Cercanías Madrid: nueva huelga de maquinistas el 10 y 12 de noviembre, con el 11-N en medio

Semaf encadena paros totales el martes 10, la huelga general del miércoles 11 y paros parciales el jueves 12. En la jornada del 29-O se suspendió el servicio en la C-1, la C-3 y la C-4.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los usuarios de Cercanías Madrid, en especial a quienes usan la C-1, la C-3 y la C-4, y a los vecinos del corredor sur (Getafe, Parla, Valdemoro) y del norte (Alcobendas, Colmenar Viejo).
  • ¿Cuándo ocurre? Martes 10, miércoles 11 y jueves 12 de noviembre de 2026.
  • ¿Qué cambia hoy? Tres jornadas seguidas con servicios mínimos todavía sin publicar. Toca revisar el estado de la red la víspera y llevar preparada una ruta alternativa en Metro o autobús interurbano.

La huelga de Cercanías Madrid vuelve el 10 de noviembre y encadena tres jornadas seguidas de servicios mínimos en la red.

El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) ha convocado dos nuevas jornadas de paros en Renfe para los días 10 y 12 de noviembre, tras una semana con trenes suprimidos. El miércoles 11 se cuela en medio la huelga general y el pulso se complica.

El balance del 29 de octubre dejó la foto de siempre. Servicio suspendido en la C-1, la C-3 y la C-4 y circulación muy afectada en el resto, con demoras y tiempos de viaje por encima de lo habitual, según el aviso que Cercanías publicó en sus canales. Renfe cifró el seguimiento en el 26,6%; el sindicato sostiene que los paros afectaron a más del 80% del servicio en Madrid.

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Tres días seguidos de servicios mínimos: qué pasa el 10, el 11 y el 12

El calendario no deja respiro. El martes 10 de noviembre habrá paros totales convocados por Semaf; el miércoles 11 se celebra la jornada de huelga general, con incidencias en toda la red; y el jueves 12 llegan paros parciales repartidos a lo largo del día. Tres jornadas consecutivas, y ninguna cae en festivo.

Falta la pieza que decide el día: los servicios mínimos. Como en cada convocatoria, el Ministerio de Transportes fija los porcentajes de circulación por franjas horarias, y de ese decreto depende que la jornada sea incómoda o directamente inviable para miles de personas. La experiencia de la semana pasada apunta a circulación concentrada en horas punta y a esperas en las estaciones de intercambio: Atocha, Nuevos Ministerios, Príncipe Pío, registrarán colas por encima de lo normal.

A eso se suma el efecto arrastre. Los días 10 y 12, los autobuses interurbanos y el Metro absorberán a quienes no puedan teletrabajar, y las líneas que enlazan la capital con los municipios del sur ya circulan en hora punta cerca de su límite de capacidad.

Tres días de paros no se compensan con un aviso en la app: se pagan en la nómina y en la paciencia de quien no puede teletrabajar.

Qué líneas se llevan la peor parte y por dónde tirar cuando la red falla

paros maquinistas noviembre

El mapa de afectación se repite. La C-1, la C-3 y la C-4 son las que primero se caen, y no por casualidad: la C-3 y la C-4 son la espina dorsal del sur metropolitano (Getafe, Parla, Valdemoro, Aranjuez) y la C-1 cubre el corredor norte hasta el aeropuerto. Sin ellas no hay alternativa ferroviaria razonable para miles de viajeros.

Las salidas de emergencia pasan por el Metro y por los interurbanos del Consorcio Regional de Transportes. La L10 llega a Puerta del Sur, en Alcorcón, y la L12 de MetroSur conecta Alcorcón, Móstoles, Fuenlabrada, Getafe y Leganés, lo que permite salvar buena parte del trayecto desde el suroeste. Para el corredor del Henares quedan el autobús y el coche compartido. El estado de la red se actualiza en la web de Renfe y en sus canales de Cercanías.

Del 29-O al 11-N: por qué la Comunidad solo puede mirar y reforzar autobuses

Cercanías no depende de la Comunidad de Madrid. La red es estatal, la opera Renfe y las condiciones de sus maquinistas se negocian en otro ámbito; el margen autonómico se limita a reforzar autobuses interurbanos y a coordinar con Metro a través del Consorcio Regional de Transportes. Cada vez que Semaf convoca, el Gobierno regional puede pedir refuerzos, no poner trenes donde no los hay.

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El precedente más cercano es el ciclo de paros de maquinistas de 2019, y la comparación con Barcelona, donde Rodalies acumula también calendarios de huelga encadenados, deja la misma conclusión: el viajero de cercanías es el último de la fila cuando se rompe la negociación. La diferencia madrileña es la escala del corredor sur, con municipios de más de 150.000 habitantes que dependen casi en exclusiva del tren para entrar a trabajar en la capital.

Hay un riesgo que nadie está midiendo. La convocatoria por entregas —dos días ahora, dos después— impide planificar. Quien tiene que decidir si renueva el abono o cambia su hora de entrada necesita saber con más de 48 horas de antelación cuántos días de noviembre tendrá tren, y esa información hoy no existe. La convocatoria de Semaf está publicada en la web del sindicato.

El próximo hito ya tiene fecha: la resolución de servicios mínimos para el 10 de noviembre, que se conocerá en los días previos. Hasta entonces, la recomendación oficial se repite: consultar el estado de la red, anticipar el viaje y tener un plan B. Suena a consejo de manual. En noviembre de 2026, en Madrid, es la única certeza disponible.