RIU compra el hotel Princesa Sofía de Barcelona por 350 millones y entra por primera vez en la ciudad

El establecimiento, de 465 habitaciones y uno de los mayores centros de congresos de la ciudad, pasa a la línea urbana RIU Plaza. La cadena asumirá la gestión el 1 de abril de 2027 tras una década buscando un activo en Barcelona.

RIU compra el hotel Princesa Sofía de Barcelona por una cifra que ronda los 350 millones de euros y cierra más de una década de búsqueda de un activo en la capital catalana. La cadena mallorquina ha cerrado el acuerdo con Blasson Property Investments y BNP Paribas Asset Management Alts, según avanzó Metrópoli Abierta, y asumirá la gestión del inmueble el 1 de abril de 2027.

El inmueble, hasta ahora operado bajo la marca Grand Hyatt, suma 465 habitaciones repartidas en 19 plantas y uno de los mayores centros de eventos y reuniones de la ciudad. Se levanta en la avenida Joan XXIII, a escasos metros de la Diagonal, junto al Camp Nou, frente a los antiguos Jardins de les Infantes y rodeado de campuses de la Universitat de Barcelona, en el distrito de Les Corts.

Por qué RIU ha tardado una década en entrar en Barcelona

La operación no es una compra más. Es la respuesta a una obstinación. ‘Con este hotel cumplimos un objetivo histórico. Llevábamos más de una década buscando la oportunidad adecuada para invertir en Barcelona, que ha sido una prioridad estratégica desde que lanzamos RIU Plaza en 2010’, ha declarado Luis Riu, consejero delegado de la compañía.

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El Princesa Sofía se integrará en la línea urbana RIU Plaza como el decimocuarto establecimiento de la marca, presente ya en Londres, Nueva York y Chicago. El máximo responsable de la cadena puso el acento en la comparación doméstica: ‘Afrontamos el proyecto con la misma ilusión y dedicación profesional que invertimos en el Riu Plaza Madrid, hoy nuestro activo más conocido’.

En la intermediación han participado aCapital por el lado comprador y Eastdil y Colliers por el vendedor. Tres nombres que confirman el calibre de la operación. No estamos ante un traspaso de barrio.

Barcelona era la casilla que faltaba en el mapa urbano de RIU. Ya está cubierta, y con un activo de 465 llaves.

El precio por habitación: 750.000 euros y una ciudad sin nueva planta hotelera

Si se toma el techo de la horquilla, los 350 millones se traducen en torno a 750.000 euros por habitación, un umbral que solo se sostiene en activos prime con centro de congresos propio y una ubicación irrepetible. La lectura es sencilla: no se paga la habitación, se paga el espacio de eventos que la acompaña.

El mercado barcelonés lleva años con la planta cerrada. El Pla Especial Urbanístic d’Allotjaments Turístics (PEUAT) impide abrir nuevos hoteles en las zonas más tensionadas, de manera que crecer dentro de la ciudad significa, casi siempre, comprar lo que ya existe. De ahí que las cadenas hayan fijado el foco en oficinas en desuso y en activos hoteleros envejecidos. Hace tiempo que el suelo dejó de ser el negocio. Ahora lo es la licencia.

Blasson Property Investments y BNP Paribas Asset Management Alts desinvierten un activo operado por Hyatt y lo hacen en un ejercicio en el que la inversión hotelera ha vuelto a ser protagonista en Europa. Los fondos rotan; las sociedades familiares hoteleras, en cambio, acumulan y esperan. La operación se entiende mejor como un cambio de perfil de propietario que como una simple transacción.

Les Corts, el distrito que cambia de escala

El Princesa Sofía no es un hotel aislado en una trama urbana cualquiera. Es una pieza del nuevo eje de Les Corts, un distrito que orbita alrededor del Camp Nou y del Espai Barça, con la sede de CaixaBank a un lado, y los campuses universitarios al otro. Las obras del estadio ya han cambiado la fisonomía del entorno y el tipo de visitante que llega a la zona: más congreso, más empresa, más pernoctación de martes a jueves.

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Hay un precedente que sirve de espejo. El Riu Plaza Madrid se convirtió en el activo más reconocible de la marca urbana y demostró a la familia Riu que el negocio de ciudad funciona cuando el edificio tiene un relato propio. Barcelona ofrece ahora ese relato: obra nueva imposible, ubicación consagrada y masa crítica de viajero corporativo.

No obstante, el riesgo existe. RIU no tomará el control hasta el 1 de abril de 2027 y, en ese margen, el mercado puede moverse. El centro de convenciones del hotel competirá con el CCIB y con la Fira, y el segmento de reuniones es el primero que reacciona cuando el ciclo se enfría. La compañía no ha detallado si habrá reforma ni cuánto piensa invertir en ella. Ese será el próximo dato que mire el sector.

Lo que ya está escrito es el movimiento de fondo. Los fondos venden y las familias hoteleras compran; Barcelona deja de ser un mercado vedado para las grandes cadenas y se convierte en un mercado de oportunidad única, con precios de activo prime y pocas llaves disponibles. A eso se suma un detalle que no es menor: el decimocuarto RIU Plaza llega cuando el turismo urbano de la ciudad se mide menos por llegadas y más por gasto por visitante. Quien no compre, se queda fuera.