El síndrome de La Habana vuelve a Washington: altos cargos del Pentágono hospitalizados y el precedente de Madrid

Al menos seis pacientes con lesiones cerebrales confirmadas o sospechosas están en el centro de referencia militar de Bethesda. La pista de la energía dirigida reabre el expediente de la Embajada de EE. UU. en Madrid.

El síndrome de La Habana deja de ser una anomalía lejana: al menos seis casos sospechosos se tratan ya en Washington.

Seis pacientes en Walter Reed y ninguna atribución oficial

Los afectados están siendo tratados en el Walter Reed National Military Medical Center, el gran complejo militar de Bethesda (Maryland) que alberga el National Intrepid Center of Excellence, centro de referencia del Ejército para lesiones cerebrales traumáticas e incidentes de salud anómalos —Anomalous Health Incidents, AHI, en la jerga oficial—. La información la adelantó la periodista de investigación Catherine Herridge en NewsNation y la recogió después The Daily Caller. Ni el hospital ni el Pentágono han confirmado el alcance real del brote.

El perfil de los pacientes es lo que ha encendido las alarmas dentro del perímetro del Distrito de Columbia. No son diplomáticos destinados en el exterior, sino funcionarios que trabajan en la zona metropolitana, algunos de ellos cargos seniors de la comunidad de defensa. Al menos dos altos cargos federales vinculados a proyectos de energía dirigida reportaron incidentes sospechosos en el área: uno del Departamento de Defensa —referido en la información como DoW— y otro del ODNI, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional que coordina a las 18 agencias de la comunidad de inteligencia. Varias de las víctimas participaban directamente en investigaciones sobre tecnología de energía dirigida.

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El cuadro clínico es el ya conocido: acúfenos, visión borrosa, mareos, vértigo, y dolor agudo en oídos y cabeza tras un ruido repentino, según la descripción del Government Accountability Office. Muchos de los afectados mencionaron vehículos sospechosos en las inmediaciones antes del episodio. Otros dijeron que fueron sus mascotas las que detectaron algo raro primero. He tenido gente que me cuenta que estaba paseando al perro y el primer instante en que se dan cuenta de que pasa algo es porque el perro reacciona’, relató Herridge.

Lo que la periodista publicó en septiembre encaja con este nuevo grupo de pacientes: más de dos docenas de incidentes sospechosos de energía dirigida reportados dentro de Estados Unidos, incluido un grupo significativo en una instalación de inteligencia e investigación fuera de sede en el norte de Virginia. La investigación oficial no ha atribuido autoría. Se examina la posible implicación de un actor extranjero, según NewsNation. El expediente sigue abierto.

El precedente de Madrid: España ya estuvo en el mapa en 2021

Pentágono

El nombre del síndrome viene de La Habana de 2016, cuando una veintena de diplomáticos y agentes estadounidenses empezó a reportar exactamente los mismos síntomas. España entró en el mapa cinco años después. En 2021 se reportaron incidentes entre personal de la Embajada de EE. UU. en Madrid, en el mismo periodo en que Viena acumulaba decenas de casos entre diplomáticos acreditados y Berlín reconocía al menos dos. Una parte de de los afectados europeos trabajaba en expedientes relacionados con Rusia. Ni el Ministerio de Asuntos Exteriores ni la legación estadounidense han publicado nunca un recuento oficial de casos en España.

Washington lleva siete décadas sabiendo que sus embajadas pueden ser atacadas sin un solo disparo. Lo que cambia ahora es el código postal del objetivo.

El primer efecto para España es de doctrina interna. Si el vector ya no exige un destino en el exterior, la protección del personal diplomático deja de ser un problema de embajadas ‘difíciles’ y se convierte en un asunto de seguridad interior para todos los aliados. El modelo de compensación ya existe: la ley HAVANA de 2021, aprobada con apoyo de ambos partidos, autoriza pagos a funcionarios con lesiones compatibles. Madrid y las capitales europeas con casos reportados siguen esperando una conclusión oficial de la inteligencia estadounidense.

La Lógica de Washington

La tentación europea es leer cada caso nuevo como un peldaño de escalada. En Washington la lectura es distinta y tiene precedente. Durante casi dos décadas, entre los años cincuenta y setenta, la Embajada de EE. UU. en Moscú estuvo bajo una emisión constante de microondas —el llamado Moscow Signal— que el Departamento de Estado tardó años en reconocer en público y que se gestionó durante mucho tiempo como material clasificado. La lógica era la misma que hoy: admitir un ataque sin poder atribuirlo debilita más de lo que protege. Washington no improvisa con esto.

Por qué ahora se habla en voz alta. El Congreso aprobó la ley HAVANA en 2021 con respaldo de ambos partidos, un consenso poco habitual que obliga a las agencias a documentar cada incidente y a sostener un sistema de indemnizaciones. A eso se suma la línea dura hacia La Habana que Marco Rubio ha defendido durante toda su carrera política, que convierte cualquier expediente cubano en materia sensible. Ninguna administración quiere admitir que un adversario pueda operar en el área metropolitana de la capital. Tampoco quiere sobredimensionar un fenómeno que, en la mayoría de los casos revisados por la CIA en su informe interino de 2022, admitía explicaciones convencionales. Ese equilibrio explica el silencio del Pentágono mejor que cualquier teoría.

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El impacto para España se mide en protocolos. Para el personal español acreditado en el exterior, y para las compañías con delegaciones en zonas de riesgo, el mensaje práctico es que los procedimientos de AHI ya forman parte de los manuales de seguridad aliados. La ventana clave es de semanas: Herridge anticipa conclusiones del Gobierno antes de que acabe el año. Si llegan sin atribución, el caso se archivará como tantos otros, con incógnitas. Si llegan con autoría estatal, la conversación cambia de escala y aterriza en la OTAN. Eso es lo que observamos: un expediente que avanza por presión informativa, no por confirmación oficial.

Ficha del Caso

  • El caso: al menos seis pacientes con lesiones cerebrales confirmadas o sospechosas del síndrome de La Habana se tratan en el hospital militar Walter Reed, algunos de ellos altos cargos del Pentágono vinculados a investigación en energía dirigida.
  • Datos clave: más de dos docenas de incidentes sospechosos reportados en EE. UU.; un cluster en una instalación de inteligencia del norte de Virginia; síntomas descritos por el GAO (acúfenos, vértigo, dolor agudo); fuente única, sin confirmación oficial del hospital ni del Pentágono.
  • Para España: el precedente de la Embajada de EE. UU. en Madrid en 2021 sitúa al personal diplomático español y a las delegaciones empresariales en zonas de riesgo dentro del mismo protocolo aliado de incidentes de salud anómalos.