Leonardo lanza Michelangelo Dome, sistema antiaéreo para Ucrania

El sistema de arquitectura abierta se probará en Ucrania en noviembre, mientras la compañía registra un crecimiento del 33% en su primer trimestre. La salida de su CEO, Roberto Cingolani, plantea dudas sobre la continuidad del plan industrial. España analiza el modelo ante la mod

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Leonardo presenta el Michelangelo Dome, un sistema de defensa aérea de arquitectura abierta que se probará en Ucrania en noviembre.
  • ¿Quién está detrás? El CEO saliente, Roberto Cingolani, que deja la compañía tras un mandato de tres años con resultados récord.
  • ¿Qué impacto tiene? Refuerza la apuesta por la interoperabilidad en la OTAN y abre un nuevo nicho de negocio para la industria de defensa europea, incluida la española.

La salida de Roberto Cingolani al frente de Leonardo deja tras de sí un plan industrial blindado y una apuesta tecnológica de alto voltaje: el Michelangelo Dome, un sistema antiaéreo de arquitectura abierta que se probará en Ucrania en noviembre. La compañía participada por el Estado italiano registra un crecimiento del 33% en su primer trimestre y refuerza su giro hacia la digitalización y la seguridad global.

La renovación no llegó para Cingolani, quien en una conferencia de despedida advirtió contra cualquier desviación del plan estratégico. Bajo su mandato, Leonardo sumó 20.000 empleados y pasó de cotizar a 10 a 64 euros.

Michelangelo Dome: arquitectura abierta contra drones

El Michelangelo Dome representa un salto cualitativo en defensa aérea: un sistema de arquitectura abierta que permite integrar radares, lanzadores y misiles de distintos fabricantes bajo un único centro de mando interoperable. Se trata de una respuesta directa a la amenaza de los drones y misiles de crucero que saturan los cielos ucranianos día tras día.

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La prueba prevista para noviembre en Ucrania —según adelantó el propio Cingolani— pondrá a prueba su capacidad para detectar y neutralizar enjambres de drones Shahed-136, los aparatos de origen iraní que Rusia utiliza a diario. La arquitectura abierta, a diferencia de los sistemas cerrados tradicionales, reduce la dependencia de un único proveedor y acelera la incorporación de nuevas tecnologías.

La estrategia de ‘balas y bytes’ impulsada por el CEO saliente ha cimentado alianzas con Rheinmetall y con el fabricante turco de drones Baykar. Estas colaboraciones no sólo amplían la cartera de productos, sino que también anclan a Leonardo en el negocio de la digitalización de la defensa, un ámbito en el que la compañía ha pasado de no tener apenas presencia a disponer de una capacidad de procesamiento de un terabyte por empleado.

Los resultados del primer trimestre subrayo el éxito de la hoja de ruta: un alza del 33% en las ganancias operativas. En su despedida, Cingolani fue taxativo: el plan está contratado y capitalizado; la desviación estratégica podría resultar perjudicial. El Gobierno italiano optó por no renovar su mandato de tres años, una decisión que sorprendió a los analistas del sector.

El Michelangelo Dome no solo es un sistema de armas: es una declaración de principios sobre cómo Europa debe construir su defensa aérea del futuro, basada en la interoperabilidad y no en los silos nacionales.

Salida abrupta y riesgo de desviación estratégica

El relevo en la cúpula de Leonardo ha generado cierta inquietud. El sucesor designado, Lorenzo Mariani, exnúmero dos de Cingolani, conoce bien el plan, pero la corta duración del mandato —tres años— introduce un factor de inestabilidad. El propio Cingolani defendió que el sector exige plazos de gestión más largos, al menos cinco años, para ejecutar estrategias de medio y largo plazo.

La tensión con el Ejecutivo italiano ya se había dejado sentir antes del cese. Cingolani fue criticado por no priorizar la producción masiva de munición en plena guerra del Donbás, un flanco que otros grupos europeos sí han acelerado. Sin embargo, su legado digital ha sido reconocido incluso por quienes cuestionaron sus prioridades.

Preguntado por si las alianzas estratégicas con Rheinmetall y Baykar podrían resentirse por su salida, Cingolani reconoció que existe un riesgo, pero subrayó que la gobernanza corporativa y el plan industrial aprobado por el consejo deberían blindar esas relaciones. ‘Una multinacional como Leonardo no puede depender de un individuo’, dijo.

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defensa aérea

Equilibrio de Poder

La irrupción del Michelangelo Dome en el mercado de la defensa aérea tiene consecuencias directas para el equilibrio de poder en Europa. Por un lado, la OTAN lleva años reclamando sistemas interoperables que permitan a los aliados compartir información y activos en tiempo real, sobre todo en el flanco oriental. Por otro, la prueba en Ucrania convierte a Leonardo en un actor con experiencia de combate, un atributo que cotiza al alza en los contratos de defensa.

Para España, el proyecto italiano ofrece un espejo en el que mirarse. Las Fuerzas Armadas operan sistemas de defensa aérea como el NASAMS y el Patriot, y mantienen vigilancia permanente desde la base de Rota y el Centro de Operaciones Aéreas de Torrejón. La arquitectura abierta podría ser una vía para integrar los radares y misiles españoles con los del resto de la Alianza sin necesidad de costosas renovaciones completas. La industria española, con Indra y otras firmas, podría encontrar en este modelo una oportunidad de negocio como proveedor de componentes modulares.

El precedente histórico más cercano es la Iniciativa de Defensa Aérea Europea (European Sky Shield), lanzada tras la invasión rusa de Ucrania para coordinar la adquisición de sistemas antiaéreos y antimisiles. El Michelangelo Dome encaja en esa filosofía de cooperación, pero añade la capa de la interoperabilidad digital. Si el ensayo en Ucrania resulta exitoso, la presión sobre Bruselas y Moncloa para acelerar la modernización de su defensa aérea aumentará.

A diez años vista, la doctrina de defensa aérea basada en sistemas abiertos podría erosionar el dominio de fabricantes tradicionales que ofrecen paquetes cerrados. Para España, que aspira a una Base Industrial y Tecnológica de Defensa competitiva, esto significa que la inversión en I+D y en estándares comunes será tan importante como la adquisición de plataformas físicas. La próxima cumbre de la OTAN en Vilna, prevista para junio, será un termómetro de hasta qué punto los aliados están dispuestos a apostar por este modelo.