Ourense reúne 7.787 parcelas del Banco de Terras de Galicia y la Xunta mantiene abierto el arrendamiento hasta el 20 de noviembre.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Consellería do Medio Rural abrió el lunes 2 de noviembre el plazo para solicitar en arrendamiento fincas del Banco de Terras; la convocatoria concluye el 20 de noviembre.
- ¿Quién está detrás? La Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago de Compostela), a través de un registro público que reúne 20.405 parcelas en toda la comunidad.
- ¿Qué impacto tiene? Ourense aporta 7.787 fincas y 1.999,19 hectáreas, con rentas medias por debajo del conjunto gallego.
Ourense lidera el registro con 7.787 fincas y 1.999 hectáreas
El Banco de Terras de Galicia es el registro público en el que la Xunta inscribe fincas rústicas para ponerlas a disposición de explotaciones que necesitan superficie. Con los datos actualizados a 30 de junio de 2026, el catálogo autonómico suma 20.405 parcelas y algo más de 7.271 hectáreas. Ourense aporta 7.787 fincas y 1.999,19 hectáreas: el 38% de las parcelas inscritas y el primer puesto entre las cuatro provincias.
Por detrás quedan A Coruña, con 6.251 parcelas; Lugo, con 3.432; y Pontevedra, con 2.935. Ourense reúne más fincas que Lugo y Pontevedra juntas, y lo hace con las parcelas más pequeñas: la superficie media es de 0,26 hectáreas, por debajo de las 0,36 que resultan de dividir el total autonómico entre su número de fincas. El minifundio, aquí, no es una metáfora.
Arrendar por 93 euros la hectárea: el precio del minifundio
El segundo dato que explica el mapa provincial es el precio. La renta media del arrendamiento se sitúa en 24 euros por parcela y 93 euros por hectárea en Ourense, frente a los 43 y 121 euros del conjunto de Galicia. Dicho de otro modo: la hectárea ourensiana se arrienda en torno a un 23% más barata que la media gallega.
La convocatoria abrió el lunes 2 de noviembre y se cierra el 20 de noviembre. Las solicitudes se presentan ante la Consellería do Medio Rural (el departamento autonómico con competencias agrarias), que resuelve después cada petición. Quien entra en el Banco de Terras no compra la finca: asume una renta y obtiene el derecho a explotarla durante el periodo que fije la resolución.
En Galicia no falta tierra: falta tierra junta. El Banco de Terras es el intento administrativo de resolver un siglo de minifundio con un registro y un precio.
La lógica del instrumento es sencilla: poner en contacto a propietarios de tierras sin uso con explotaciones que necesitan superficie. En un territorio donde la propiedad está históricamente fragmentada, ese encuentro nunca es automático. De ahí el registro, y de ahí también sus límites: la tierra se ofrece. Otra cosa es que se trabaje.
Con el 20 de noviembre se cierra esta ventana. Después llega la resolución de solicitudes y, con ella, la pregunta de fondo: cuántas de esas 1.999 hectáreas acaban dentro de una explotación en activo y cuántas siguen esperando en el catálogo. El Banco de Terras mide su éxito en hectáreas; el campo lo mide en continuidad.
El Laboratorio Gallego
El Banco de Terras no es una política de aparato, y quizá por eso no ha escalado al debate nacional como otras medidas del PPdeG (el Partido Popular de Galicia, la formación que gobierna la comunidad con mayorías absolutas consecutivas desde 2009). En el Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados), el BNG ocupa la primera fila de la oposición y el PSdeG la segunda, pero el terreno de confrontación ha estado más en los presupuestos y en la rentabilidad del sector primario que en el ritmo de incorporación de fincas al registro.
La conexión con Madrid existe, aunque sea por la puerta de atrás. El reto demográfico y el relevo generacional agrario, figuran en el discurso nacional de los grandes partidos, y Galicia es el mejor laboratorio disponible: 7.271 hectáreas en un registro público pensado para ordenar el abandono. Sin embargo, el modelo no ha tenido traducción estatal comparable a otras políticas autonómicas. Aquí no se ensaya una ley que luego se copie; se administra un problema.
La proyección inmediata es de calendario: el plazo cierra el 20 de noviembre y, a partir de ahí, la Consellería resuelve. La incógnita es la de siempre en Ourense, la provincia que más parcelas aporta y la que afronta el desafío demográfico más exigente: si el indicador válido son las 7.787 fincas inscritas o las que terminan con un arrendatario dentro.
Ficha del Caso
- El caso: La Xunta mantiene abierta hasta el 20 de noviembre la convocatoria para arrendar fincas del Banco de Terras, un registro público de suelo rústico en el que Ourense es la provincia con más parcelas inscritas.
- Datos importantes: 20.405 parcelas y más de 7.271 hectáreas en toda Galicia, con datos a 30 de junio de 2026. Ourense: 7.787 fincas y 1.999,19 hectáreas, con una media de 0,26 hectáreas por parcela y rentas de 24 euros por finca y 93 por hectárea, frente a 43 y 121 euros de media gallega.
- Resumen: El plazo de solicitudes cierra el 20 de noviembre y la Consellería do Medio Rural resolverá después las peticiones. La lectura nacional es limitada: el modelo gallego de movilización de tierras no ha escalado al debate estatal como otras políticas del PPdeG.

