EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los miles de conductores que cada día utilizan la M-406 a su paso por Leganés, principal eje de conexión entre los polígonos del sur y la A-42.
- ¿Cuándo ocurre? Los cortes ya están en marcha y se mantendrán hasta agosto de 2026, con un único carril habilitado por sentido durante la mayor parte del trayecto en obras.
- ¿Qué cambia hoy? Tiempos de viaje más largos en hora punta, desvíos puntuales y obligación de buscar alternativas por la M-407 o la A-42 si se quiere evitar el tramo afectado.
Los cortes en la M-406 de Leganés se prolongarán hasta agosto de 2026 y dejarán un solo carril por sentido en buena parte del trazado afectado. Las obras, que el Ayuntamiento de Leganés y la Comunidad de Madrid presentan como una mejora estructural largamente reclamada, se traducirán durante meses en colas, desvíos y trayectos que se alargan en hora punta.
La M-406 es una de las arterias más transitadas del sur metropolitano. Conecta Leganés con Alcorcón y Fuenlabrada y sirve de acceso a varios polígonos industriales y a la A-42, lo que explica que cualquier intervención sobre su calzada genere efecto dominó en los municipios vecinos. Hablamos de decenas de miles de vehículos al día.
Qué pierden los conductores del sur durante los próximos meses
El esquema de obra es conocido: estrechamiento a un carril por sentido, balizas, limitación a 50 km/h y cortes puntuales en franjas concretas para ejecutar trabajos de mayor calado. Los tramos más sensibles coinciden con los enlaces hacia la A-42 y con los accesos a los polígonos industriales, donde el tráfico pesado convive con turismos en hora punta.
Conviene tener presente que la M-406 absorbe parte del tráfico que evita la M-50, especialmente en los desplazamientos cortos entre municipios. Cuando se reduce su capacidad a la mitad, ese tráfico no desaparece: se traslada a vías secundarias dentro de Leganés, a la propia M-407 y, en menor medida, a la A-42. La calle dice otra cosa que los planos.
Vecinos consultados en redes locales describen ya retenciones que multiplican por dos el tiempo habitual entre Leganés Norte y la salida a Madrid en torno a las 8:00 y a las 18:30. Los polígonos de Prado Overa y Nuestra Señora de Butarque concentran las quejas más insistentes, por la coincidencia de obras con el horario de entrada y salida de turnos.
El pulso entre Comunidad y Ayuntamiento por el calendario
El proyecto se ejecuta bajo titularidad autonómica, ya que la M-406 forma parte de la red de carreteras de la Comunidad de Madrid. El Ayuntamiento de Leganés, sin embargo, es el que recibe las llamadas y los correos de los vecinos. Esa asimetría —quien decide no es quien escucha— es habitual en obras de carreteras autonómicas que atraviesan suelo urbano. La consecuencia política se nota: cada retraso o desvío mal señalizado se vive en clave municipal, aunque la responsabilidad ejecutiva esté en otra ventanilla.
El plazo de agosto de 2026 es ambicioso. Obras similares en la red autonómica han acumulado retrasos de entre dos y cuatro meses sobre lo previsto, como ocurrió con las actuaciones en la M-501 en 2023 o con los refuerzos del firme en la M-607 a la altura de Tres Cantos. Que el cronograma se cumpla dependerá del ritmo de los trabajos durante el verano, cuando la actividad logística se reduce pero las altas temperaturas complican el asfaltado.
Cada vez que se interviene en una vía autonómica que cruza el casco urbano, el coste político lo paga el alcalde y el coste económico lo asume el conductor que pierde una hora al día.
Un patrón conocido en la corona sur de Madrid
Analizamos esta intervención como un episodio más de un patrón que se repite en la corona sur. Las carreteras autonómicas que estructuran Leganés, Fuenlabrada, Getafe y Alcorcón fueron diseñadas en los años ochenta y noventa para una intensidad de tráfico muy inferior a la actual. Las renovaciones se acumulan, los plazos se solapan y el conductor del sur encadena obras durante años.
El precedente más cercano es el de la M-407, que ha vivido tres campañas de obras desde 2019 con cortes parciales similares. En ninguna se cumplió el plazo inicial. Con esta nueva intervención en la M-406, la duda razonable es si el calendario hasta agosto de 2026 resistirá las contingencias técnicas y meteorológicas que ya retrasaron actuaciones anteriores en la zona.
En esta redacción entendemos que la mejora era necesaria —el firme presentaba deterioro evidente y los enlaces hacia la A-42 acumulaban incidentes—, pero la pregunta legítima es por qué no se planificó por fases más cortas y con trabajos nocturnos en los tramos urbanos, como sí se hizo en la M-30 durante las últimas renovaciones del túnel sur. Esa comparación incomoda, pero es pertinente: lo que en Madrid capital se ejecuta en franja nocturna para minimizar molestias, en la corona sur se asume con un solo carril durante meses.
El próximo hito relevante será el balance que el Gobierno regional debe presentar a mitad de obra, previsiblemente en junio. Hasta entonces, el lunes a primera hora se verá si los desvíos están bien señalizados y si los autobuses interurbanos mantienen la frecuencia anunciada por el Consorcio Regional de Transportes.

