Ábalos aburre y no aporta nada nuevo: «Hice un ghosting a Jésica»

El ex ministro José Luis Ábalos cerró ayer lunes la ronda de testimonios en el juicio del Caso Koldo en el Tribunal Supremo con su declaración, que fue extensa, repetitiva y aburrida. No se saltó el guión ni una sola vez, defendió al PSOE, a Pedro Sánchez y a Koldo García y atacó al PP, a Victor de Aldama y a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Durante el interrogatorio del fiscal se definió a si mismo: «Soy carne de meme» y explicó que le había hecho «ghosting» a Jésica Rodríguez, su ex pareja.

Ábalos respondió durante toda la mañana al interrogatorio del fiscal Anticorrupción Alejandro Luzón, luego se negó a responder a las acusaciones populares, «porque estoy en contra de ellas y son partidos políticos».

Luego, cuando el representante de la acusación popular, el letrado del PP, Alberto Durán, le explicó que en las acusaciones además del PP, Vox, Ciudadanos e Iustitia Europa, están Hazte Oír y Liberum, alegó que «usted es del PP.

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También se negó a contestar a las preguntas del letrado de Aldama, porque «dispara a un nivel extraprocesal». Al menos sí respondió a la abogada de Koldo, a quien el Tribunal (para no perder la costumbre) tuvo que llamar la atención varias veces por introducir la respuesta en la pregunta y a su propio abogado, que fue el que más rápido preguntó. Ábalos terminó de hablar a las 17.25 de la tarde y empezó a las 10 y 10 de la mañana. Al menos hubo una hora para comer.

Comenzó el interrogatorio del fiscal con buen talante. El ex ministro explicó que conoció a Koldo García en las primarias del PSOE de 2017, en Aldeanueva del Fresno (La Rioja) por ser el acompañante de Santos Cerdán, imputado en otra causa, la de los contratos públicos. Ábalos explicó que «tras el nombramiento como asesor, se generó un vínculo importante, un funcionario no hacía el seguimiento y atención personal 24 horas al día sin tener descansos».

Luego atacó a Aldama, al explicar que le conoció «y no tengo nada que celebrar, pero fue en septiembre u octubre de 2018, no pudo ser el 31 de agosto como el dice porque yo estaba de viaje con mi familia en Londres».

A Aldama se lo presentaron con asesor de Air Europa, dijo y que siempre mantuvo la distancia con él. El PRI para mi no tenía un interés especial, en la Internacional Socialista hay 7 u 9 partidos venezolanos y todos eran antichavistas», justificó su desinterés sobre viajar a México. A pesar de todo fue en febrero de 2019, «fue muy rápido y todo muy protocolario con el embajador de España al tanto de todo», añadió. Ni una palabra sobre las dos señoritas que Aldama aseguró haber contratado para hacer compañía al ex ministro tras una cena en México DF.

Ábalos dijo que la carta para Guaidó era falsa

La acusación más importante fue cuando habló de la carta en representación del Gobierno de España para ver a Juan Guaidó, presidente electo de Venezuela. Ábalos dijo que «aquí hay la sustracción de papel oficial es grave, lleva el sello del ministerio y finalmente para adornar la farsa se coloca una carpeta de protocolo del ministerio que se usa para actos protocolarios y eso no se le da a nadie (…) esa no va firmada por mi, pero cualquier correspondencia del ministro solo va firmada por el ministro, nunca va sellada». Entonces le preguntó el fiscal si Aldama tenia acceso a ese material y Ábalos respondió que «sí, tenía acceso a la secretaría».

Luzón preguntó también por Jésica a lo que Ábalos respondió que «desde finales de 2019 no tuve relación sentimental con ella, ahí descubrí la palabra ghosting, no sabía lo que significaba y me lo dijo ella, fue una ruptura muy abrupta (…) la relación no podía permanecer. Fue un año difícil con riesgo de un escándalo público».

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Sobre el piso de Plaza de España quedó claro que Ábalos conocía que los pagaba Alberto Escolano, socio de Aldama, pero sin embargo, no dio una explicación de por qué aquello era así. Se limitó a decir que «Koldo me dijo que Escolano lo había comprado para reuniones de su empresa». Luego reconoció su interés en el piso del Paseo de la Castellana, para trasladarse allí tras su divorcio e iniciar una vida nueva con Jésica.

Sobre esta relación Ábalos dijo sentirse «carne de meme» y afirmó que «Jésica no se autoinculpa de decir que no iba a trabajar, si no la coaccionan. No pude hablar con ella porque me bloqueó». Reconoció su estancia en el piso de la calle Atocha, «cuando vi la foto con una chimenea» y una dedicatoria de ella diciéndome «aquí empezó todo». También rechazó haber influido en la contratación de Jésica por Ineco o Tragsatec y aquí se limitó a decir que «le dije a Koldo que Jésica necesitaba un trabajo, pero nunca supuse que lo iba a buscar en las empresas públicas».

Sobre Claudia Montes dijo que «no he tenido ninguna relación con esta señora. Me hice una foto en la calle con ella y luego vino a Madrid y poco más» y su única intervención fue «mandarle el currículum a Koldo y ya está».

Ábalos se alejó de cualquier decisión de contratación sobre la compra de mascarillas y señaló en todo momento a su subsecretario Jesús Manuel Gómez García, imputado en la causa que se sigue por el mismo tema en la Audiencia Nacional. Haciendo un alarde de oratoria Ábalos justificó la elección de 8 millones de mascarillas y no de 4 millones en si mismo. Es decir, que la idea de comprar 8 millones fue suya y no de la trama. «Yo siempre quise comprar 8 millones para un mes, porque 15 días creí que se iba a agotar como así sucedió».

Pero cuando el fiscal le preguntó que entonces por qué la orden ministerial que firmó era de 4 millones, Ábalos lo atribuyó a un error, que pasó por alto y que su deseo siempre fue comprar 8 millones de mascarillas. Esto es lo único inédito que contó el lunes en el Supremo.

Respecto a la casa de La Alcaidesa afirmó que «pensaba que era un alquiler largo y lo único que le pregunté a Koldo fue si la empresa que alquilaba, Have Got Time, tenía alguna relación con el ministerio y me dijo que no». Sobre el otro chalet de Marbella, Villa Parra, alquilado a nombre de la ex pareja de Koldo en el verano de 2020, afirmó que lo pagó todo: «Yo unos 1.500 euros y el resto de las otras familias entre 600 y 1.100 euros». Las otras familias eran sus ex suegros y su ex cuñada.

Sobre la famosa nota de prensa del rescate de Air Europa siguió lo declarado por Javier Hidalgo, el ex CEO de la compañía, sobre la dureza del rescate, «que no fue un rescate sino un préstamo a un tipo de interés muy alto».

Cuando el fiscal le ha dicho que la UCO recoge en unos de sus informes que «entre 2018 y 2023 no retiró efectivo de sus cuentas», Ábalos lo ha justificado que «cada vez se usan más las tarjetas y yo no hacía vida en la calle, el café me salía gratis, las comidas me invitaban o invitaba yo, me traían y me llevaban a casa en coche oficial y en el informe se obvia la aportación de mi ex mujer a la economía familiar. También aseguró que «a día de hoy le debo todavía 33 mil euros a Koldo en gastos que no le he devuelto y él anticipaba». Sin embargo, luego dijo que «doy por buena la información de la UCO sobre los movimientos bancarios de mi cuenta».

Casi al final de su declaración Ábalos tuvo palabras, nada amables, para la auditoría encargada por el actual ministro, Óscar Puente. «Me enfadé tanto que mandé un mensaje» y que «quise personarme incluso como perjudicado, pero el juez lo rechazó».

Al final de las declaraciones el fiscal mantuvo la petición de prisión inicial, 7 años para Aldama, 24 años para Ábalos y 19 y medio para Koldo García. El juicio quedará visto para sentencia el próximo miércoles.