Cortes de tráfico en Valdebebas por asfaltado del F1 al 24 de mayo

Desde este miércoles, el extendido de la última capa de asfalto del circuito Madring corta totalmente un tramo y restringe dos vías clave. La línea 171 de autobús modifica su recorrido y la salida a la M-11 por Francisco Umbral queda cerrada.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Conductores que transiten por Valdebebas, usuarios de la línea 171 de autobús y vecinos que usen la salida a la M-11 por Francisco Umbral.
  • ¿Cuándo ocurre? Desde el miércoles 6 de mayo a las 10:00 horas hasta el 24 de mayo inclusive.
  • ¿Qué cambia hoy? Corte total entre la glorieta Manuel Muñoz Monasterio y la rotonda sur de la M-11; Vía Dublín y Ribera del Sena pasan a sentido único descendente; y el recorrido de la línea 171 se desdobla en dos rutas de colores.

Con el reloj del Gran Premio de España corriendo —faltan 128 días para que los monoplazas rujan en Madrid—, Valdebebas estrena hoy una nueva fase de obras que devolverá el asfalto a la actualidad… pero esta vez, a costa de la movilidad diaria del barrio. Desde las 10:00 de este miércoles, el extendido de la última capa de de rodadura del circuito Madring obliga al Ayuntamiento a decretar cortes de tráfico en uno de los principales nudos de acceso del nordeste de la capital.

Qué pierde Valdebebas: el corte total y el sentido único en dos vías

Según ha confirmado el Área de Obras y Equipamientos, el tramo comprendido entre la glorieta Manuel Muñoz Monasterio y la rotonda situada al sur de la M-11 queda completamente cerrado al tráfico durante los próximos 18 días. Solo se permitirá el paso a los vehículos de la organización y a los servicios de emergencia. El objetivo es extender la capa de rodadura que soportará las frenadas de los Fórmula 1, pero el coste inmediato lo asumen quienes utilizan a diario este enlace para salir del barrio o acceder a la M-11.

La solución provisional del Consistorio pasa por rebajar la circulacion a sentido único descendente en dos calles adyacentes. Durante las obras, Vía Dublín solo admitirá tráfico que baje desde la M-11 hacia el interior del barrio, mientras que Ribera del Sena hará lo propio desde la M-40. La salida de Valdebebas hacia la M-11 por Francisco Umbral y el paso inferior del túnel quedan clausurados. Quien quiera incorporarse a la M-11 deberá buscar itinerarios alternativos, probablemente por la M-40 o por calles interiores.

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La sorpresa para los usuarios de la 171 y la gasolinera sin acceso directo

El transporte público no sale indemne. La línea 171 de autobús, que conecta Mar de Cristal con Valdebebas, modifica su recorrido y se desdobla en dos trazados identificados por colores: en dirección Valdebebas el bus circulará en azul, y en sentido Mar de Cristal lo hará en verde, tal y como reflejan los planos que la EMT ya ha distribuido en marquesinas y en su web. Los vecinos habituales de esta ruta notarán cambios en las paradas, por lo que la recomendación es consultar el itinerario actualizado antes de salir de casa.

Otro punto caliente es la gasolinera situada en la zona de obras. Su acceso habitual desde Francisco Umbral queda cegado, y solo se podrá repostar entrando y saliendo directamente desde la M-11. Para los conductores que se incorporen a la autovía desde el sur del barrio, esto supone dar un rodeo de varios kilómetros si pretenden llenar el depósito en esta estación de servicio.

Madring promete ser el circuito mejor conectado del Mundial, pero los vecinos de Valdebebas empiezan a pagar esa conectividad con 18 días de desvíos y cortes.

Análisis: 18 días de cortes a 128 del Gran Premio

Analizamos esta nueva fase de obras desde la perspectiva de un barrio que aún se está haciendo. Valdebebas ha crecido a golpe de grúa y promesas de urbanización, y ahora suma el impacto de un macroevento deportivo que la ciudad ha abrazado como un hito. Las cifras marean: 5,4 kilómetros de circuito, 22 curvas y más de 10.000 trabajadores implicados en el montaje y desmontaje. Pero mientras el reloj avanza hacia el Gran Premio, del 11 al 13 de septiembre, la vida cotidiana de los residentes se resiente con cada nueva fase de asfaltado.

En esta redacción observamos una paradoja que ya se ha repetido en otras grandes operaciones urbanísticas de la capital. Recordamos los años de cortes interminables durante las obras de soterramiento de la M-30: un proyecto que modernizó la ciudad, pero que mientras duró —y duró mucho— puso a prueba la paciencia de miles de madrileños. Ahora Valdebebas vive un remedo a escala de barrio: un recinto que se vende como el mejor conectado del calendario, con acceso directo desde el aeropuerto, Metro, tren y varias líneas de autobús, obliga a sus vecinos a aprender rutas nuevas durante casi tres semanas.

La pregunta que queda en el aire es cuántas fases de cortes de tráfico faltan todavía antes de que el Gran Premio de España dé el banderazo de salida. Si la instalación de la última capa de asfalto ya exige 18 días de restricciones, el montaje de gradas, pantallas y zonas de hospitality entre julio y agosto podría replicar escenas parecidas. El Ayuntamiento, de momento, no ha detallado un calendario de afecciones más allá de esta fase. Y los vecinos, mientras tanto, ya han aprendido que el camino hacia la Fórmula 1 en Madrid se recorre en zigzag.