Instalaza revoluciona la Infantería de Marina con el lanzacohetes Hispano

La empresa Instalaza, referente histórico en la fabricación de sistemas de armas, ha presentado oficialmente el Hispano, un lanzacohetes que promete redefinir las capacidades de combate de las unidades de la Infantería de Marina, uno de los cuerpos de élite de nuestro Ejército.

Este nuevo sistema, que tuvo su puesta de largo en eventos de gran relevancia como la feria FEINDEF 2025, no es solo una pieza de ingeniería avanzada, sino el resultado de décadas de experiencia y de la escucha activa de las necesidades del soldado en el campo de batalla moderno.

El Hispano nace como una evolución directa del icónico C90, un arma que ha servido con distinción en numerosos conflictos, pero que ahora se adapta a un entorno donde la precisión y el alcance son factores determinantes para la supervivencia.

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Una herencia de combate con nombre propio

La denominación de este sistema no es fruto del azar ni de una simple estrategia de marketing. El nombre Hispano es un profundo homenaje a la efectividad demostrada por el material militar español en conflictos recientes. En particular, las tropas ucranianas han empleado con un éxito notable el C90 frente a los blindados enemigos, refiriéndose cariñosamente a este armamento como «el Hispano».

Instalaza ha recogido este testigo emocional para bautizar a un sistema que ya se encuentra en servicio o en fase de entrega para la Infantería de Marina Española, una de las unidades más exigentes del mundo. Tras su éxito en territorio nacional, el lanzacohetes ha comenzado su expansión global, presentándose con fuerza en mercados estratégicos como el latinoamericano durante la feria FIDAE 2026.

Instalaza C90-CR en posición de disparo (Fuente: Instalaza)
Instalaza C90-CR en posición de disparo (Fuente: Instalaza)

El diseño del Hispano rompe con la tradición de los sistemas de un solo uso. Mientras que muchas versiones del C90 eran desechables, el Hispano incorpora un diseño reutilizable que optimiza los recursos y mejora la capacidad operativa. Este cambio estructural permite al operador contar con un sistema de disparo mucho más refinado, que incluye un gatillo ergonómico y un joystick para un manejo del apuntado extremadamente preciso.

Esta evolución responde a la necesidad de dotar al soldado de una herramienta que no solo sea potente, sino que se sienta como una extensión de sus propios sentidos en momentos de alta tensión.

El salto tecnológico hacia el alcance extendido

Uno de los mayores hitos del Hispano es su capacidad para batir blancos a distancias que antes parecían inalcanzables para un sistema de su clase. Gracias a una inteligente hibridación tecnológica, el nuevo lanzacohetes utiliza una combinación de motor cohete y un motor de sustentación, una solución heredada directamente del sistema Alcotán-100.

Esta innovación permite que el proyectil mantenga una velocidad constante durante más tiempo, alcanzando blancos puntuales a 650 metros. Esta cifra supone un avance crítico frente a los 300 o 450 metros que ofrecía el C90 estándar, permitiendo a la infantería atacar posiciones enemigas o vehículos blindados desde una distancia de seguridad mucho mayor.

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A pesar de este incremento en las prestaciones, el compromiso con la movilidad ha sido innegociable para los ingenieros de Zaragoza. La versión más ligera del Hispano pesa menos de 6 kg, una característica fundamental para la Infantería de Marina, que a menudo debe operar en terrenos difíciles o realizar desembarcos donde cada gramo de equipo cuenta.

El Hispano se posiciona así como el punto medio ideal, ofreciendo una ligereza que facilita el transporte individual durante jornadas prolongadas, pero con una pegada y una tecnología que rivalizan con sistemas mucho más pesados y voluminosos.

Precisión absoluta bajo cualquier condición

La potencia sin control no tiene utilidad en la guerra moderna, y es aquí donde la dirección de tiro avanzada del Hispano marca la diferencia. El sistema integra un módulo de apenas 1,7 kg que se acopla rápidamente y sin necesidad de cables, dotando al arma de una cámara térmica, un telémetro láser y un canal óptico.

Esta tecnología permite a los soldados operar con total eficacia tanto de día como de noche o en condiciones de visibilidad reducida por humo o polvo. Como medida de seguridad, el dispositivo también dispone de un visor de punto rojo de respaldo, asegurando que el arma siga siendo operativa incluso si la electrónica sufriera algún daño en el fragor del combate.

En cuanto a su capacidad de destrucción, el Hispano destaca por su enorme versatilidad de munición. El sistema es plenamente compatible con toda la gama actual de proyectiles de 90 mm, incluyendo cabezas anticarro (AT), antibúnker (BK) y de doble propósito (DP).

La munición antitanque de nueva generación es capaz de perforar más de 500 mm de acero blindado (RHA), lo que la hace letal contra una amplia gama de vehículos blindados de transporte y fortificaciones. Además, Instalaza ya trabaja en nuevos desarrollos de municiones de área que aspiran a superar el kilómetro de alcance, ampliando todavía más el paraguas de protección de las unidades de infantería.

Un soldado español, con un lanzagranadas contracarro C90 (Fuente: Instalaza)
Un soldado español, con un lanzagranadas contracarro C90 (Fuente: Instalaza)

Desafíos y posicionamiento en el mercado global

Como toda herramienta de alta tecnología, el Hispano presenta ciertos desafíos que deben ser gestionados por las fuerzas que lo operan. Su coste es lógicamente superior al de los modelos desechables básicos, debido a la sofisticación de sus componentes ópticos y electrónicos.

Asimismo, el uso de una dirección de tiro avanzada requiere una curva de aprendizaje más específica para los operarios, quienes deben familiarizarse con el uso del joystick y el telémetro para maximizar la probabilidad de impacto al primer disparo. No obstante, estos factores se ven compensados por la enorme ventaja táctica que supone duplicar el alcance efectivo del armamento individual.

Comparado con el Alcotán-100, el hermano mayor de la familia Instalaza, el Hispano cede algo de potencia de perforación contra los carros de combate más pesados con blindaje reactivo, pero gana de forma abrumadora en portabilidad y ergonomía. Es un arma diseñada para el soldado que debe moverse rápido y atacar con precisión quirúrgica.

Con su reciente presentación en Iberoamérica y su integración en las fuerzas españolas, el Hispano no solo consolida el prestigio de la industria de defensa nacional, sino que asegura que la infantería española siga contando con los mejores recursos para enfrentar las amenazas del siglo XXI. El legado del C90 continúa, pero ahora lo hace con la mirada puesta en un horizonte mucho más lejano y certero.