Milei ya tiene el RIIR en el Senado. Y detrás de la foto, una recesión que amenaza a la banca española.
El Senado argentino aprobó este viernes y giró a la Cámara de Diputados el RIIR, el régimen de incentivos que el Gobierno presenta como la versión para pymes del RIGI, junto con la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental. La sesión no fue un trámite: el texto llegó al recinto y salió modificado. Cambios sobre la campana, con el Ejecutivo mirando.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, celebró ambos dictámenes en redes con el argumento que el Ejecutivo repite desde 2024: después del RIGI para las grandes inversiones, tocaba abrir una puerta a las empresas que sostienen el empleo. ‘Aprobamos el RIIR para que las PyMEs también tengan más oportunidades de invertir y crecer’, escribió. Traducido: incentivos fiscales y aduaneros a cambio de compromisos de inversión.
El segundo paquete es más delicado. La reforma de la Ley 26.657 de Salud Mental, vigente desde 2010, obtuvo media sanción —la aprobación inicial de una cámara, pendiente aún de la segunda— con enmiendas de última hora, así que vuelve a Diputados. Bullrich lo resumió como ‘intervenir a tiempo’. El articulado final y su financiación quedan en la Cámara baja. El trámite completo figura en el Senado.
Conviene separar la foto de la sustancia. Un régimen de incentivos no crea inversión por decreto: la hace posible si hay moneda estable, crédito y reglas que duren más que un mandato. Y ahí es donde entra España.
El RIIR se juega su credibilidad en Diputados, no en la foto del Senado: sin estabilidad, el incentivo es un papel con buena letra.
La recesión que aterriza en las cuentas de Santander y BBVA
El ministro de Economía, Luis Caputo, prepara una batería de estímulos canalizada a través del Banco Nación y de la Anses, la agencia que paga pensiones y asignaciones. Es la receta de siempre cuando la actividad no arranca: crédito barato por ventanilla pública y transferencias para sostener el consumo. Dinero público para tapar un bache privado.
¿Y qué tiene que ver eso con España? Bastante más de lo que parece. Santander y BBVA figuran entre los mayores bancos privados del país a través de sus filiales argentinas, y su exposición al ciclo —crédito al consumo, tarjetas, depósitos— se mueve al ritmo de estas decisiones. Un estímulo que empuja el consumo alivia la mora a corto plazo; si se financia con emisión, la presión regresa por el tipo de cambio.
El detalle que casi nadie cuenta: la filial argentina pesa poco en el beneficio del grupo y mucho en sus titulares. Un salto cambiario o un cambio de reglas obliga a dotar provisiones que aparecen en las cuentas consolidadas de Madrid. Los informes de ICEX llevan años midiendo ese perfil inversor español en el Cono Sur.

Hay otra pata: la banca pública compitiendo con ventaja de financiación. Si el Banco Nación presta con respaldo del Estado y la Anses inyecta liquidez, las entidades privadas —españolas incluidas— pierden margen justo donde más lo necesitan. No es una expropiación. Es algo más silencioso: competencia desigual con dinero de todos.
Rebobinar: el corralito de 2001 y la lección que no caduca
Para entender el riesgo no hace falta adivinar el futuro. Basta con mirar 2001. El corralito y la posterior pesificación de los depósitos golpearon con dureza a las filiales de Santander y BBVA, obligadas a asumir saneamientos enormes por una decisión política tomada de madrugada. En 2012, la expropiación del 51% de YPF a Repsol recordó lo mismo: aquí el riesgo no es solo el ciclo, es la regla que cambia.
El RIGI de 2024, aprobado dentro de la Ley Bases, quiso romper esa fama con un horizonte de estabilidad de hasta treinta años para grandes proyectos. El RIIR replica la lógica a menor escala. Ambos comparten el talón de Aquiles: la confianza no se legisla, se verifica.
Por si fuera poco, el clima institucional añade ruido. La AEA, una de las patronales más influyentes, reprochó en los últimos días las ‘descalificaciones personales’ contra periodistas después de que Javier Milei aludiera a ‘quemar en la hoguera’ en el caso $LIBRA. Para un inversor extranjero, y para una filial que responde ante su consejo en Madrid, ese ruido entra en la prima de riesgo país aunque no figure en el balance.
El calendario tampoco ayuda. Mauricio Macri admitió que Pro y La Libertad Avanza no han avanzado en un acuerdo electoral para 2027, y el Comité de Derechos Humanos de la ONU descartó una resolución inminente sobre la revisión de la condena a Cristina Kirchner. Dos frentes que consumen energía política justo cuando el Ejecutivo necesita que Diputados no le toque el texto.
Qué conviene seguir. Primero, la letra final que salga de la Cámara baja: si las pymes quedan fuera por las enmiendas, el RIIR se queda en marketing. Segundo, la letra pequeña del estímulo de Caputo: cuánto se financia con emisión y cuánto con ajuste. Tercero, las reservas del Banco Central, termómetro real de la capacidad argentina para sostener lo que firma. La banca española no necesita un milagro argentino; necesita que nadie le cambie las reglas a mitad de partido.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: El Senado argentino aprueba el RIIR para pymes y la reforma de la ley de salud mental, con cambios, y las envía a Diputados.
- Datos importantes: Ley 26.657 vigente desde 2010; RIGI aprobado en 2024; corralito y pesificación de 2001; expropiación del 51% de YPF en 2012.
- Resumen: La banca española se juega poco en volumen y mucho en imagen: cada cambio de reglas en Argentina obliga a provisionar en Madrid.

