Comín acoso Renew Europe: el presunto caso llega a los despachos y complica la adhesión de Junts al grupo liberal

La dirección del grupo liberal recopila información sobre la denuncia por acoso psicológico, físico y sexual ante la posible entrada formal de Junts en las próximas semanas. El temor es que se reabra una investigación interna que dañe la imagen de la familia liberal.

El presunto acoso de Toni Comín ya se estudia en los despachos de Renew Europe. La dirección del grupo liberal del Parlamento Europeo ha empezado a recopilar información sobre la denuncia contra el exconseller por acoso psicológico, físico y sexual, según una información del Diari ARA que sitúa el caso en el corazón de la negociación más delicada que Junts tiene abierta en Bruselas.

No hay denuncia formal registrada en el grupo. No hay expediente abierto sobre la mesa. Lo que hay es una hipótesis política: que Junts solicite en las próximas semanas la adhesión formal a la familia liberal europea. Y una dirección que prefiere saber qué se va a encontrar antes de que la petición llegue por escrito.

La denuncia califica los hechos como acoso psicológico, físico y sexual, según las fuentes europarlamentarias citadas por el rotativo catalán. Por ahora no ha dado lugar a ninguna resolución pública del Parlamento Europeo ni consta una respuesta pública del propio Comín a esta información. El eurodiputado mantiene su escaño y su actividad parlamentaria ordinaria.

Publicidad

Por qué la dirección de Renew Europe ha movido ficha

La preocupación declarada por los dirigentes liberales es concreta y tiene poco de abstracto: que la investigación interna del Parlamento Europeo se reabra, o que se inicie una nueva, y que el ruido acabe salpicando la imagen de la familia liberal en un momento de reordenamiento de alianzas en la Eurocámara.

Renew Europe no es un partido. Es una estructura de coordinación con reglas de admisión, cuotas de tiempo de palabra, reparto de comisiones y una marca común que sus socios usan electoralmente en sus países. Cada incorporación se examina con esa lógica. Un expediente por acoso sin cerrar no es un problema judicial del candidato: es un problema de gestión para quien lo sienta en la misma bancada.

El Parlamento Europeo dispone de un comité consultivo encargado de examinar las denuncias de acoso, un canal que funciona al margen de los grupos políticos y que puede activarse sin pasar por Renew. Ese es, precisamente, el escenario que la dirección liberal quiere anticipar. El riesgo no es la denuncia: es el calendario. Si la investigación se reabre la semana en que Junts se incorpora, el titular no lo escoge nadie.

En Bruselas, un expediente incómodo nunca impide una adhesión. Lo que impide es no saber cuándo va a estallar.

La adhesión de Junts: quién decide y con qué calendario

Toni Comín denuncia

Junts no forma parte hoy de Renew Europe y su encaje definitivo lleva meses abierto. La formación de Carles Puigdemont mantiene un eurodiputado con peso propio, Toni Comín, y una interlocución directa con la dirección liberal que trasciende el caso. Lo que está en juego no es solo el color de un grupo parlamentario: son recursos, turnos de intervención, capacidad de enmienda y presencia en las comisiones que deciden.

Para Renew, Junts aporta una pieza útil en el tablero español y un socio alineado en el eje europeo. Aporta también lo que nadie quiere en un año de congresos y reequilibrios: un expediente abierto que la prensa alemana, francesa o neerlandesa puede leer sin conocer nada de la política catalana. Esa asimetría —mucho ruido fuera, contexto cero— es la que más pesa en los despachos.

Publicidad

Para Junts, la operación tiene una lectura interna evidente. La dirección del partido ha construido su relato europeo sobre la idea de que el independentismo es un actor institucional normalizado en Bruselas. Entrar en el grupo liberal sería la confirmación formal de ese relato. Quedarse fuera, o entrar con un expediente encima, lo debilita. En paralelo, el partido se juega la credibilidad de su discurso sobre la presunción de inocencia, que ha aplicado con insistencia a sus propios dirigentes.

El precedente que Renew no quiere repetir

El Parlamento Europeo ya ha tenido que pronunciarse sobre Comín en dos ocasiones. Levantó su inmunidad parlamentaria en 2021 y volvió a hacerlo en 2023, junto a Puigdemont, en un procedimiento que entonces se siguió con lupa desde la Mesa del Parlament y desde la Moncloa. Aquellas votaciones dejaron una lección que ahora reaparece: cualquier expediente que toque a un dirigente catalán deja de ser un asunto técnico y se convierte en un pulso político con tres o cuatro lecturas posibles.

La diferencia es que entonces el marco era judicial y ahora es reputacional. Y en lo reputacional, los grupos parlamentarios europeos no actúan como tribunales: actúan como gestores de riesgo. La pregunta que se hace la dirección de Renew no es si los hechos son ciertos. Es cuánto tarda en saberse.

Lo que observamos desde aquí es una contradicción que ninguna de las partes quiere nombrar en público. Renew exige garantías antes de abrir la puerta; Junts exige que nadie prejuzgue a uno de los suyos. Las dos cosas son defendibles por separado y difícilmente encajan en la misma mesa de negociación. Cabe recordar que la familia liberal ya ha lidiado con expedientes internos delicados en otros países y que su patrón habitual ha sido el de la espera: no cerrar la puerta, no abrirla del todo, dejar que el tiempo haga el trabajo sucio.

Ninguna de las fuentes consultadas sitúa una decisión inminente. Tampoco hay fecha pública para la denuncia ni para la resolución del comité consultivo. Lo único cierto es que el caso ya no vive en Cataluña: vive en los despachos de Bruselas, en las conversaciones previas a las reuniones de grupo y en ese cálculo frío que nadie firma pero todos hacen. La próxima vez que Junts se siente en la mesa de Renew, el expediente estará encima de la mesa. Lo ponga alguien por escrito o no.