega el lunes 2 de noviembre por 1,49 euros: la Navidad dulce arranca en el súper.
Y arranca, casi siempre, con una pequeña decepción a medio camino. Compras el bizcocho con más color del lineal, lo abres en casa, muerdes y ahí está: miga seca, aroma a azúcar y esa sensación incómoda de haber pagado por un bloque de porexpán con pepitas. Me ha pasado. Más de una vez.
El lunes 2 de noviembre, Aldi pone a la venta sus primeros panettones de la temporada. El de pepitas de chocolate sale a 1,49 euros la unidad y se convierte en la puerta de entrada más barata al calendario dulce navideño, semanas antes de que los turrones ocupen las estanterías.
El panettone es un bollo italiano de origen milanés, de miga aireada y fermentación lenta, que se ha ganado un hueco fijo en la mesa navideña española. Su gran virtud es que no empalaga: no resulta pesado después de una comida larga y aguanta bien el café de después. Eso explica que convivan el clásico con pasas, el de pepitas de chocolate y las versiones rellenas que hace unos años parecían una excentricidad y hoy son casi una norma. Los puristas dirán lo que quieran. Yo me quedo con el bizcocho.
A 1,49 euros, el error sale barato. Si el bizcocho no convence, no te has jugado la cena de Nochebuena; si convence, tienes desayuno resuelto para tres o cuatro días. Justo enfrente, un panettone artesanal italiano se mueve entre los 20 y los 30 euros, y ahí la comparación es otra cosa: no compites por precio, compites por horno y por horas de levado. Los dos caben en la misma despensa, aunque no cumplen la misma función. El catálogo de la cadena se puede consultar en la web oficial de Aldi.
La clave está en no pedirle al panettone industrial lo que no puede dar. No va a tener la alveolatura de una masa madre de 36 horas ni el aroma de un obrador milanés. Lo que sí puede hacer, y muy bien, es cumplir como desayuno, merienda y postre digno si lo tratas con un mínimo de cuidado. Ahí es donde casi todo el mundo falla.
El secreto del éxito
- La prueba del dedo: aprieta la miga con cuidado a través del plástico. Si vuelve a su sitio en un par de segundos, hay aire dentro; si se queda hundida, ese panettone lleva días esperando en la estantería.
- Fuera de la nevera, siempre: el frío cristaliza el almidón y convierte la miga en arena en 24 horas. Guárdalo en su bolsa, en un armario fresco y seco, y ciérralo bien después de cada corte.
- Corte en cruz, no en rodajas: abre la cúpula en cuñas verticales y sirve cada porción de pie. Se mantiene más esponjoso y, de paso, luce como en las fotos del envoltorio.
Antes de abrir la caja, tres gestos marcan la diferencia entre un bocado esponjoso y un mazacote. Ninguno cuesta dinero.
Un panettone barato no arregla una cena, pero uno malo sí puede arruinar el desayuno más esperado del año.
Ficha del producto: qué compras por 1,49 euros
- Precio: 1,49 euros la unidad, la referencia más ajustada de la campaña dulce.
- Variedad: pepitas de chocolate, la segunda más demandada después de la clásica con pasas.
- Disponibilidad: a la venta desde el lunes 2 de noviembre en los supermercados de la cadena.
- Para quién: desayunos, meriendas y mesas dulces de Navidad sin complicaciones ni presupuesto.
Cómo servirlo (y cómo guardarlo)
El panettone no se sirve recién sacado de la bolsa. Deja que se temple veinte minutos fuera de la nevera y córtalo con cuchillo de sierra, sin aplastar la cúpula: la miga se abre sola y las pepitas no saltan por la mesa.
Si lo prefieres caliente, un golpe breve de horno funciona mejor que el microondas. 150 ºC durante 5 minutos y la miga recupera el aire que perdió en el transporte. En el microondas, en cambio, se vuelve gomosa en cuestión de segundos y ya no hay marcha atrás.
Para conservarlo, nada de nevera. Envuelve la porción que sobre en film o métela en una bolsa hermética, en un armario fresco y seco, y aguanta bien tres o cuatro días. Congelado en cuñas dura hasta dos meses y se descongela a temperatura ambiente sin perder demasiado.
Variaciones y maridaje
Con cava brut o un moscatel bien frío, el chocolate de las pepitas gana enteros. Con un espresso doble cumple el expediente italiano sin complicaciones, y en la merienda un chocolate a la taza es la opción más golosa: la miga absorbe y no se deshace.
En airfryer, una cuña a 160 ºC durante 3 o 4 minutos queda tostada por fuera y tierna por dentro. Es la versión express para quien no quiere encender el horno entero por un dulce.
Y si sobra panettone de un día, hay vida después del corte: remojado en leche, pasado por huevo y una vuelta en sartén se convierte en una torrija de aprovechamiento que desaparece de la mesa en cinco minutos.

