Majadahonda anuncia 1257 viviendas VPO para jóvenes y familias

El plan urbanístico en Huerto del Parrito y Valles de la Mina reserva el 50% de los inmuebles a protección oficial, con 1.257 viviendas totales. La iniciativa completa el desarrollo de Arroyo del Arcipreste, aprobado en 2025, y busca descongelar una oferta estancada durante años.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Jóvenes y familias con rentas medias que no pueden acceder al mercado libre de Majadahonda y el noroeste metropolitano.
  • ¿Cuándo ocurre? El desarrollo arranca a partir de 2026. Los plazos de ejecución completos los determinarán los concursos públicos que se convoquen.
  • ¿Qué cambia hoy? Se pone fin a años de bloqueo urbanístico y escasez de oferta, con 1.257 nuevas viviendas de las que más de la mitad serán protegidas.

1.257 viviendas, la mitad de protección oficial. El Ayuntamiento de Majadahonda anunciaba ayer un nuevo plan urbanístico en los sectores de Huerto del Parrito y Valles de la Mina. Los datos, a los que ha tenido acceso esta redacción, confirman el mayor impulso a la vivienda asequible en el municipio en la última década.

Consultamos con el propio Ayuntamiento, que ya ha publicado los detalles en su web oficial. El proyecto se desglosa en dos grandes bolsas de suelo. La primera, Huerto del Parrito, con algo más de 381.000 metros cuadrados, albergará 648 viviendas. El 50% se destinarán a Vivienda de Protección Oficial (VPO). La segunda, Valles de la Mina, tiene 358.000 metros cuadrados y capacidad para 609 viviendas, con un porcentaje de VPO del 56%.

La diferencia entre ambos sectores no es menor. Mientras que Huerto del Parrito se ciñe a la mitad exacta de protección, Valles de la Mina sube la apuesta de pública seis puntos por encima. Eso puede indicar una voluntad municipal de compensar el déficit de vivienda asequible en la zona norte del municipio.

Publicidad

Qué ofrece realmente el plan: más que viviendas

Según La Razón, la edificabilidad lucrativa supera en conjunto los 213.000 metros cuadrados. Los bajos de los nuevos edificios contarán con locales comerciales pensados para evitar desplazamientos innecesarios. No se trata solo de construir casas, sino de coser un barrio con servicios desde el primer día. El plan contempla 17 viviendas por hectárea, una densidad media que evita la masificación.

El proyecto complementa al ya conocido Arroyo del Arcipreste, aprobado en 2025, con 618 viviendas más (353 VPO y 180 viviendas sociales de la Comunidad de Madrid en la parcela R08). Sumando ambos, el municipio incorporará al mercado casi 1.900 viviendas, de las que más de 1.000 serán protegidas. La cifra es rotunda. Sobre todo si miramos lo que costaba antes independizarse en Majadahonda sin ayuda familiar.

La oposición llevaba dos años presionando para descongelar los terrenos. El gobierno municipal, del PP, da ahora el paso. Señalan desde el consistorio que el objetivo es ofrecer precios asequibles a jóvenes y familias que hoy pagan alquileres por encima de los 1.200 euros mensuales en el municipio, según datos del portal inmobiliario.

Majadahonda está a 22 minutos de Madrid por la A-6 y cuenta con dos líneas de Cercanías, la C-7 y la C-10. La conexión siempre ha sido su gran activo. Pero llevaba años estancada en la construcción de nueva vivienda, con suelo disponible pero sin desarrollo. Ahora se activa.

Majadahonda pone fin a un bloqueo de años y saca al mercado 1.257 viviendas con una apuesta clara por la protección oficial que supera a la de otros municipios del noroeste.

Lo que el Ayuntamiento no ha dicho sobre los plazos

Analizamos con cautela la ausencia de un calendario público vinculante. En la documentación del plan no figura la fecha exacta de inicio de las obras, más allá de la referencia genérica a 2026. La figura urbanística elegida —el desarrollo de sectores de suelo urbanizable— implica un proceso de reparcelación, urbanización y licitación que puede alargarse entre 18 y 36 meses, según nos confirman fuentes del sector promotor consultadas por Merca2.es.

Eso sí, cabe recordar que el plan Arroyo del Arcipreste, aprobado en 2025, aún no ha entregado ni una sola vivienda. La maquinaria urbanística es lenta. Majadahonda no es una excepción: otros municipios del noroeste, como Las Rozas o Pozuelo, acumulan retrasos de hasta cuatro años en sus propios desarrollos de VPO desde la aprobación del plan hasta la entrega de llaves.

Publicidad

El plan supone un cambio de escala en la intervención municipal. Hasta ahora, Majadahonda había apostado por promociones pequeñas de vivienda protegida, casi testimoniales, durante los últimos ocho años. Pasar de cero a 1.257 viviendas de una tacada entraña riesgos de ejecución que conviene no ignorar.

Sin embargo, la presión social y el contexto político obligan. La vivienda es ya el primer problema para el 64% de los madrileños, según el último barómetro regional. Majadahonda no escapa. Los jóvenes que crecieron en el municipio llevan un lustro emigrando a Alcorcón o Móstoles porque los precios les expulsan. Este plan intenta revertir esa tendencia.

La decisión del Ayuntamiento de reservar bajos comerciales apunta a crear espacios de actividad económica que generen empleo local y fijen población. No bastaba con levantar bloques. Había que dar razones para vivir y no solo dormir en Majadahonda. Así, sin adornos.

Un precedente que ilumina el camino

El desarrollo recuerda al plan de Villaverde Este en la capital, donde la Empresa Municipal de la Vivienda (EMVS) logró acortar plazos al concentrar VPO y equipamientos en un mismo proyecto. Majadahonda no tiene una EMVS, pero sí una voluntad política que ahora se materializa en números. 56% de VPO en un sector no es habitual en municipios de renta alta del noroeste. Pozuelo no superó el 30% en su último plan parcial.

Observamos un equilibrio buscado. El plan evita la guetización: VPO y vivienda libre se mezclan en los mismos sectores, bajos comerciales en todos los bloques, calles conectadas con el centro urbano. No se crea un barrio aparte, sino una extensión del Majadahonda que ya existe.

La pregunta ahora es quién construirá. Los grandes promotores regionales ya han manifestado interés en el desarrollo, pero la rentabilidad final dependerá del precio del módulo de VPO que fije la Comunidad de Madrid. Ahí está el matiz.

De momento, el Ayuntamiento ha dado el paso de aprobar el plan y sacarlo a información pública, el trámite previo a la aprobación definitiva. El plazo para presentar alegaciones se abrirá en las próximas semanas, según confirman fuentes municipales. Los vecinos podrán examinar el proyecto y hacer sus propuestas. Luego vendrán la urbanización, la licitación de parcelas y, por fin, las grúas.

El camino es largo. Pero el primer metro ya está andado. Majadahonda deja de mirar hacia otro lado y planta cara a su propio problema de vivienda con un plan que, al menos sobre el papel, no se olvida de quienes menos pueden pagar.