EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A todos los madrileños, porque la visita papal movilizará un gran dispositivo municipal de seguridad, limpieza y movilidad. La declaración institucional condiciona las medidas de apoyo que se aprueben hoy.
- ¿Cuándo ocurre? Este martes, 26 de mayo de 2026. El Pleno del Ayuntamiento debate la declaración de bienvenida y una moción de urgencia sobre exenciones fiscales para los actos del Papa.
- ¿Qué cambia hoy? Si no hay unanimidad en la declaración, Madrid se queda sin una bienvenida oficial unitaria al pontífice. La moción para declarar la visita de «especial interés» sí saldrá adelante con el respaldo de todos los grupos.
El Pleno del Ayuntamiento de Madrid debate este martes una declaración institucional de bienvenida al Papa León XIV que, a pocas horas de la sesión, sigue encallada por las diferencias entre PP y PSOE sobre el tono religioso que debe tener el texto.
El desacuerdo de fondo: jefe de Estado o líder espiritual
El PSOE de Reyes Maroto presentó en la Junta de Portavoces un texto acordado con el Arzobispado de Madrid que recibió el apoyo de Más Madrid y Vox. La propuesta, según defendían los socialistas, recoge «el sentir mayoritario de la ciudadanía madrileña» ante una visita de «relevancia histórica e institucional». El PP, sin embargo, planteó modificaciones que, en palabras de su portavoz Carlos Izquierdo, «mejoran notablemente» la declaración.
Los populares critican lo que llaman falta de «voluntad real de diálogo» por parte del PSOE y consideran que la visión socialista es «incompleta». «Para el PP su Santidad es también el líder espiritual de la Iglesia católica y una referencia moral y religiosa para millones de personas», señaló Izquierdo. El PSOE mantuvo su texto original, rechazando cualquier enmienda que, a su juicio, introducía un sesgo confesional en un acto institucional.
Ambos textos coinciden en el primer punto: dar la bienvenida al pontífice. En el segundo, los socialistas hablan de fortalecer lazos de «fraternidad, convivencia y entendimiento», mientras que el PP prefiere «concordia, respeto mutuo y convivencia». La mayor distancia está en el tercer apartado: el PSOE reconoce los mensajes de paz justicia social y defensa de los derechos humanos, y el PP los limita a «paz y entendimiento».
Tanto Vox como Más Madrid respaldaron la propuesta socialista. El portavoz de Vox, Javier Ortega Smith, calificó el texto de «muy razonable» y añadió que también apoyarían las modificaciones del PP, que a su entender «mejoran la declaración». La edil de Más Madrid, Pilar Sánchez, confirmó el visto bueno de su grupo al incidir en «valores comunes» como la paz, la justicia social y los derechos humanos, aunque admitió que las aportaciones del PP eran «grandes, largas» y aún debían estudiarlas.
Los populares lamentaron que no hubiera «voluntad real de diálogo» y que el PSOE optara por registrar su texto sin las enmiendas propuestas. El reglamento exige unanimidad para aprobar una declaración institucional, de modo que la bienvenida conjunta sigue en el aire hasta el último minuto del Pleno.
La bienvenida al Papa divide a los partidos no tanto por la persona del pontífice como por el papel de Madrid: ciudad de Estado o ciudad con identidad católica.
La moción de urgencia que suma todos los apoyos
Más allá de la disputa por la declaración, el Pleno debatirá una moción de urgencia del PP que sí cuenta con el respaldo unánime. El texto pide reconocer el «carácter excepcional y singular relevancia» de la visita papal y declararla acontecimiento de especial interés para Madrid. Eso permite, entre otras medidas, que los actos preparatorios no devenguen tributos municipales y que se cedan gratuitamente espacios e instalaciones del Ayuntamiento.
Carlos Izquierdo aseguró que todos los grupos estaban «absolutamente de acuerdo» en esta parte, que afecta directamente a la logística de la visita. El dispositivo municipal de seguridad, limpieza y movilidad será «importante» por la elevada asistencia esperada, y la exención fiscal alivia los costes para las entidades organizadoras.
Madrid, entre la laicidad institucional y una visita papal sin precedentes
Las visitas de un pontífice a Madrid han sido contadas. Juan Pablo II se reunió con jóvenes en el estadio Santiago Bernabéu en 1982, y Benedicto XVI presidió la Jornada Mundial de la Juventud en 2011. En ambas ocasiones, las instituciones madrileñas tejieron acuerdos con amplio consenso. Esta vez, el contexto político es distinto: un gobierno municipal del PP con un PSOE fuerte en la oposición y un Gobierno central socialista.
Lo que está en juego en la declaración institucional es, en realidad, una pugna de relatos. El PP quiere que Madrid aparezca como ciudad de «raíces cristianas» y que el Papa sea recibido no solo como jefe de Estado sino también como guía espiritual de millones de católicos. El PSOE, en cambio, apuesta por un recibimiento puramente institucional, subrayando valores que también son laicos: cambios climático, justicia social, derechos humanos.
La paradoja es que el texto socialista, aparentemente menos confesional, fue aceptado por grupos tan dispares como Vox y Más Madrid, lo que demuestra que el consenso era factible mientras se evitara la carga simbólica religiosa. Ahora, la atención está puesta en el Pleno de hoy: si no se llega a la unanimidad, Madrid desaprovechará la oportunidad de una foto de unidad institucional, aunque los mecanismos logísticos y fiscales para la visita papal sí saldrán adelante.
