EEUU ataca petrolero iraní en Golfo de Omán tras ultimátum Trump

Un F/A-18 impacta en el timón del M/T Hasna para impedir su vuelta a Irán. Teherán responde con escoltas y burlas en redes mientras Trump amenaza con una nueva campaña de bombardeos. El precio del petróleo sube un 4%.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Un caza F/A-18 estadounidense ha disparado contra el petrolero iraní M/T Hasna en el Golfo de Omán, alcanzando su timón para impedir su regreso a Irán.
  • ¿Quién está detrás? La Casa Blanca, bajo el mando de Donald Trump, cumpliendo un ultimátum lanzado hace 48 horas.
  • ¿Qué impacto tiene? Aumento inmediato de la tensión en el estrecho de Ormuz, con Irán amenazando con escoltar sus buques y Trump advirtiendo de una nueva campaña de bombardeos.

La tensión entre Estados Unidos e Irán ha escalado a un nuevo nivel esta madrugada: un F/A-18 Super Hornet disparó contra el petrolero iraní M/T Hasna en el Golfo de Omán, impactando su timón y dejándolo a la deriva. El ataque, confirmado por fuentes militares, se produce horas después de que Donald Trump amenazara con reanudar los bombardeos sobre Teherán si el régimen no aceptaba su última oferta de acuerdo. Observamos un patrón: cada vez que el ultimátum de Washington se topa con un ‘no’ de Teherán, la respuesta militar llega puntual.

Qué armamento se usó y cómo se desarrolló el ataque

Según la información difundida por medios rusos esta mañana, un F/A-18 perteneciente al grupo de combate desplegado en la zona lanzó un misil aire-superficie contra el buque de bandera panameña. El proyectil impactó en el timón, dejando la embarcación sin gobierno. No se han reportado heridos. El Pentágono no ha confirmado aún los detalles operativos, pero fuentes de la Quinta Flota citadas por la agencia Reuters señalaron que la acción buscaba ‘disuadir una violación de las sanciones internacionales’.

El incidente se produjo a unas 12 millas de las costas omaníes. El M/T Hasna, con 750.000 barriles de crudo a bordo, se dirigía presuntamente a aguas iraníes para burlar el embargo impuesto por Washington. El caza operó desde el portaaviones USS Harry S. Truman, que junto a un destructor lanzamisiles mantiene presencia permanente en la zona desde la semana pasada.

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Reacción de Irán: escoltas y mensajes en redes

Teherán reaccionó con rapidez. La televisión estatal iraní mostró imágenes de una lancha rápida de la Guardia Revolucionaria (IRGC) acercándose al petrolero averiado y anunció que a partir de ahora todos los buques comerciales iraníes serán escoltados. En paralelo, las cuentas oficiales del ministro de Exteriores, Hossein Amir-Abdollahian, publicaron un mensaje escueto: ‘Washington ha demostrado de nuevo que su ultimátum es un cheque sin fondos’.

La burla no se detuvo ahí: en X (antes Twitter), un perfil asociado a la IRGC colgó un fotomontaje del F/A-18 siendo derribado por un dron Shahed-136, con el texto: ‘No le cobramos el rescate’. El gesto, calculado para consumo interno, busca rebajar el impacto psicológico del ataque y proyectar la imagen de que Irán mantiene el control del estrecho. Dejémoslo en un ‘ya veremos’.

Teherán responde con escoltas y burlas, mientras Trump vuelve a poner sobre la mesa su estrategia de ‘máxima presión’.

Equilibrio de Poder

Este incidente tensa aún más el equilibrio en el Golfo, una vía por la que transita el 20% del petróleo mundial. Trump ha vuelto a mostrar su doctrina transaccional: si no aceptas mi acuerdo, te golpeo hasta que lo hagas. Pero la experiencia de los últimos años sugiere que Irán no se doblega ante bombardeos selectivos. El ataque al timón del Hasna es un zarpazo quirúrgico, no una guerra total. Aun así, el riesgo de escalada accidental es altísimo: un misil iraní lanzado contra un destructor estadounidense podría desembocar en una respuesta masiva.

Para España, este enroque tiene una lectura directa. Nuestra dependencia energética del crudo que cruza Ormuz es menor que la del norte de Europa, pero el repunte del precio del barril —que se ha disparado un 4% en las últimas tres horas— afectará a cada litro de gasolina que reposte cualquier español. Además, la Base Naval de Rota, pieza clave en el sistema antimisiles AEGIS de la OTAN, se sitúa de nuevo en el centro del tablero: desde sus destructores se monitoriza de cerca cualquier lanzamiento en la zona.

El Kremlin, en cambio, observa con satisfacción. Mientras Washington se desgasta en el Golfo, su aliado táctico en Teherán gana margen para negociar —o para seguir exportando drones Shahed a Rusia—. El portavoz del Quai d’Orsay calificó el ataque de ‘escalada innecesaria’ y pidió una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU en las próximas 72 horas. Bruselas guarda silencio, pero sabemos que el Alto Representante ha iniciado contactos discretos con Omán para mediar.

Cabe recordar que en 2019, un incidente similar —el ataque a los petroleros en el mar de Omán— no desató una guerra porque ambos bandos calibraron su respuesta al milímetro. Hoy, mayo de 2026, el patrón se repite con un agravante: la administración Trump no tiene margen para debilidades a menos de seis meses de las elecciones legislativas. Un fracaso en el Golfo sería una derrota electoral. Dejémoslo en un ‘ya veremos’.

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La próxima ventana crítica se abrirá con la posible reunión del Consejo de Seguridad. Si Irán exige una condena vinculante a Washington sin obtenerla, optará por medidas asimétricas: ciberataques a infraestructuras críticas del Golfo, aceleración de su programa nuclear o un nuevo asalto a instalaciones estadounidenses en la región. Ningún escenario es tranquilizador.