Explosión en la Fábrica de Munición de El Fargue, en Granada: cinco trabajadores heridos leves

Tres de los heridos han sido trasladados a un hospital de la capital con lesiones auditivas y dos han sido atendidos en el lugar por quemaduras leves. Los TEDAX han inspeccionado el recinto y la Policía Nacional dirige la investigación.

Cinco trabajadores han resultado heridos leves por la explosión registrada a las 08.54 en la fábrica de munición de El Fargue, en Granada.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Una fuerte explosión en la zona de los quemaderos de la fábrica de munición de El Fargue ha dejado cinco heridos leves, tres de ellos trasladados a un hospital con lesiones auditivas.
  • ¿Dónde y quién? En el recinto industrial del barrio de El Fargue, en Granada. Investiga la Policía Nacional con apoyo de los TEDAX; también intervienen Guardia Civil, Policía Local y Bomberos.
  • ¿Qué supone para los ciudadanos? Cortes de tráfico en los accesos durante buena parte de la mañana, un incendio de vegetación ya sofocado y la pre-alerta de los dos grandes hospitales de la capital.

Una deflagración a las 08.54 en la zona de los quemaderos

A las 08.54, El Fargue enmudeció. La explosión se escuchó en Granada capital y en buena parte del área metropolitana, y durante los primeros minutos la confusión y el nerviosismo se apoderaron del barrio hasta que se confirmó que no había víctimas mortales. Fue la propia fábrica la que alertó al servicio de emergencias, y al 112 Andalucía entraron al menos una treintena de llamadas de vecinos que avisaban del estruendo.

El balance es de cinco trabajadores con heridas leves. Tres de ellos han sido trasladados a un centro hospitalario de Granada con lesiones auditivas provocadas por la onda expansiva, mientras que otros dos han sido atendidos en el lugar por quemaduras muy leves. No hay ningún herido de mayor gravedad, y ese detalle tiene una explicación: la deflagración se produjo en la zona de los quemaderos, el espacio donde las quemas se realizan de forma controlada y habitual.

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La Policía Nacional ha asumido la investigación. Seis especialistas de los TEDAX se han desplazado hasta el lugar y han accedido al interior con todas las medidas de seguridad para recoger pruebas y descartar cualquier riesgo pendiente. Junto a ellos se han desplegado la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), agentes de subsuelo y patrullas de Seguridad Ciudadana, además de la Policía Local.

Alrededor de la fábrica se estableció en pocos minutos un perímetro policial amplio, con corte de tráfico varios kilómetros a la redonda, y los vigilantes de la propia empresa se colocaron en los accesos para que nadie se acercara más de la cuenta. La deflagración provocó además un pequeño incendio de vegetación en el entorno, sofocado por los Bomberos de Granada, que abandonaron pronto la zona porque su labor no era necesaria en el interior del recinto. Efectivos de Tráfico de la Guardia Civil, los Linces y patrullas locales completaron el dispositivo.

Dentro, los trabajadores fueron reunidos en el patio para hacer recuento, y las primeras comprobaciones descartaron que faltara alguien. En el exterior, familiares que no lograban contactar por teléfono con los suyos se acercaron a la planta en busca de noticias, y junto a ellos se concentraron vecinos y numerosos medios de comunicación. Conforme se confirmó la ausencia de víctimas mortales el ambiente se fue relajando: unas cuatro horas después del suceso, hacia las 12.45, apenas quedaba nadie en el entorno.

A las 08.54, medio Granada contuvo la respiración; cuatro horas más tarde, la noticia era la mejor posible: nadie había muerto.

La investigación se centra en la quema que se descontroló

El Fargue

Los investigadores de la Policía Nacional han tomado declaración a los trabajadores para reconstruir lo ocurrido. Los TEDAX entraron primero para inspeccionar los riesgos y, después, la Policía Científica realizó la inspección ocular y recogió vestigios que deben determinar las causas, según precisan fuentes conocedoras del caso. La hipótesis que gana peso apunta al descontrol de una de las quemas habituales en los quemaderos, y las primeras informaciones publicadas por Ideal señalan un accidente con material de artillería durante esas tareas de destrucción controlada.

La tensión se midió también en el sistema sanitario. Los dos grandes hospitales de la capital se pusieron en pre-alerta, aunque la situación tendría que haber sido extremadamente grave para movilizar personal sanitario fuera de los centros, ya que para eso están los dispositivos extrahospitalarios, que sí se activaron desde el primer momento.

No es el primer susto del año. El pasado 12 de octubre, un accidente con un camión de la fábrica de munición de Granada provocó otro momento de tensión en la ciudad, con el mismo patrón de alerta vecinal y despliegue preventivo. La plantilla y el barrio conocen bien ese protocolo; lo que cambia, cada vez, es la incertidumbre de los primeros minutos.

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La Lectura Andaluza

Granada convive con esta instalación desde hace generaciones, y por eso un estruendo a las 08.54 no se queda dentro de una verja: se escucha en media capital y manda a las familias a la puerta de la fábrica. El dato que mejor mide la respuesta es la treintena de llamadas que recibió el 112 Andalucía, el servicio de emergencias del gobierno autonómico, en apenas unos minutos. A eso se sumó la pre-alerta de los dos grandes hospitales de la ciudad, un mecanismo que se activa cuando nadie descarta nada.

La lectura de proximidad tiene dos nombres: empleo industrial y seguridad. La fábrica de munición de El Fargue forma parte del mapa laboral de Granada, y cada incidente reabre la misma pregunta entre la plantilla, la revisión de los protocolos de quema en los quemaderos. Que el suceso se produjera en la zona de quemas controladas es, a la vez, la razón de que no haya heridos graves y el punto que exige explicaciones.

Lo que viene ahora se juega en los despachos: el resultado de la inspección ocular, las declaraciones de los trabajadores y el informe que la Policía Nacional eleve en los próximos días. Andalucía ha vuelto a demostrar que su entramado industrial sabe responder a una emergencia; el siguiente examen es que la normalidad del barrio no dependa de la suerte.