La guerra entre Israel e Irán no se libra únicamente con misiles, drones y operaciones militares. También se desarrolla en las redes sociales, donde las campañas de influencia buscan alterar la percepción pública, alimentar las divisiones internas y debilitar la confianza de los ciudadanos en sus propias instituciones. Una investigación publicada en octubre de 2026 por la firma de inteligencia de fuentes abiertas Golden Owl ha identificado una red coordinada de al menos 694 cuentas de X vinculadas, con distintos grados de confianza, a una operación de influencia atribuida al régimen iraní.
El informe, titulado Exposing the Iranian Regime’s Influence Machinery Against Israeli Society, analiza una campaña que habría tratado de introducir mensajes políticos en el debate israelí mediante perfiles que se presentaban como ciudadanos del país. La investigación se desarrolló entre el 11 de agosto y el 11 de octubre de 2026, durante las semanas previas a las elecciones de la Knéset del 27 de octubre.
El alcance de la operación constituye uno de los principales hallazgos del documento. Según Golden Owl, las publicaciones de la red analizada acumularon al menos 4,7 millones de visualizaciones y 160.663 interacciones durante el periodo estudiado. La estrategia no se habría basado exclusivamente en difundir mensajes desde cuentas aisladas, sino en construir una estructura coordinada capaz de introducir narrativas políticas en conversaciones ya existentes y amplificarlas mediante respuestas, republicaciones y relaciones entre perfiles.
Las conclusiones proceden de una investigación privada de inteligencia de fuentes abiertas, conocida como OSINT, que combina análisis tecnológico y evaluación humana. Sus resultados permiten examinar los indicios de una posible operación de manipulación informativa, aunque no equivalen a una atribución judicial ni demuestran por sí solos la identidad de todas las personas que controlaban las cuentas.
Una red de 694 cuentas para infiltrarse en la conversación israelí
El dato más significativo del informe es la dimensión de la infraestructura identificada. Golden Owl procesó 560.439 puntos de datos relacionados con perfiles, publicaciones, conexiones entre usuarios, actividad de amplificación y registros de transparencia de la plataforma.
De las 694 cuentas examinadas, la empresa atribuye 445 a la operación vinculada a Irán con un nivel de confianza alto o medio-alto. Las 249 restantes se distribuyen entre categorías de confianza media y perfiles bajo seguimiento que los investigadores consideran líneas de investigación, pero que no presentan el mismo grado de atribución.
Esta distinción resulta esencial para interpretar las cifras. No todas las cuentas incluidas en el estudio están consideradas participantes confirmadas de la operación por sus investigadores. Golden Owl reserva la atribución a los dos niveles superiores de confianza, mientras que las categorías inferiores identifican perfiles que requieren más comprobaciones.
La investigación también amplía el trabajo publicado por la firma en septiembre de 2026, cuando ya había identificado una red de cuentas presuntamente vinculadas a Irán que intervenían en el debate electoral israelí. El nuevo análisis incorpora conexiones adicionales y documenta 623 cuentas que no figuraban en la red descrita en el informe anterior.
El objetivo aparente de esta estructura no sería necesariamente impulsar a un partido concreto. Según la interpretación de Golden Owl, la operación buscaba debilitar la confianza en el sistema político israelí, erosionar la legitimidad de sus instituciones y aumentar la percepción de que el país atraviesa una crisis irreversible.
En una sociedad sometida a las consecuencias de la guerra, la polarización política y las disputas sobre la dirección del Gobierno, la difusión coordinada de mensajes de este tipo puede adquirir especial relevancia. No porque toda crítica al Ejecutivo sea propaganda extranjera, sino porque una operación encubierta puede intentar apropiarse de debates legítimos para amplificarlos de manera engañosa.
Identidades falsas, mensajes coordinados y rastros técnicos
Uno de los elementos centrales del estudio es la construcción de identidades digitales diseñadas para parecer israelíes. Según Golden Owl, la red recurría a nombres en hebreo, referencias a ciudades de Israel, banderas nacionales y biografías que proyectaban una apariencia de pertenencia a la sociedad israelí.
La finalidad de esta presentación sería reducir la distancia entre el emisor y el público al que se dirige. Un mensaje político publicado por un supuesto ciudadano israelí puede resultar más verosímil para otros usuarios que el mismo contenido difundido abiertamente por una cuenta extranjera.
La investigación señala que parte de los perfiles se habría creado en tandas coordinadas durante la guerra de junio de 2025. También identifica patrones de reutilización de identidades, cambios de nombres de usuario y comportamientos que, considerados en conjunto, apuntarían a una infraestructura organizada y no a una acumulación casual de cuentas.
Los investigadores examinaron además posibles rastros lingüísticos y técnicos. Entre los indicadores analizados figuran el uso de caracteres persas o árabes dentro de textos en hebreo, inconsistencias gramaticales, señales de escritura asistida por máquinas y diferencias entre la identidad declarada por los perfiles y los datos de localización disponibles en la plataforma.
A estos elementos se suman las relaciones entre cuentas, la publicación de mensajes similares y la actividad sincronizada. La coincidencia de contenidos, los patrones de amplificación y los vínculos entre perfiles permiten investigar si distintas cuentas actúan como parte de una misma estructura, aunque ninguno de esos indicadores demuestra por sí solo una conexión con un Estado extranjero.
El informe también utiliza información de transparencia de X sobre localización e infraestructura de las aplicaciones. Según el análisis recogido por la investigación, algunos perfiles orientados al público israelí presentaban señales compatibles con operaciones realizadas desde fuera del país, incluidas conexiones con Irán o con infraestructuras de terceros países.
La propia metodología obliga, sin embargo, a mantener cautela: el uso de redes privadas virtuales, los desplazamientos y los posibles errores de la plataforma pueden distorsionar los datos geográficos. Por eso, Golden Owl combina esas señales con otros indicadores antes de establecer sus niveles de confianza.

El desgaste de Netanyahu y del Ejército como herramientas de influencia
La investigación identifica un conjunto de narrativas dirigidas a explotar las divisiones de la sociedad israelí. Entre los mensajes descritos figuran acusaciones de traición, corrupción y fracaso político, así como contenidos que presentan la guerra como un instrumento de supervivencia del Gobierno y retratan a Israel como un país debilitado frente a sus adversarios.
El debate sobre Benjamin Netanyahu y la conducción del conflicto aparece entre los asuntos que la red habría tratado de amplificar. También figuran las críticas al funcionamiento de las instituciones, la percepción de inseguridad y las referencias a una posible emigración de ciudadanos israelíes.
Estas cuestiones forman parte del debate político real de Israel. La crítica a Netanyahu, las discrepancias sobre la estrategia militar o las dudas sobre el futuro del país no constituyen por sí mismas indicios de manipulación extranjera. La relevancia del informe reside en su afirmación de que determinados mensajes habrían sido difundidos mediante identidades falsas y patrones coordinados para aparentar un respaldo social más amplio o una participación ciudadana que no era auténtica.
En este tipo de operaciones, la eficacia no depende necesariamente de convencer a todos los usuarios de una misma interpretación. También puede bastar con aumentar la desconfianza, profundizar en las divisiones existentes o crear la impresión de que las instituciones han perdido el apoyo de una parte significativa de la población.
La elección de las redes sociales como escenario de actuación permite, además, aprovechar las conversaciones de otros usuarios. Según Golden Owl, una parte de la estrategia consistía en introducir respuestas bajo publicaciones de políticos, periodistas y cuentas populares. De este modo, los mensajes podían aparecer dentro de debates que ya concentraban atención pública, en lugar de depender únicamente del alcance orgánico de los perfiles investigados.
La firma sostiene que el objetivo general era erosionar la confianza en el sistema político, el Ejército y el proceso electoral, más que garantizar la victoria de una candidatura específica. La operación descrita buscaría explotar las fracturas internas de Israel en un momento de especial sensibilidad política y militar, aunque el informe no demuestra que consiguiera modificar el comportamiento electoral de los ciudadanos.
Más de 4,7 millones de visualizaciones y los límites de la investigación
El volumen de actividad registrado ayuda a dimensionar la campaña. Entre el 11 de agosto y el 11 de octubre, las publicaciones y respuestas recogidas por Golden Owl acumularon más de 4,7 millones de visualizaciones y 160.663 interacciones. El estudio identifica también un conjunto de 326 perfiles en hebreo que, según su análisis, se hacían pasar por ciudadanos israelíes.
Estas cifras reflejan la exposición potencial de los contenidos, pero no permiten concluir que millones de personas fueran convencidas por ellos. Una visualización no equivale necesariamente a una persona distinta, una interacción no demuestra adhesión al mensaje y el alcance acumulado no permite establecer cuántos usuarios cambiaron de opinión.
El estudio tampoco demuestra que la campaña alterase el resultado de las elecciones de la Knéset celebradas el 27 de octubre. Para sostener una conclusión de ese alcance serían necesarias pruebas adicionales que relacionasen la exposición a los mensajes con cambios verificables en el comportamiento político de los votantes.
Golden Owl ha acompañado su investigación con una base de datos pública que permite consultar las cuentas analizadas, su nivel de confianza, los indicadores empleados y las conexiones identificadas con otros perfiles. El conjunto de datos está disponible en Hugging Face, mientras que el informe original puede consultarse en la sección de investigaciones de Golden Owl.
La publicación de estos materiales facilita la revisión de las conclusiones, pero exige interpretar cada registro de acuerdo con sus limitaciones. La presencia de una cuenta en la base de datos no demuestra que su titular conozca una operación de influencia ni que actúe deliberadamente en nombre de un Gobierno. Los investigadores advierten de que las cuentas pueden cambiar de nombre, ser suspendidas, venderse o quedar bajo el control de terceros después de la recogida de datos.
El caso pone de relieve una de las dificultades centrales de la seguridad informativa contemporánea: distinguir entre la participación política legítima y la actividad coordinada que intenta hacerse pasar por ella. La amenaza no consiste únicamente en difundir información falsa, sino también en fabricar una apariencia de consenso, simular identidades nacionales y aprovechar las divisiones sociales para debilitar la confianza pública.
La investigación de Golden Owl describe una presunta infraestructura iraní que habría intentado trasladar parte de la confrontación con Israel al terreno digital. Sus datos ofrecen indicios concretos sobre el tamaño de la red, sus métodos y sus mensajes, pero la atribución debe mantenerse dentro de los límites de las pruebas presentadas. En una guerra en la que la información también se convierte en un instrumento estratégico, esa distinción es fundamental para comprender la amenaza sin confundir las operaciones encubiertas con el debate político legítimo.
