La guerra interna en Más Madrid enfrenta a Mónica García y Emilio Delgado a 24 horas del acto del 2 de mayo, en plena cuenta atrás para unas primarias que amenazan con romper el principal partido de la oposición a Isabel Díaz Ayuso. La ministra de Sanidad y el portavoz en la Asamblea libran un pulso por el liderazgo regional que llega al Día de la Comunidad sin tregua, sin candidato único y con el PP frotándose las manos.
El choque que parte en dos a la oposición
El conflicto no es nuevo, pero sí su intensidad. Lo que comenzó como un debate sobre el modelo organizativo y el calendario de primarias se ha convertido en un enfrentamiento abierto entre dos sensibilidades: la que encarna Mónica García desde el Gobierno central y su peso mediático y la que representa Emilio Delgado desde la trinchera de la Asamblea de Madrid. Según la información publicada por ABC, Delgado ha intentado en las últimas semanas frenar la deriva del partido con reuniones discretas que no han dado resultado.
El portavoz parlamentario teme que un proceso de primarias largo, ácido y televisado deje a Más Madrid sin oxígeno para preparar las autonómicas de 2027. La ministra, por su parte, defiende abrir el partido a las bases y dirimir el liderazgo en las urnas internas, una posición legítima que choca con la urgencia electoral que marca el calendario.
Y ahí está el matiz. Las elecciones municipales y autonómicas no son en 2028 ni en 2029. Son en mayo de 2027. Quedan trece meses.
Por qué el 2-M se ha convertido en termómetro
El acto institucional del Día de la Comunidad funciona desde hace años como fotografía política del momento que vive Madrid. La oposición se mide en el Dos de Mayo: quién acude, quién aplaude, quién se ausenta. Esta vez, según recoge La Razón, las distintas familias de Más Madrid se presentan al acto sin haber cerrado un mínimo gesto de unidad pública, algo que en la formación verde no recordaban desde su fundación en 2018.
El contraste con el PP madrileño es brutal en términos políticos. Ayuso llega al 2-M con el partido cohesionado y los sondeos a su favor, mientras la principal fuerza de la oposición se devora por dentro. El PSOE-M, tercera fuerza en la Asamblea, observa el desgaste sin intervenir.
Cabe recordar que Más Madrid obtuvo 27 escaños en las autonómicas de 2023, situándose como segunda fuerza por delante del PSOE. Aquel resultado, lejos de consolidar un proyecto, abrió la puerta a la disputa por su control que hoy estalla.
Qué dice este pulso sobre el futuro de la oposición a Ayuso
Analizamos esta crisis como algo más que un choque de egos. Hay un debate de fondo legítimo: si Más Madrid debe ser un partido vertebrado desde Madrid, con su propio relato regional, o un satélite de Sumar con vocación nacional. Mónica García, por su posición en el Consejo de Ministros, encarna inevitablemente la segunda lectura. Delgado, por su trabajo diario en la Asamblea, defiende la primera.
El precedente está cerca y duele. Podemos vivió una guerra interna similar entre 2019 y 2021, con primarias agrias, escisiones y un desgaste que se tradujo en la práctica desaparición del espacio en Madrid. La formación pasó de ser bisagra a quedar fuera de la Asamblea. La composición actual de la Asamblea de Madrid refleja precisamente ese reequilibrio: el espacio a la izquierda del PSOE se concentró en Más Madrid tras el hundimiento podemita.
Si el proceso de primarias se alarga sin un acuerdo previo entre las dos familias, el riesgo de replicar aquel guion es real. La diferencia es que esta vez no hay margen: las elecciones municipales en la capital, donde Rita Maestre todavía no ha despejado su futuro, y las autonómicas se solapan en el calendario de 2027.
Observamos un patrón conocido en la izquierda madrileña: cuando el debate interno desplaza al debate con el adversario, quien gana es siempre el adversario.
La hoja de ruta inmediata pasa por el calendario de primarias que la dirección de Más Madrid debe aprobar en las próximas semanas. Hasta entonces, cada aparición pública de García o Delgado se leerá en clave interna. El 2-M de este sábado será solo el primer test. El segundo, más decisivo, será el reglamento que regule la elección del candidato o candidata a la Puerta del Sol. Sin eso cerrado antes del verano, el partido llega tocado a septiembre.
Y septiembre, en política madrileña, ya es campaña.

