El PP da por amortizado a Puente y centra su campaña ferroviaria en quién nombra al siguiente ministro

Génova desplaza el foco de la dimisión de Puente a la responsabilidad de Sánchez y prepara una campaña de gestión frente al voto del descontento que busca Vox. La vuelta a la precampaña será paulatina y arrancará la semana que viene, tras el luto por Fátima Báñez.

El PP da por amortizado a Óscar Puente y convierte la campaña ferroviaria en una ofensiva contra Pedro Sánchez.

La dirección nacional ha decidido que el ministro de Transportes ya no es el objetivo. Lo es el presidente del Gobierno. Mientras se contabilizan los fallecidos en la tragedia de Urda (Toledo), Génova mantiene el tono institucional, descarta la dimisión exprés que reclama Vox y aparca los mítines. Pesan el luto y la memoria de una de las víctimas, Fátima Báñez, exministra de Empleo con Mariano Rajoy y una de las figuras más respetadas del partido.

El movimiento registrado este jueves en el Congreso lo resume. El Grupo Parlamentario Popular pidió la comparecencia de Sánchez en la Diputación Permanente —el órgano que mantiene viva la actividad de la Cámara entre periodos de sesiones y con las Cortes disueltas— y no la de Puente. El ministro comparecerá igualmente el martes 3 de noviembre, presionado por sus propios socios. La escena fija el marco: el PP quiere que el debate sea de sistema, no de persona.

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Del cese del ministro al perfil del siguiente

En Génova han llegado a una conclusión incómoda para el adversario: más decisivo que la salida de Puente es que no vuelva a haber un ministro ‘como él’. Lo importante es que la gente decida quién nombra al siguiente ministro de Transporte, y qué perfil de ministro queremos. Esa es la clave’, resume el argumentario que maneja la cúpula. La traducción política es inmediata: una crisis de gestión se transforma en una pregunta sobre el Gobierno.

Feijóo lo desarrolló el jueves en Urda, a pocos metros de la zona donde aún se buscaba al maquinista. ‘Así no se puede seguir. Con esta forma de gestionar no se puede continuar’, dijo, antes de enumerar lo que él habría hecho: ‘Primero, en el nombramiento; segundo, en el mandato, y tercero, con los accidentes reiterados’. No reclamó la dimisión de forma explícita. Dejó claro, eso sí, que él la habría exigido.

Hubo más. El presidente popular calificó de ‘frivolidad impropia de la catástrofe’ que el Ejecutivo no asuma las responsabilidades en primera persona y subrayó que ‘las responsabilidades políticas no son opcionales, son exigibles ética y moralmente’. ‘Los antecedentes acreditan que todavía no sabemos lo que ha pasado en Adamuz, como para esperar mucho del Gobierno en Urda’, añadió. En privado, las críticas son airadas por otro motivo: entienden que se difundieran los audios del accidente mientras los equipos de rescate seguían trabajando entre los amasijos de hierro.

La responsabilidad política no empieza cuando termina la investigación: en Génova sostienen que el criterio se fija antes, en el nombramiento y en el mandato.

Quedan cuatro semanas para las elecciones del 29N y en Génova preparan una vuelta ‘paulatina’ a la precampaña a partir de la semana que viene. En el equipo de Feijóo asumen que el tramo final se hablará menos de emociones y más de gestión, de trenes que llegan a la hora y de que ‘España vuelva a funcionar’. Menos épica, más expediente.

Gestión frente a grito: el pulso con Vox por el mismo enfado

estrategia PP 29N

Aquí se cruza el debate que el PP no verbaliza en público. Vox reclama dimisiones a voces y cosecha el descontento; el PP pide responsabilidades con tono de informe técnico. Dos maneras de canalizar el mismo enfado. La dirección popular lo formula como disyuntiva de fondo: voto gestor o voto visceral. Las urnas dirán quién leyó mejor el ánimo del país, pero la campaña ya está orientada a demostrar que el PP gestiona mejor.

La puesta en escena arranca este mismo viernes. Feijóo se reúne con expertos en infraestructuras y servicios ferroviarios junto a Alma Ezcurra, vicesecretaria de Sectorial, y Juan Bravo, vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras. No es una foto improvisada: el partido quiere llegar al debate con propuestas cerradas sobre mantenimiento, inversión y seguridad, y obligar al Gobierno a retratarse sobre el modelo.

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El aterrizaje territorial es evidente. El corredor que une Madrid con Andalucía atraviesa Castilla-La Mancha y es el mismo en el que se han producido los dos siniestros: Urda, en Toledo, y Adamuz, en Córdoba. El PP gobierna once comunidades autónomas, entre ellas Madrid, Andalucía y la Comunidad Valenciana, donde se concentra buena parte del tráfico de Cercanías, y ha hecho de la reclamación de inversión y de un calendario de obra uno de sus argumentos recurrentes. Ese territorio es su escaparate y su aval.

El Eje del Poder Popular

Tres piezas quiere encajar Génova antes del 29N. La primera, la disciplina de los barones: Isabel Díaz Ayuso, Juanma Moreno y el resto de presidentes autonómicos tienen el encargo de no abrir flancos con la catástrofe y de reservar sus comparecencias para la parte propositiva, según fuentes de la cúpula consultadas por este medio. La segunda, el trabajo del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, que ha hecho de la Diputación Permanente su única pasarela con el Ejecutivo. La tercera, el Senado, donde el grupo popular mantiene mayoría absoluta y sostiene el pulso institucional en cada comparecencia.

Hay un precedente que en Génova tienen presente: la campaña de 2011. Entonces el PP convirtió la gestión económica y la credibilidad frente a la crisis en el eje del discurso y cosechó 186 escaños, mayoría absoluta. La lectura que se extrae ahora es que el hartazgo se combate con competencia, no con volumen. De ahí que el partido prefiera hablar de mantenimiento de vías y de perfiles ministeriales antes que de caceroladas.

El riesgo existe y no es menor. Si el enfado se impone a la confianza gestora, Vox rentabilizará cada rueda de prensa incendiaria. Si el PP se enfría demasiado, perderá el pulso emocional de una tragedia que ha tocado a una de las suyas. El grueso de los cargos consultados apuntan en la misma dirección: nadie quiere una campaña de consignas. Feijóo sostiene el luto como prioridad y, a la vez, ha instalado ya la pregunta que quiere en cada mesa de café: quién nombra al siguiente ministro.

Lo que observamos es un partido que ha sacado una conclusión de 2019: cuando ha competido con Vox en intensidad, ha perdido; cuando lo ha hecho en solvencia, ha ganado. La prueba llega el martes 3 de noviembre, en la comparecencia de Puente ante la Diputación Permanente. Ahí se sabrá si el marco de la gestión resiste el primer envite y si el Gobierno acierta a explicar por qué el mismo corredor acumula dos catástrofes con más de cien muertos en menos de diez meses.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: Convertir la crisis ferroviaria en una pregunta sobre la competencia del Gobierno y no en una guerra de dimisiones.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
  • Próximo hito: Comparecencia de Óscar Puente en la Diputación Permanente el martes 3 de noviembre.