Illa exige al Govern acelerar la transformación de Catalunya

El president reúne al Consell Executiu en el ecuador del mandato y pide resultados verificables antes del verano. La aceleración llega con ERC vigilante y los sondeos sin recompensar al PSC. El próximo Consell Executiu medirá si la consigna ha calado.

El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha pedido este sábado a sus consellers acelerar la transformación de Catalunya en el ecuador del mandato para garantizar lo que ha llamado ‘prosperidad compartida’. La consigna, lanzada en una reunión monográfica del Consell Executiu, llega en un momento delicado para la coreografía interna del Govern y para la relación con ERC, socio parlamentario imprescindible.

Según fuentes del Govern consultadas por esta redacción, Illa marcó a sus consellers un mensaje sin grises: las instituciones de la Generalitat deben funcionar ‘a toda máquina’ durante los próximos meses. La fórmula no es retórica. En la lectura interna del Palau, los primeros catorce meses de legislatura han servido para estabilizar la Generalitat tras el cambio de mayoría, pero ahora el president quiere mostrar resultados tangibles antes de que la legislatura entre en su tramo descendente.

El propio Illa enmarcó la cita como un balance de medio mandato. Y un aviso. El president quiere que cada departamento presente hitos verificables antes del verano, según la información que adelantó el diario Ara y que ha confirmado El Nacional. La instrucción afecta a las áreas que más visibilidad política tienen: Economia, Territori, Salut y Educació.

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Por qué Illa acelera ahora

La pregunta no es trivial. El Govern Illa ha vivido sus primeros meses con un guion marcado por la negociación de la financiación singular, los presupuestos y el encaje con ERC. Esa fase, según observamos en esta redacción, ha consumido capital político y horas de despacho que ahora el president quiere recuperar en gestión visible.

Hay también un factor calendario. La actividad del Parlament entrará en su recta final del periodo de sesiones en pocas semanas, y el Govern necesita llegar a ese tramo con expedientes cerrados, no con anuncios. La rectificación de método es clara: menos titulares de intención, más decretos publicados en el DOGC.

A eso se suma una variable que en el Palau no se nombra pero se palpa. Los sondeos publicados durante el primer trimestre de 2026 muestran un PSC estable pero sin crecimiento, mientras Junts ha recuperado terreno y ERC empieza a marcar perfil propio frente a su socio de investidura. La calle dice otra cosa de lo que dicen los discursos.

El ecuador del mandato es también el momento en que los socios reevalúan su apuesta, y eso Illa lo sabe. La presión sobre los consellers es, en el fondo, una presión sobre el propio relato del Govern: si en los próximos seis meses no hay cosechado, el segundo tramo de legislatura se complica.

Lo que esta exigencia significa para el pacto con ERC

La lectura política es otra capa. ERC observa con interés cualquier movimiento que afecte al ritmo del Govern porque su apoyo en el Parlament se renegocia, en la práctica, expediente a expediente. Cabe recordar que el pacto de investidura incluyó compromisos sobre financiación, vivienda y lengua que aún no han llegado al pleno con texto cerrado.

Si Illa acelera ahora, ERC tendrá que decidir si acompaña la velocidad o la frena para marcar terreno. Fuentes parlamentarias consultadas por esta redacción apuntan que en Calàbria conviven dos lecturas: una favorable a cobrarse compromisos pendientes aprovechando la prisa del Govern, otra más cautelosa que prefiere no quemar cartuchos antes del último año de legislatura.

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El precedente catalán reciente es elocuente. El primer Govern de Pere Aragonès vivió en 2022 una situación parecida: un president que quiso acelerar la gestión en el ecuador del mandato y un socio (entonces Junts) que respondió subiendo el precio de cada votación. Aquello terminó en ruptura. Illa lo sabe y por eso, según observamos, el mensaje a los consellers viene acompañado de una orden discreta a los enlaces parlamentarios: no abrir frentes nuevos con ERC mientras se cierran los expedientes en marcha.

La comparación con el Gobierno central también pesa. Moncloa lleva meses pidiendo a sus ministerios resultados visibles antes del cierre del ejercicio, y el paralelismo con el mensaje de Illa no es casual. Ambos ejecutivos comparten la sensación de que el tiempo político corre más rápido que la maquinaria administrativa, y que la ciudadanía no perdona la distancia entre anuncio y entrega.

Quedan por delante seis meses determinantes. El próximo Consell Executiu, previsto para la primera semana de mayo, servirá para medir si los consellers han interpretado la consigna o si Illa tendrá que repetirla en un tono menos amable.