Huelga de técnicos sanitarios en Barcelona: centenares exigen su reclasificación en Vall d’Hebron

El acuerdo firmado en 2022 con el Gobierno estatal sigue sin aplicarse. Los profesionales denuncian que el Ministerio de Hacienda paraliza la homologación de su formación universitaria y la adecuación salarial.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los técnicos medios y superiores del Sistema Nacional de Salud en Cataluña, con una concentración principal en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.
  • ¿Cuándo ocurre? Hoy, 25 de mayo de 2026, en el marco de una jornada de huelga que incluye protestas en cuatro puntos de Catalunya.
  • ¿Qué cambia hoy? Los sindicatos exigen que el Gobierno cumpla el acuerdo de 2022 para reclasificarlos como personal con formación universitaria y adecuar sus salarios.

Centenares de técnicos sanitarios se han concentrado este lunes a las puertas del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona para reclamar su reclasificación profesional, una promesa firmada en 2022 que aún no se ha materializado. La protesta forma parte de una huelga sectorial convocada por CCOO en cuatro puntos de Catalunya, que ha sacado a la calle a trabajadores de categorías medias y superiores del sistema público de salud.

Los manifestantes denuncian que, pese a tener formación universitaria y competencias equiparables a las de otros países europeos, aún son considerados “personal no titulado” en España. Esta discriminación, explican, les impide acceder a puestos acordes a su preparación y a las retribuciones que les corresponderían.

El agravio que arrastran desde hace años

La secretaria general de la federación de Sanidad de CCOO en Cataluña, Alícia Hernández, ha sido clara durante la concentración frente al Vall d’Hebron: “Llevan demasiado tiempo esperando”. Hernández ha recordado que el acuerdo alcanzado con el Gobierno en 2022 fijaba un coste estimado de unos 450 millones de euros al año para implementar la reclasificación, pero que el Ministerio de Hacienda lo mantiene paralizado.

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Ese bloqueo, según el sindicato, no solo afecta a los salarios; también impide que los técnicos puedan desarrollar plenamente sus funciones. En la mayoría de países de la Unión Europea, quienes ocupan estos puestos ya están reconocidos como graduados universitarios, con las mismas atribuciones que reclaman en España.

El Ministerio que frena la promesa de 2022

El compromiso firmado hace cuatro años contemplaba una inversión plurianual para que las categorías de técnico medio y superior pasaran a integrarse en el grupo profesional que les corresponde. Sin embargo, desde entonces los Presupuestos Generales del Estado no han incluido la partida necesaria, y las sucesivas reuniones con Hacienda no han dado frutos. “Es una cuestión de voluntad política”, lamentan fuentes sindicales.

La protesta de este lunes en Barcelona es una de las cuatro que se han desarrollado en Catalunya, pero la imagen de decenas de batas blancas frente al hospital más grande de la ciudad pretende enviar un mensaje directo a la administración: la paciencia se ha agotado.

El Gobierno firmó en 2022 una reclasificación que reconocía la formación universitaria de los técnicos, pero cuatro años después Hacienda la mantiene bloqueada.

Mientras tanto, los técnicos ven cómo en Europa su trabajo está homologado y cómo compañeros con idéntica preparación ejercen en igualdad de condiciones. La paradoja se agrava en un contexto de déficit de profesionales sanitarios: en lugar de aprovechar el talento ya formado, el sistema los mantiene en una categoría inferior.

Un sistema sanitario que desaprovecha su propio capital humano

La situación no es nueva. Ya en 2018 se iniciaron movilizaciones similares, y el acuerdo de 2022 parecía el punto final. Pero aquella firma se quedó en papel mojado. Ahora, con un calendario político que apunta a nuevas negociaciones presupuestarias, los sindicatos creen que es el momento de presionar para que la reclasificación se incluya en las cuentas del próximo ejercicio.

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Desde el Vall d’Hebron, uno de los centros de referencia de la sanidad catalana, no han querido valorar la protesta porque se trata de un conflicto de ámbito estatal. Sin embargo, el impacto se nota en los turnos: la huelga ha obligado a reorganizar algunos servicios, aunque los paros no han llegado al nivel de otras convocatorias.

La imagen de técnicos reclamando lo que consideran un derecho adquirido se repetirá en las próximas semanas si no hay avances. De momento, la pelota sigue en el tejado de Hacienda, y la consigna sindical es clara: sin reclasificación, la movilización continuará.