Barcelona ha entregado este sábado los 60 primeros pisos asequibles de la Illa Acer, en la Marina del Prat Vermell, con rentas que arrancan en 400 euros mensuales. Es la primera fase de un proyecto que aspira a transformar el último gran sector industrial pendiente de la ciudad en un barrio residencial completo.
El acto, presidido por el alcalde Jaume Collboni, se celebró frente a las nuevas torres del complejo. La nota oficial del Ajuntament de Barcelona detalla que los inquilinos provienen del Registro de Solicitantes de Vivienda con Protección Oficial y que los contratos firmados son de larga duración, con rentas indexadas a los ingresos de cada hogar.
Cuánto se paga y qué se obtiene por ese precio
Los pisos asequibles de la Illa Acer Barcelona se distribuyen en tres tipologías. Los de una habitación, alrededor de 50 metros cuadrados, parten de 400 euros mensuales y llegan hasta los 530 dependiendo de la unidad. Los de dos habitaciones se mueven entre 560 y 680 euros. Los de tres, los más demandados por familias, alcanzan los 790 euros al mes en el tramo más alto.
Para situar la cifra: el alquiler medio de un piso libre en Sants-Montjuïc rondaba los 1.180 euros mensuales según los últimos datos del IDESCAT. La diferencia, en el tramo más bajo, supera los 700 euros. Casi un sueldo entero para muchos hogares jóvenes.
Las viviendas se entregan ya equipadas con cocina, electrodomésticos básicos y aerotermia. El edificio cuenta con certificación energética A, plazas de bicicleta y zonas comunes. Nada espectacular. Pero funcional, nuevo y asequible, una combinación que en Barcelona escasea.
La elección del emplazamiento no es casual. La Marina del Prat Vermell es el último gran sector de transformación urbanística de Barcelona, con capacidad teórica para más de 12.000 viviendas a medio plazo. El Ayuntamiento lleva más de una década intentando levantar ese barrio, con avances irregulares y críticas vecinales por la lentitud.
La Illa Acer entra ahora en escena como **proyecto piloto** del modelo que Collboni quiere extender al resto de la Marina: suelo público, promoción municipal a través del Institut Municipal de l’Habitatge i Rehabilitació (IMHAB), alquiler indefinido y rentas vinculadas a renta familiar. La promesa del equipo de gobierno es alcanzar las 4.500 viviendas de protección oficial en mandato, una cifra que otros medios locales como Metrópoli vienen siguiendo de cerca con un escepticismo razonable sobre los plazos.
En esta redacción observamos un dato que conviene no perder de vista: de esas 4.500 viviendas comprometidas, apenas un tercio están hoy en obras o entregadas. El resto sigue en fase de proyecto, licitación o pendiente de planeamiento. Los 60 pisos de hoy son simbólicos, no estructurales.
El modelo de vivienda en Barcelona
El precedente más cercano es la promoción de Glòries entregada en 2024, también con rentas en torno a los 450 euros para pisos pequeños. Aquella experiencia dejó dos lecciones. La primera: la demanda multiplica por cincuenta la oferta. La segunda: el sorteo público entre solicitantes inscritos genera frustración estructural en quienes quedan fuera, que son la inmensa mayoría.
La comparación con Madrid también es ilustrativa. La Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de la capital ha entregado en los últimos dos ejercicios cifras similares en términos absolutos, aunque con rentas algo superiores y una proporción mayor en régimen de derecho de superficie. La diferencia catalana es el peso del alquiler indefinido sin opción a compra, una fórmula que blinda el patrimonio público pero que también limita la capacidad del Ajuntament de reciclar suelo.
Hay un debate de fondo que la entrega de hoy reabre. ¿Es razonable concentrar la nueva vivienda asequible en el extremo sur de la ciudad, en barrios todavía en construcción, sin la red comercial y de servicios consolidada que sí tienen Eixample o Gràcia? El Govern municipal defiende que sí, que la Marina será un barrio completo en una década. Los vecinos de Sants-Montjuïc, en cambio, llevan años pidiendo equipamientos que aún no llegan: un CAP de proximidad, más conexiones de bus con el centro, la prolongación de la L10 hasta Foc.
El propio Síndic de Greuges ha recordado en sus últimos informes que la vivienda asequible sin servicios cercanos pierde gran parte de su valor social.
El siguiente hito está marcado en la agenda. Antes de que termine 2026, el IMHAB prevé licitar otra promoción de 90 pisos en la misma Illa Acer, junto al edificio que ahora se entrega. Si los plazos se cumplen, en dos años la zona pasará de descampado industrial a barrio con cerca de 300 hogares de alquiler asequible. Veremos si la cifra aguanta.

