En menos de una década, Escribano Mechanical & Engineering (Escribano M&E) ha pasado de ser una firma con una presencia contractual casi nula en el sector público a consolidarse como un proveedor estratégico y clave, especialmente para el Ministerio de Defensa. Este ascenso fulgurante, sin embargo, está intrínsecamente ligado a una serie de adjudicaciones singulares, caracterizadas por su altísimo volumen y, de manera notable, por la ausencia de competencia efectiva, un patrón que plantea serios interrogantes sobre la estructura y la viabilidad a largo plazo de la compañía que va a ser muy importante .
El análisis de las adjudicaciones públicas recibidas por Escribano M&E entre 2018 y 2025 revela una concentración inusual de negocio. Tres megacontratos, obtenidos mediante procedimientos que evitaron la concurrencia pública, representan en conjunto más del 85% del volumen total adjudicado a la empresa en dicho periodo, superando los 742 millones de euros, mostrando el crecimiento de la empresa en un momento en el que aspira por un lado a pillar el pastel del Plan de Industria y Desarrollo Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, aprobado por el Consejo de Ministros. Dotado con 10.471 millones de euro, y por otro ansía a ser comprada por Indra para formar el tan ansiado campeón de Defensa español. Uno de los deseos de Pedro Sánchez.
TRÍADA DE CONTRATOS MILLONARIOS: SIN COMPETENCIA, CERO DESCUENTO Y LA CONTROVERSIA ISRAELÍ
La columna vertebral de la facturación pública de Escribano se sostiene sobre tres pilares contractuales de magnitud significativa. Es crucial destacar que, en los tres casos más relevantes, la adjudicación se realizó sin concurrencia efectiva, es decir, solo se consideró la oferta de Escribano M&E, y en ninguno de ellos se aplicó descuento alguno sobre el precio de licitación, un indicio claro de la limitadísima presión competitiva en estos procesos.
El contrato de mayor envergadura, el verdadero catalizador del volumen de negocio, es el de Suministro del Sistema Lanzacohetes de Alta Movilidad (SILAM). Adjudicado en diciembre de 2023 por la Subdirección General de Adquisiciones de Armamento y Material (DGAM) del Ministerio de Defensa, este acuerdo asciende a una cifra astronómica de 576.449.112 euros. Esta cantidad representa por sí sola el 77,7% del total adjudicado a la empresa desde 2015. La adjudicación se realizó a través de un procedimiento negociado sin publicidad, reforzando la percepción de que el contrato fue dirigido específicamente a la compañía. Además, fuentes internas indican que la ejecución técnica de este contrato depende en gran medida de la subcontratación, con un 80% del proyecto delegado a la tecnológica israelí Elbit, lo que sugiere que el conocimiento técnico fundamental reside en la compañía foránea y que el valor añadido aportado por Escribano podría ser primordialmente de intermediación.

Un segundo contrato estratégico, también de la DGAM, es la Adquisición de catorce (14) Sistemas Contra UAS (drones) para su despliegue en Zona de Operaciones, por un importe de 30.235.185 euros, adjudicado en diciembre de 2024. Al igual que el SILAM, se formalizó mediante un procedimiento negociado sin publicidad y sin competencia, consolidando el rol de Escribano como proveedor especializado y preferente de sistemas avanzados para la Defensa.
El tercer contrato que completa esta tríada es el más insólito y el que ha generado mayor polémica: el Suministro de equipos de respiración pulmonar portátiles (COVID-19). Firmado en abril de 2020 con el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) en pleno estado de emergencia sanitaria, el importe alcanzó los 29.796.700 euros. Esta adjudicación supuso una diversificación «extraordinaria» para Escribano, una empresa sin trayectoria conocida en el ámbito sanitario. La UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) ha investigado este contrato por un presunto sobrecoste. Se ha señalado que Escribano actuó como intermediario para los respiradores que realmente fabricaba la empresa Hersill, generando un beneficio estimado de 20 millones de euros, con un coste unitario superior al que otras administraciones pagaron al fabricante directo. Este contrato sanitario, no de defensa, es uno de los tres pilares del fuerte beneficio de Escribano.
Hay que recordar que para muchos expertos en el sector la fuerte dependencia de Escribano en contratos obtenidos sin concurrencia y subcontratados en su mayoría a tecnología extranjera, especialmente el SILAM a la israelí Elbit, ha suscitado debates en el sector sobre la real capacidad industrial y el know-how propio de la compañía. La anulación reciente de contratos con tecnología israelí por parte del Gobierno podría poner en riesgo la continuidad de proyectos clave, algo que se está estudiando por parte de la compañía y que de momento no ha filtrado ninguna solución, como suele ser habitual, a los medios.

DEFENSA DOMINA EN LA CONTRATACIÓN
El análisis detallado del volumen de adjudicación por órgano contratante subraya la concentración casi total del negocio. La Subdirección General de Adquisiciones de Armamento y Material (DGAM) acapara el 84% del volumen total adjudicado, superando los 624 millones de euros. Sumando otras entidades vinculadas al Ministerio de Defensa, como la Jefatura de Apoyo Logístico de la Armada o la Dirección de Gestión Económica del Ejército del Aire, la concentración institucional supera el 90% del total.
Esta extrema especialización sectorial, enfocada casi exclusivamente en tecnología militar como la optrónica o los sistemas no tripulados (UAS), se ve reflejada en la baja competencia y los escasos o nulos descuentos. El número de ofertas más habitual es uno, y el descuento más común aplicado es el 0,00%, lo que sugiere un mercado de nicho con proveedores muy limitados o adjudicaciones dirigidas.
En el plano financiero, el año 2023 supuso un pico extraordinario con más de 590 millones de euros adjudicados, prácticamente el doble de todo lo conseguido en los cinco años anteriores (2018-2022). Esto demuestra una dependencia crítica de hitos contractuales puntuales de magnitud descomunal, lejos de una evolución orgánica y diversificada que facilitaría una estabilidad fuerte para esta empresa clave dentro de la Defensa española.

VALOR REAL Y EL FUTURO DE ESCRIBANO
Las singularidades en la trayectoria contractual de Escribano M&E se trasladan directamente al debate sobre su valoración de mercado y su viabilidad futura, particularmente en el contexto de las recientes noticias sobre su posible adquisición o fusión con Indra.
Existe una fuerte dependencia de los ingresos y beneficios generados por estos tres grandes contratos. El beneficio de 2024, de 114 millones de euros, es considerado un «beneficio anormal» sin precedente en la larga historia de la compañía (el ejercicio 2023 fue de 9 millones), y se atribuye fundamentalmente a los ingresos derivados del commodity tecnológico de la israelí Elbit. Este pico de beneficios no puede ser una base fiable de cálculo, pues no tiene continuidad garantizada a futuro, lo que cuestiona la solidez financiera de la empresa.
Críticos del sector argumentan que el valor de las adjudicaciones, incluido el polémico contrato de respiradores, fue otorgado a una compañía con escasas referencias previas y limitada capacidad industrial estructural, sugiriendo que la decisión pudo tener un «fuerte contenido político» y que las adjudicaciones pudieran ser «dirigidas». La necesidad de subcontratar a terceros, como Elbit en el caso del SILAM, pone de manifiesto la percepción de un bajo valor intrínseco de Escribano M&E, al punto de que su rol podría ser asumido por competidores con probada mayor calidad e infraestructura, como es el caso de Indra, que para muchos debió haber sido la escogida para contratos estratégicos como el lanzamisiles.
Estos dato pueden llegar a plantear una seria preocupación estructural: la empresa carece de clientes diversificados y, según las fuentes más críticas del sector, adolece de una estructura profesional cualificada y un know-how acreditado y probado a lo largo de los años. Escribano es descrita como una compañía «construida en base a 4 contratos», según afirman, quedando todavía por probar su eficacia en un mercado más amplio y con más demanda.
La viabilidad a corto-medio plazo de Escribano M&E está ligada directamente a la continuidad de este flujo de adjudicaciones exclusivas. Un cambio de gobierno, con una probable paralización o revisión de estos procedimientos, podría dejar a la compañía sin un soporte contractual viable, una situación que a día de hoy preocupa bastante dentro de la dirección de la empresa. En un mercado libre y competitivo, este modelo de negocio basado en la concentración en un único cliente (Defensa) y en invitaciones exclusivas, puede llegar a ser insostenible.
El escenario actual, con rumores de una compra por parte de Indra, sugiere que es el propio Gobierno de Pedro Sánchez, a través de sus estructuras estatales, quien estaría orquestando la operación para evitar el colapso de esta compañía. La continuidad de «tanto otorgamiento» requerirá, necesariamente, de un pacto político y empresarial de nivel alto, sugiriendo que el futuro de Escribano M&E es intrínsecamente político y no estrictamente industrial o de mercado. El próximo mes veremos como se mueve la operación.
