El Ayuntamiento de Paterna se adjudica 15.000 metros cuadrados de suelo por 390.000 euros para vivienda de protección pública.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El consistorio ha pujado por encima de otros diez candidatos en una subasta pública y se queda 15.000 m² en el barrio de Santa Rita por 390.000 euros, frente a una tasación de 2,5 millones.
- ¿Quién está detrás? El gobierno municipal de Juan Antonio Sagredo, con la teniente de alcalde Eva Pérez, en un municipio de 78.535 habitantes del área metropolitana de Valencia.
- ¿Qué impacto tiene? El suelo se destinará íntegramente a vivienda de protección pública, aunque el número de pisos y los plazos todavía no están cerrados.
La puja que nadie esperaba: 390.000 euros por un suelo tasado en 2,5 millones
La subasta no era un trámite. Una decena de promotores y constructores se presentó con la idea de pescar una ganga en suelo municipal. Y el consistorio pujó más alto que todos ellos.
Los terrenos, situados en el barrio de Santa Rita, en pleno casco urbano y frente al PAI de Los Molinos —el Programa de Actuación Integrada, la figura urbanística que ordena un sector completo—, están valorados en 2,5 millones de euros. Se cerraron por 390.000.
Para calibrar la cifra: el Ayuntamiento paga el 15,6% de la tasación. El presupuesto municipal ronda los 78 millones de euros, así que el desembolso equivale a medio punto de las cuentas anuales. Un suelo que en el mercado multiplica por más de seis ese importe.
«.
El suelo está en Santa Rita, el barrio más poblado de la localidad, con 12.947 habitantes según el padrón municipal, por delante de La Canyada. La teniente de alcalde, Eva Pérez, vinculó la compra a un desarrollo que incluirá «zonas verdes, parques y servicios» para el barrio.
En un municipio que gana 1.200 vecinos al año, comprar suelo público hoy es la única forma de que la lista de espera no siga creciendo mañana.
Paterna crece a un ritmo de 1.200 habitantes anuales y ya roza los 78.535 residentes. Es uno de los grandes municipios del área metropolitana de Valencia, limítrofe con la capital y con el polígono industrial de Fuente del Jarro como motor económico. Como en casi todo su entorno, la vivienda se ha convertido en el problema capital.
La parcela está frente al PAI de Los Molinos, un sector con 130.000 metros cuadrados de ejecución y 1.600 viviendas previstas que estuvo una década bloqueado y que se desbloqueó hace unos meses. Ese desarrollo es el gran escenario urbanístico de la localidad para los próximos años.
El pleno municipal aprobó en verano una nueva regulación urbanística para ampliar la oferta: reconvertir los bajos en viviendas y vetar los bloques turísticos, con autorización expresa de la comunidad de propietarios y una plaza de aparcamiento vinculada al inmueble como condiciones para los pisos de uso turístico.
Del suelo a las llaves: qué falta para que Santa Rita tenga esas viviendas
Comprar el suelo es el primer paso, no el último. El número de viviendas que caben en la parcela no se ha concretado y tampoco el calendario de licitación. Entre la adjudicación del terreno y la entrega de llaves median la redacción del proyecto, la tramitación urbanística, y la financiación de la promoción.
La vivienda de protección pública no se define por quién la construye, sino por el régimen de precio al que se vende o se alquila. Ese régimen lo fija la Generalitat mediante los módulos autonómicos, de modo que el Ayuntamiento controla el suelo, pero no el precio final. Ahí se juega la diferencia entre una operación eficiente y un buen titular.
El Gobierno central mantiene la competencia sobre el marco estatal de vivienda y sobre los fondos que financian promociones protegidas; el Consell fija los módulos y las condiciones; los ayuntamientos ponen el suelo. La política de vivienda es un rompecabezas de tres administraciones y cualquier pieza que falte se nota en la lista de espera.
El Escenario Valenciano
El movimiento de Paterna se entiende mejor mirando el mapa político. La vivienda se ha convertido en el primer conflicto de la Comunitat Valenciana y el Consell de Pérez Llorca —el gobierno autonómico del pacto entre PP y Vox— tiene en sus manos los módulos de precio y las condiciones de las promociones protegidas. Los ayuntamientos, en cambio, juegan con otra ficha: el suelo.
El PSPV y Compromís han situado la falta de vivienda asequible entre sus ejes de oposición al Consell, mientras consistorios de distinto signo buscan fórmulas para ampliar el parque protegido sin depender del presupuesto autonómico. La compra de Paterna encaja en ese patrón: poca inversión, mucho suelo y un relato de gestión.
La comparación estatal ayuda a medir el gesto. En Valencia capital, la conversión de locales en viviendas y la regulación de los pisos turísticos no han terminado de dar los resultados esperados, una apreciación que comparten quienes siguen el mercado local. Y el debate nacional se ha desplazado del control de precios a la producción de suelo y de pisos nuevos, territorio en el que una subasta municipal como esta sigue siendo una rareza.
Los próximos hitos son estrictamente municipales: la ordenación del sector de Los Molinos, la definición del número de viviendas y la licitación de la promoción. Con las elecciones municipales de 2027 en el horizonte, el Ayuntamiento tiene margen para convertir la compra en obra. O para que el suelo quede como un titular repetido en cada pleno. Paterna ya ha hecho lo difícil: pagar. Ahora toca construir.
Ficha del Caso
- El caso: El Ayuntamiento de Paterna se ha adjudicado en subasta 15.000 m² de suelo en Santa Rita por 390.000 euros, frente a una tasación de 2,5 millones, para destinarlos a vivienda de protección pública.
- Datos importantes: 390.000 euros de precio final; 2,5 millones de valoración; diez competidores superados; presupuesto municipal de 78 millones; 78.535 habitantes y 12.947 en Santa Rita; PAI de Los Molinos con 1.600 viviendas previstas.
- Resumen: La operación amplía el suelo público residencial de un municipio del área metropolitana de Valencia, aunque el número de viviendas y los plazos dependen aún de la tramitación urbanística y de los módulos de precio de la Generalitat.

