Estados Unidos lanza la tercera ola de ataques contra Irán: 140 objetivos en represalia por Ormuz

CENTCOM confirma ataques contra 140 sitios de misiles y drones, mientras Irán responde con misiles contra bases estadounidenses en Jordania, Omán y Kuwait. El cierre del estrecho de Ormuz amenaza el suministro mundial de petróleo.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Estados Unidos lanzó la tercera ola de bombardeos contra Irán en una semana, alcanzando unos 140 objetivos militares: instalaciones de misiles, drones y radares.
  • ¿Quién está detrás? El CENTCOM, en represalia por el ataque del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) al buque cisterna GFS Galaxy.
  • ¿Qué impacto tiene? Irán ha respondido con misiles contra bases estadounidenses en Jordania, Omán y Kuwait, y mantiene cerrado el estrecho de Ormuz, que canaliza una cuarta parte del crudo mundial.

Estados Unidos lanzó anoche una tercera ola de ataques masivos contra Irán, alcanzando alrededor de 140 objetivos militares en represalia por el ataque iraní al buque GFS Galaxy en el estratégico estrecho de Ormuz. La respuesta iraní no se ha hecho esperar, con misiles dirigidos contra bases de la alianza regional.

Tercera noche de bombardeos: los detalles del ataque

El CENTCOM confirmó en un comunicado que los bombardeos se ejecutaron tras lo que calificó de “ataque flagrante” del IRGC contra el portacontenedores de bandera chipriota GFS Galaxy. El ataque iraní provocó un incendio en la sala de máquinas del buque y la desaparición de un tripulante. “Estados Unidos está imponiendo un alto coste al seguir degradando la capacidad de Irán de atacar a marinos civiles y buques comerciales que transitan libremente por el estrecho”, señaló el mando militar estadounidense.

El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, fue más directo en su cuenta de X: “Irán tomó una mala decisión. Ahora paga”. Los ataques alcanzaron 140 blancos, según CENTCOM, entre ellos sitios de lanzamiento de misiles y drones, depósitos de municiones e instalaciones de radar. La televisión estatal iraní Press TV reportó bombardeos en el sur del país —sobre todo en los puertos de Chabahar, Bushehr y Sirik— y la activación de defensas aéreas en Teherán.

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Respuesta iraní y la escalada regional

Irán no tardó en responder. Lanzó una andanada de misiles contra bases militares estadounidenses en varios países del Golfo. Se activaron alertas aéreas en Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Baréin. El IRGC aseguró haber “destruido” un centro de mando y hangares que albergaban drones MQ-9 Reaper en la base aérea Príncipe Hassan (Jordania), así como una instalación de apoyo y reabastecimiento de portaviones en el puerto omaní de Duqm.

Además, según Press TV, Irán empleó drones contra una batería Patriot, un depósito de municiones y un radar en Kuwait, y contra otro radar en Baréin. La escalada se produjo horas después de que la Marina del IRGC anunciara que mantendrá el estrecho de Ormuz cerrado a toda navegación comercial “hasta que Estados Unidos ponga fin a sus intervenciones ilegales en la región”.

Estados Unidos, Arabia Saudí y Qatar exigieron a Teherán que dejara de atacar petroleros después de que tres buques resultaran alcanzados por proyectiles a principios de semana. El IRGC culpó a Washington de esos “incidentes”, acusándolo de “designar ilegalmente” una ruta de navegación cercana a la costa omaní que el Pentágono usa para guiar a los buques a través del estrecho.

El cierre del estrecho no es solo una medida de presión: es un golpe directo al corazón del comercio energético mundial.

Equilibrio de Poder

La tercera ola de bombardeos y la rápida respuesta iraní sitúan al golfo Pérsico al borde de una conflagración regional. El memorandum de entendimiento firmado el pasado 17 de junio para allanar un alto el fuego ha quedado en papel mojado. La dinámica es propia de una espiral de represalias que recuerda a los momentos más tensos de la “guerra de los petroleros” de los años ochenta, aunque ahora con mayor letalidad tecnológica y actores más numerosos.

Para España, la situación tiene una lectura inmediata. El estrecho de Ormuz canaliza aproximadamente el 25% del comercio marítimo mundial de crudo y GNL. Un cierre prolongado dispararía los precios del petróleo y del gas, golpeando a una economía española que importa la práctica totalidad de sus hidrocarburos. Además, las bases de Rota y Morón podrían ver incrementada su actividad logística si el conflicto se extiende, aunque por ahora Moncloa no ha emitido comunicado alguno.

La administración Trump mantiene un tono de máxima presión. La Casa Blanca parece decidida a demostrar que no tolerará un estrangulamiento del tráfico marítimo, aunque corre el riesgo de verse arrastrada a una guerra abierta con Irán. Moscú observa con cautela, consciente de que una escalada en Oriente Próximo podría desviar la atención occidental de Ucrania. Bruselas, por su parte, teme un nuevo repunte inflacionista que complique la recuperación económica.

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El riesgo inmediato es claro: si los misiles iraníes alcanzan instalaciones sensibles en los países del Golfo, la OTAN podría verse forzada a invocar el artículo 5 si algún aliado como Turquía resultara afectado. La próxima ventana crítica se abre en las próximas 72 horas, cuando se espera que el Consejo de Seguridad de la ONU aborde la crisis a petición de Francia y el Reino Unido.