EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Alberto Núñez Feijóo ha denunciado que ‘nadie’ del Gobierno le llamó tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo) y que fue Emiliano García-Page quien le informó en todo momento.
- ¿Quién está detrás? El presidente nacional del PP y el Grupo Parlamentario Popular, que reclama responsabilidades políticas al ministro de Transportes, Óscar Puente.
- ¿Qué impacto tiene? Refuerza el relato popular sobre el aislamiento de Moncloa en la gestión de crisis y abre un flanco parlamentario al Ministerio en el Senado.
Feijóo asegura que ‘nadie’ del Gobierno le llamó tras la catástrofe de Urda y que solo Page le mantuvo informado.
La queja la trasladó el presidente nacional del Partido Popular durante su visita al puesto de mando avanzado instalado en la localidad toledana, el mismo escenario al que acudieron Emiliano García-Page y el presidente del PP de Castilla-La Mancha, Paco Núñez. Allí agradeció el trato ‘cordial’ del barón socialista. Y lo contrapuso, sin rodeos, al silencio de la Moncloa.
La llamada que no se produjo: qué exige el PP y a quién señala
El choque entre un AVE y un tren de Iryo se produjo a las 8:53 horas del miércoles 28 de octubre. El balance actualizado este jueves asciende a 69 fallecidos y 110 heridos, con cerca de 1.300 efectivos movilizados en un operativo coordinado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
En Génova no se discute la magnitud del siniestro ni la respuesta de los servicios de emergencia. Se discute el protocolo institucional. La dirección nacional entiende que un líder de la oposición con once comunidades autónomas detrás debe recibir una llamada del Ejecutivo en las primeras horas de una tragedia de esta escala, y no enterarse por los medios ni por el teléfono de un presidente autonómico del adversario.
Page suspendió su agenda y la de todo su Gobierno a primera hora y compareció en el puesto de mando visiblemente afectado. Calificó lo ocurrido de ‘tragedia sin paliativos’ y ha evitado pronunciarse sobre las causas: ‘lo importante ahora mismo es atender a las personas, atender a los fallecidos y a las familias’.
El PP reclama responsabilidades políticas al ministro de Transportes, Óscar Puente, y sostiene que la cadena de mando del Ministerio y de Adif debe explicar qué ocurrió en una vía de alta velocidad en servicio. La dirección popular quiere que la comparecencia llegue a el Senado, donde el partido tiene mayoría absoluta y fija calendario sin depender de la Mesa del Congreso.
La queja de Feijóo no va del operativo, que nadie discute, sino del lugar institucional al que Moncloa ha decidido empujar al primer partido de la oposición.
Sobre el terreno, Feijóo compartió el puesto de mando con Sánchez y con Page en menos de 24 horas. Es una fotografía de diálogo institucional que pocos dirigentes pueden exhibir en mitad de una catástrofe. Y deja al Ejecutivo con una explicación pendiente.
Page, del puesto de mando al trono sucesorio del PSOE
El perfil transversal del presidente castellanomanchego no es una impresión: es un dato recurrente en los sondeos. La encuesta de SocioMétrica para El Español de septiembre le otorga un 6,2, la única nota aprobada entre los líderes de la región, con un 7,7 entre votantes socialistas y un 6,0 entre los del PP. Su gestión de la emergencia la califican de buena o muy buena el 50,6% de los encuestados, frente a un 18,2% que la suspende.
Ese capital tiene traducción electoral e interna. La misma encuesta sitúa a Page como sucesor preferido de Sánchez entre los votantes socialistas, con un 28,9%, por delante de Óscar Puente (21%) y de Salvador Illa (18%). Es, además, el único presidente autonómico socialista con mayoría absoluta: el sondeo le da al PSOE un 43,3% y entre 16 y 18 escaños sobre 33, con la mayoría fijada en 17.

Ahí está el contraste que incomoda en Moncloa. Un barón del propio partido hizo en 48 horas lo que el Gobierno central no hizo: llamar al líder de la oposición. Sin estridencias. Y sin renunciar a su perfil propio.
El Eje del Poder Popular
En el PP no hay malestar con Page. Al contrario: en la dirección nacional se subraya el trato ‘cordial’ recibido y se evita cualquier gesto que pueda leerse como confrontación con la Junta en plena emergencia. La dureza se reserva para el Ministerio de Transportes. Esa asimetría es deliberada. Tras el descarrilamiento de Adamuz (Córdoba) el 18 de enero, que causó 46 muertos, Juanma Moreno recorrió la zona junto a Sánchez y Puente y descartó cualquier confrontación: ‘Estoy en contacto con Sánchez y Puente, y estamos dando lo mejor de nosotros’. Mantenía al mismo tiempo la comunicación con Feijóo.
El aterrizaje territorial tiene dos velocidades. En Castilla-La Mancha, Paco Núñez ejerce de oposición con margen estrecho: no puede convertir la tragedia en un cara a cara con un presidente que aprueba entre sus propios votantes. En Madrid, Andalucía, Galicia, la Comunidad Valenciana, Murcia, y Aragón la consigna es la misma: gestión, coordinación y perfil institucional.
El riesgo inmediato es otro. Si la exigencia de responsabilidades se percibe como cálculo partidista antes de que terminen los equipos de rescate, el relato se gira. Génova lo sabe y por eso la reclamación se ha canalizado por vía parlamentaria. La ventana crítica es doble: la comparecencia de Puente y la primera sesión de control tras el luto. Ahí se verá si la queja por la llamada ausente se convierte en posición de Estado o se queda en titular de tres días.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: Frente al aislamiento de Moncloa en la gestión de crisis, el PP gobierna donde le corresponde y exige responsabilidad política a quien firma.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del Partido Popular).
- Próximo hito: Comparecencia de Óscar Puente en el Senado y primera sesión de control en el Congreso tras el luto oficial.

