EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Las fuerzas navales de Estados Unidos han interceptado e inmovilizado al petrolero de bandera iraní M/T Hasna en el estrecho de Ormuz tras disparar al timón desde un caza F/A-18.
- ¿Quién está detrás? El Mando Central de EE.UU. (CENTCOM) actuó en cumplimiento del bloqueo naval impuesto por el presidente Trump el 12 de abril.
- ¿Qué impacto tiene? La acción eleva la tensión en el Golfo, aunque se mantiene el alto el fuego y se negocia un memorando que podría poner fin a la guerra.
Un caza F/A-18 Super Hornet de la Armada estadounidense ha inutilizado esta madrugada el timón del petrolero M/T Hasna con fuego de cañón de 20 mm. El buque, de bandera iraní y sin carga, navegaba hacia un puerto de Irán en clara violación del bloqueo naval decretado por Washington el pasado 12 de abril.
Así fue la interceptación: el Super Hornet disparó al timón
Según el comunicado difundido por el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) y recogido por Defense News, el petrolero fue avistado en tránsito hacia el golfo de Omán. Recibió múltiples advertencias antes de que se autorizara el uso de la fuerza. La tripulación del Hasna no atendió las órdenes.
Un F/A-18 Super Hornet, lanzado desde el portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN 72), efectuó varios disparos de su cañón de 20 mm directamente contra el timón del buque. El objetivo era dejarlo sin gobierno, no hundirlo. No se han reportado heridos.
La inmovilización se produjo en el marco de la Operación Project Freedom, lanzada el lunes para escoltar a buques mercantes. Solo un día después, el presidente Trump anunció en Truth Social una pausa breve mientras se buscaba un acuerdo con Irán. Pese a esa pausa, la interceptación de hoy demuestra que el bloqueo sigue activo.
Un bloqueo con 15.000 militares y un alto el fuego frágil
Desde el 12 de abril, el estrecho de Ormuz —por donde transita una quinta parte del petróleo mundial— está bajo bloqueo naval estadounidense. La orden presidencial impide la entrada o salida de buques con destino a puertos iraníes. La fuerza desplegada en la zona incluye destructores, helicópteros de ataque del Ejército, cazas de la Fuerza Aérea y unos 15.000 efectivos.
El lunes 4 de mayo, la misma Project Freedom destruyó seis lanchas rápidas de la Guardia Revolucionaria iraní, así como misiles de crucero y drones que fueron lanzados contra buques escoltados. Sin embargo, el alto el fuego de cuatro semanas sigue en pie, según confirmó el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine.
El presidente Trump declaró el martes que la operación se pausaba “por un breve período” mientras se avanzaba en conversaciones con Teherán. A fecha de hoy, según el mismo general Caine, ambas partes negocian un memorando que podría fin al conflicto. La inmovilización del Hasna, no obstante, muestra que la maquinaria militar sigue girando con independencia de los gestos diplomáticos.
Un F/A-18 disparó contra el timón de un petrolero iraní para obligarlo a detenerse; la guerra técnica en el Golfo se libra con precisión quirúrgica y alto el fuego aún vivo.
Equilibrio de Poder
El incidente de hoy añade un párrafo tenso pero contenido al pulso militar entre Washington y Teherán. La destrucción del sistema de gobierno del buque sin causar bajas indica una cuidadosa gestión de la escalada. Para la Casa Blanca, es un mensaje: el bloqueo se respeta, pero no se busca la confrontación total. Para Irán, la respuesta en los próximos días será determinante. Si el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica opta por represalias asimétricas —ataques con drones o minado del estrecho—, la situación puede degradarse rápido.
Históricamente, la zona ha vivido episodios parecidos: durante la Guerra de los petroleros en los años ochenta, la Armada de EE.UU. también empleó disparos de advertencia y ataques a infraestructuras navales. La diferencia ahora es la profundidad del despliegue: quince mil soldados y una armada que opera como fuerza de bloqueo permanente. Ningún otro país de la OTAN participa de forma activa en estas operaciones, aunque la presencia de destructores con sistema AEGIS en Rota se mantiene como plataforma de proyección de poder.
Para España, la escalada toca dos teclas sensibles. La primera, el suministro energético: alrededor del 15% del crudo que llega a las refinerías españolas pasa por Ormuz, según datos de CORES. Cualquier interrupción prolongada elevaría el precio de los combustibles y la inflación, justo cuando el Gobierno negocia en Bruselas el tope al gasto en defensa. La segunda es más discreta: el buque de aprovisionamiento logístico Cantabria suele operar en el Índico en el marco de la operación Atalanta, y aunque no está directamente implicado, podría verse arrastrado si la crisis se extiende.
La lectura a corto plazo es incierta: si el memorando con Irán se firma, la pausa se consolidará y el bloqueo se levantará. Si no, Project Freedom podría reactivarse en horas. La próxima ventana crítica es la reunión de los jefes de Estado Mayor de la OTAN prevista para el 12 de mayo, donde se revisará la misión de vigilancia en el Mediterráneo Oriental y los activos navales aliados disponibles.

