EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Un informe del New York Times publicado el miércoles sostiene que el segundo candidato llamado Dan Sullivan fue reclutado para restar votos al senador republicano. El fiscal general, Todd Blanche, ha pedido una investigación y Trump reclama que se procese a Mary Peltola.
- ¿Quién está detrás? La campaña de Peltola niega cualquier vínculo; el gobernador Mike Dunleavy ha encargado una investigación al Departamento de Seguridad Pública; la vicegobernadora Nancy Dahlstrom dirige la oficina que certifica el resultado.
- ¿Qué impacto tiene? Si el escaño de Alaska queda en el aire, la mayoría republicana del Senado —la cámara que confirma al Representante Comercial y condiciona la política arancelaria— entra en zona de riesgo a menos de una semana de las legislativas.
El escaño de Alaska en el Senado entra en terreno judicial: la oficina electoral republicana podría no certificar un triunfo de Mary Peltola.
Qué dice el informe del New York Times y qué se vota el martes
El martes 3 de noviembre, los votantes de Alaska eligen entre tres nombres: el senador Dan Sullivan, la demócrata Mary Peltola y un tercer candidato que se llama igual que el senador. El New York Times publicó el miércoles un informe que respalda la tesis republicana: ese segundo Sullivan —Dan J. Sullivan, con la inicial del segundo nombre— fue reclutado para sembrar confusión y restar votos al titular, que figura en la papeleta como Dan S. Sullivan. Casi uno de cada diez electores de Alaska ya había votado cuando estalló el informe.
El jueves, Donald Trump fue preguntado por la posibilidad de que los republicanos no tomen posesión de Peltola. ‘Van a tener que ver qué pasa’, respondió. ‘Cuesta creer que se le permita presentarse. Francamente, no sé cómo se puede permitir que alguien así se presente. Es tan injusto cuando lo miras.’ El Departamento de Justicia ya ha pedido una investigación sobre si hubo votantes que marcaron al Sullivan equivocado.
La campaña de Peltola niega cualquier participación en la maniobra. El gobernador Mike Dunleavy pidió el jueves al Departamento de Seguridad Pública que investigue si se infringió alguna ley y confirmó después a Fox News que los cargos, si llegan, podrían alcanzar a la candidata: ‘Si eso lleva a esa persona, a la candidata, pues que sea’. En paralelo, la Cámara de Representantes, con mayoría republicana, ha reclamado entrevistas con dos operativos demócratas presuntamente implicados en el reclutamiento.
El calendario no espera a los tribunales.
Certificar, objetar, jurar: el recorrido institucional de un escaño en el aire
La primera pieza móvil está en Juneau. La vicegobernadora Nancy Dahlstrom ejerce en la práctica como secretaria de Estado de Alaska y encabeza la División de Elecciones (elections.alaska.gov), la oficina que certifica los resultados; este mismo año lideró un intento fallido de excluir a Dan J. Sullivan de la papeleta. Si el resultado se declara dudoso, su oficina puede retrasar la certificación de Peltola.
Un escaño que decide la mayoría no se dirime solo en las urnas: se decide en la oficina que certifica y en el juramento que se niega.
El segundo escenario está en Washington. La Constitución concede a cada cámara ser ‘juez de las elecciones, los resultados y la cualificación de sus propios miembros’ (artículo I, sección 5). Traducido: si Peltola certifica su victoria, un solo senador puede objetar su toma de posesión en enero de 2027, cuando arranque el nuevo Congreso. En teoría, el vicepresidente JD Vance podría negarse a tomarle juramento, un escenario que evoca el enero de 2021, cuando Mike Pence certificó el triunfo de Joe Biden pese a la presión recibida.

Sarah Binder, profesora de Ciencia Política en la Universidad George Washington y especialista en reglas del Senado, lo resumía así: antes del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 se podían imaginar escenarios que no eran ‘políticamente realistas’. ‘Pero ya no creo que se pueda descartar casi nada, por mucho que me duela’, dijo. ‘¿Que el vicepresidente actúa por su cuenta? Claro que sí.’
Los precedentes existen y no son cómodos. En 1976, el Senado vivió un pulso por un escaño de New Hampshire tan ajustado que los recuentos iban y venían: los republicanos filibustearon hasta que se convocó una elección nueva. En 1996, la Cámara alta tomó juramento a la demócrata Mary Landrieu ‘sin perjuicio’, con con la posibilidad de revisar las denuncias de fraude en el comité de reglas, que al final halló irregularidades sin peso suficiente para anular el resultado.
El líder de la mayoría, John Thune, se ha mostrado partidario de la vía electoral: la mejor manera de hacer rendir cuentas a los demócratas es ‘ganarles’ en las urnas, dijo el jueves. La decisión, sin embargo, no depende solo de él. Un único senador tiene privilegios suficientes para paralizar la actividad de la Cámara. Y Trump no cerró la puerta a bloquear la toma de posesión de Peltola.
La Lógica de Washington
Lo que ocurre en Alaska se entiende mejor desde la aritmética del Senado que desde el derecho electoral. Con una mayoría estrecha, cada escaño en disputa redefine el mapa de poder en Washington, y el Partido Republicano sostiene que el segundo Sullivan fue un señuelo para restar votos. Existe además una convicción muy americana que aquí resulta decisiva: la cámara que recibe a un miembro tiene la última palabra sobre si ese miembro se sienta. El diseño constitucional de 1787 no previó partidos organizados; previó cámaras soberanas sobre su propia composición. Esa cláusula se ha usado poco, pero se ha usado, y el precedente de New Hampshire en 1976 demuestra que el Senado puede llegar a forzar una elección nueva antes que aceptar un resultado que considera contaminado.
Para España, el detalle procedimental de Juneau tiene traducción directa en Madrid. El Senado es la cámara que confirma al Representante Comercial de EE. UU. (USTR) y al secretario de Comercio, y la que puede aprobar una resolución conjunta para poner fin a una emergencia nacional declarada por el presidente, el instrumento del que cuelga buena parte del edificio arancelario levantado al amparo de la Section 232 (el artículo de la ley de comercio de 1962 que permite imponer aranceles por seguridad nacional sin pasar por el Congreso).
España exporta al mercado americano alrededor de 18.000 millones de euros al año, en torno al 5% de sus ventas exteriores, con el aceite de oliva, el vino, la maquinaria y los componentes de automóvil como partidas más sensibles. Una victoria demócrata no derogaría los aranceles por sí sola, pero obligaría a la Casa Blanca a negociar con una cámara hostil. Para compañías con intereses a ambos lados del Atlántico —Iberdrola, Santander, Inditex, Repsol—, el ruido institucional se traduce en prima de riesgo regulatorio.
El calendario que viene es el que manda. El 3 de noviembre se vota; la certificación de Alaska se conocerá presumiblemente esa misma semana; enero de 2027 trae el juramento y, con él, la primera ventana real de objeción en el Senado. Hay una variable que nadie controla: la carrera por el gobierno de Alaska, donde el candidato demócrata lidera por hasta 23 puntos. Si Juneau cambia de manos, el pulso por la certificación podría resolverse con un simple traspaso de poder.
Ficha del Caso
- El caso: Un informe periodístico respalda que el segundo candidato llamado Dan Sullivan fue reclutado para restar votos al senador republicano de Alaska. La campaña demócrata lo niega y la disputa se traslada ya a los tribunales y a la oficina electoral.
- Datos clave: Votación el 3 de noviembre de 2026 con tres nombres en la papeleta; casi uno de cada diez electores ya ha votado; el juramento del nuevo Senado llega en enero de 2027; precedentes de 1976 (New Hampshire) y 1996 (Landrieu).
- Para España: El control del Senado decide quién confirma al Representante Comercial y al secretario de Comercio, y condiciona la política arancelaria que afecta a unos 18.000 millones de euros anuales de exportaciones españolas.

