No es oro todo lo que reluce o las relaciones no siempre son tan buenas como parecen desde fuera. El paso de Patricia Úriz, ex pareja de Koldo García, por el banquillo de los testigos en el Tribunal Supremo mató el buenrollismo entre la familia Ábalos y García, si es que alguna vez existió. Todo ello a pesar de que solo respondió a las preguntas de su propia letrada, que también lo es de Koldo García y su hermano Joseba. Entre las frases para la posteridad de este juicio, Patricia Úriz reconoció que la ex mujer de Ábalos, Carolina Perles, estaba guardada en la agenda de su teléfono móvil como «Puta 1».
Patricia Úriz, que llegó a Supremo con una peluca roja y mascarilla, no se parecen en nada a sus fotos antiguas. Está visiblemente más delgada y tiene el rostro mucho más cuidado. Fue la séptima y última en declarar en la sesión de este lunes, que abrió la segunda semana de juicio. Llegó con paso firme, se sentó en el sillón de los testigos y dijo que no iba a responder a ninguna pregunta excepto a las de su abogada, presente en la Sala en representación de Koldo García, acusado en esta causa.
A nadie le sorprendió esta declaración de intenciones, porque este juicio se está convirtiendo en el juicio de las «no declaraciones» y de las declaraciones asistidas, es decir, testigos que acuden con sus abogados que les impiden contestar a las preguntas hasta extremos ridículos o, como calificó el fiscal, «actitudes pueriles». Algún día cuando les pregunten por su nombre y apellido van a contestar que se niegan a responder por recomendación de su abogado.
No declaró Claudio Rivas, que no está imputado en esta causa ni en la otra de mascarillas que se sigue en el juzgado 2 de la Audiencia Nacional, pero sí en el Juzgado Central de Instrucción 5 de la Audiencia. Incluso a veces ya se niegan a escuchar las preguntas del fiscal y las acusaciones populares, a pesar de que están obligados a hacerlo para que consten en las pruebas documentales. Como dijo Alberto Durán, abogado del PP, «hombre, quizás alguna sí pueda contestarla porque no es incriminatoria». Pero nada, ni por esas.
Tras él entró Javier Serrano, cuya negativa a declarar provocó la indignación del fiscal Alejandro Luzón, que no entendía que si había declarado en la fase de instrucción no pudiese hacerlo ahora. La pregunta que desató la tormenta fue cuando preguntó si ratificaba todo lo dicho en ese interrogatorio y el empresario dijo que no iba a responder, lo que técnicamente se entiende como un «no» a la pregunta, es decir, se estaba retractando.
EL CABREO DEL FISCAL DE CASO KOLDO
El cabreo del fiscal provocó incluso un receso del Tribunal para decidir que iban a reproducir la declaración íntegra de Serrano en la fase de instrucción, para ver si así el testigo recordaba. Aquello provocó la protesta de la abogada de Koldo García, que aprovecha cualquier resquicio en el procedimiento para tratar de ralentizar el juicio y pedir el acceso a los teléfonos de Koldo, de Joseba o de Patricia. Ayer el juez tuvo que volver a llamar su atención porque estaba defendiendo a la testigo en su otra causa, en vez de defender a Koldo García en este juicio.
Tenía razón la abogada pero solo en parte, al decir que muchos otros testigos se habían negado a declarar y no se había recuperado ningún vídeo. Pero la diferencia es que a este testigo el fiscal le había preguntado directamente si se ratificaba o no en su única declaración previa.
En cualquier caso, gracias a su interrogatorio al menos pudimos saber que Carolina Perles, ex esposa de Ábalos y madre de dos de sus hijos, estaba agendada como «Puta 1» en el teléfono de la testigo, que justificó porque «no nos llevábamos bien», aunque también declaró sentirse «muy, muy arrepentida, nunca tenia que haberla puesto así». No dijo nada sobre cómo tenía guardadas en el móvil a Jésica Rodríguez, ni a Claudia Montes ni a Andrea. Menos mal. Tampoco pudo preguntarle nadie sobre esto.
De Jésica y su relación con Ábalos dijo que «algo sospechaba, aunque pensaba que estaba con Aldama». Explicó que en una ocasión fue a llevar a Jésica y a Koldo a un viaje en el que iba el ministro, pero no dijo que Aldama fuera en ese viaje, lo que de ninguna manera explicaría la presencia de Jésica en el aeropuerto ni que fuese Koldo quien la llevase y luego Patricia tuviera que regresar a casa con el coche.
Aquí hubo una importante contradicción, porque Jésica reconoció hasta en seis ocasiones durante su interrogatorio que no conocía a Víctor de Aldama absolutamente de nada. Pero como su abogada no iba a repreguntar a Patricia Úriz, pues se quedaron con las ganas de saber más, tanto el público como el Tribunal.
También explicó Úriz que antes de mudarse a Madrid ella «trabajaba en atención al cliente del Hipercor». También argumentó que no tenían dinero en una caja fuerte, tal y como dicen los informes de la UCO, sino «en un armero porque Koldo tenía armas y estaban guardadas bajo llave». Además exculpó a su ex pareja, al explicar que «Koldo no sabía que allí guardaba 13 mil euros que eran mios». La UCO encontró también otros 11 mil euros, «para gastos comunes de la casa». Esto se explica también por la supuesta separación de cuentas corrientes entre ambos. Úriz explicaba con total normalidad tener 11 mil euros en casa para «gastos como reparaciones, pagos, etc…».
Todo tenía explicación lógica para Úriz, incluidas las compras de un piso en Benidorm, un terreno en Polop y también era normal que Koldo «no conociera la existencia de ese dinero», de los 13.000 euros, aunque se supone que sí de los otro 11.000, a pesar de estar guardados bajo llave en un armero de su propiedad.
Patricia Úriz dijo tener justificación para todos los ingresos, pero no reconocía como suyos los whatsapps intervenidos en el teléfono de Koldo, donde hablaban de «lechugas, chistorras y soles». Dijo literalmente que no los reconocía como suyos, porque «yo no me expreso así y pueden estar fuera de contexto».
Justificó incluso que Koldo pagase la manutención del hijo menor de Ábalos, de la anterior mujer a Perles, «porque Carolina no le gustaba y así evitaba discusiones». Luego añadió que ella estaba harta de adelantar dinero para los gastos de Ábalos y que por eso discutía a su vez con Koldo. De su ex pareja también dijo que era muy generoso y que cuando alguien venía a pedir dinero se lo prestaba si lo tenía: «Cuando se iba de juerga con los amigos los jueves pagaba los gastos de todos para que sus mujeres no vieran que habían estado de juerga y luego se lo daban en metálico a él», ha llegado a decir.
La testigo reconoció también haber recogido dinero en metálico del PSOE para pagar los gastos realizados en nombre del partido cuando Ábalos era secretario de organización socialista y sostuvo, sin género de dudas, que esos pagos siempre se hacían en efectivo y en mano, nunca por transferencia ni bizum. «A veces recogía los sobres porque Celia me llamaba, ya que no le gustaba tener mucho dinero en el cajón», ha justificado.
Úriz ha justificado incluso el adelanto de 8.000 euros para alquilar un chalet para la familia Ábalos en Marbella, Villa Parra, aunque «no era plato de buen gusto. Reñía a Koldo, porque me parecía excesivo. Discutimos muchas veces por eso y porque Ábalos no devolvía el dinero tan rápido como me esperaba». Durante todas las respuestas no especificó en ningún momento si el dinero que adelantaban para los gastos de Ábalos era suyo o de Koldo, ya que tenían cuentas separadas.
Tras su declaración estaba prevista la de Javier Herrero, ex director general de Carreteras, que no pudo decir nada porque ya eran casi las dos y media y por tanto se aplazó su comparecencia a otro día, a pesar de que Herrero llevaba allí desde las 9.30 horas. El primer testigo que llegó al Supremo fue él.
Este martes está llamada a declarar en primer lugar, a partir de las 15.30 horas, Isabel Pardo de Vera, la ex secretaria de Estado de Transportes y ex presidenta de ADIF. Es la declaración más importante del día, aunque es de esperar que sea asistida y que, por tanto, para no perder la tónica general, se niegue a declarar porque está imputada en la Audiencia Nacional.
