Alberto Núñez Feijóo convierte el siniestro de Urda en el eje del 29-N: la responsabilidad política, sostiene, se dirimirá en las urnas.
El «fusible» de Puente y dos siniestros que suman 115 muertos
El líder del PP compareció este viernes en la sede nacional del partido, en Madrid, tras reunirse con expertos en infraestructuras y servicios ferroviarios. Allí acusó al Gobierno de Pedro Sánchez de haber «abandonado la cultura de la seguridad» y cifró en «de momento 115 muertos» el balance de los dos grandes accidentes registrados en menos de un año.
La secuencia es la que vertebra su discurso. «.
De ahí nace su metáfora más repetida. El ministro de Transportes, Óscar Puente, es «un fusible», y al «jefe de electricidad le interesa que continúe el fusible» para que «no llegue el incendio a su responsabilidad». La conclusión llegó en forma de ultimátum: «Si no dimiten ellos, les dimitiremos en las urnas».
Feijóo cargó también contra la filtración de los audios del accidente y contra el señalamiento de un trabajador de Adif. Tildó de «cobarde e inmoral» que el ministro lo presente como único responsable y lamentó que el objetivo del Ejecutivo sea «echarle la culpa de ocho años de gestión negligente de las vías ferroviarias» a un «operario de Atocha».
Feijóo no pide dimisiones para que se produzcan: las pide para que el 29-N se lea como un juicio político que las instituciones no han celebrado.
Las propuestas que presentó tienen un destinatario claro: el Ministerio de Transportes. Investigación rigurosa del siniestro, atención específica a la línea Madrid-Andalucía, refuerzo del área de seguridad «sacando la propaganda», revisión completa y «reseteo total» de vías y sistemas, plan de emergencia inmediato, y un presupuesto dedicado a conservación. «La seguridad no se proclama, se acredita», resumió.
Las propuestas del PP, un AVE en entredicho y el silencio de La Moncloa
Feijóo situó el debate en el terreno de la gestión. Compareció con datos: el tráfico ferroviario casi se ha duplicado desde 2018, pero «la conservación no lo ha acompañado», y desde el siniestro de Adamuz el volumen de viajeros ha caído. «Los españoles sienten más inseguridad porque hay más inseguridad», dijo. También reprochó que Sánchez no le haya informado «de nada» en cuatro años y medio.
Sobre Vox y su decisión de mantener la campaña tras tres días de luto, evitó el choque: «Cada uno es libre de afrontar el dolor como considere». Y ante las críticas de la izquierda por sus declaraciones tras el accidente de Angrois en 2013, recordó que la sentencia fue «concluyente». Galicia, esta vez, no era el escenario: era el precedente.

El Laboratorio Gallego
La escena tiene algo de regreso. Feijóo lleva dos décadas construyendo un relato de gestión basado en la técnica, la conservación y la culpa repartida con nombres y apellidos. Lo aplicó durante trece años al frente de la Xunta (a Xunta de Galicia, el ejecutivo autonómico con sede en Santiago de Compostela) y lo trasladó a Génova sin traducirlo. Cuando exige «poner a los mejores» en los puestos técnicos, habla en el idioma del PPdeG (o Partido Popular de Galicia, en el poder con mayorías absolutas consecutivas desde 2009).
La lógica es la que el PPdeG conoce bien: convertir la gestión en argumento electoral y la crítica en propuesta técnica. En Galicia esa gramática lleva años funcionando, con el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados) como escenario donde el BNG y el PSdeG fiscalizan cada medida del Ejecutivo autonómico. Si el 29-N valida el molde, el PP tendrá un argumentario exportable: la Xunta como ejemplo de rigor y el Ministerio de Transportes como contraejemplo de abandono.
Queda un riesgo, y es el mismo que acompaña a Feijóo desde que aterrizó en Madrid: que el plebiscito se le vuelva en contra si la investigación judicial desmiente el relato del fallo sistémico o si el PP no concreta sus propuestas antes del 29-N. Del otro lado, el BNG y el PSdeG tienen una doble oportunidad: exigir concreción al PP y defenderse de un marco que traslada al conjunto del Estado el debate sobre quién gestiona peor. La próxima cita es el 29 de noviembre. Después, Galicia volverá a mirar a Madrid. O Madrid empezará, por fin, a mirar a Galicia.
Ficha del Caso
- El caso: Feijóo convierte el siniestro ferroviario de Urda en argumento electoral y advierte de que la responsabilidad política se dirimirá en las urnas del 29-N.
- Datos importantes: Dos accidentes en menos de un año —Adamuz (Córdoba, enero), con 46 muertos, y Urda (Toledo), con al menos 69—, un total de 115 fallecidos. Un paquete de propuestas que incluye el «reseteo total» de vías y un presupuesto específico de conservación. Elecciones el domingo 29 de noviembre de 2026.
- Resumen: El PP traslada al calendario electoral la factura de la gestión ferroviaria y convierte el 29-N en un plebiscito sobre la «cultura de la seguridad» del Gobierno de Sánchez. Para Galicia, el marco reabre el precedente de Angrois y consolida el modelo de gestión del PPdeG como argumentario nacional.
