El hierro es uno de esos nutrientes de los que todo el mundo ha oído hablar, pero que muchas veces no se consume de la manera correcta. Cuando aparecen el cansancio constante, la falta de energía o incluso los mareos, la anemia suele entrar en la conversación y, casi de inmediato, las lentejas aparecen como el remedio más conocido. Durante años se han ganado la fama de ser uno de los alimentos más ricos en hierro, especialmente dentro de una alimentación saludable y equilibrada.
Sin embargo, no basta simplemente con incluir lentejas en el plato para que el cuerpo aproveche todo ese hierro, y es ahí precisamente donde está el detalle que muchas personas desconocen. Aunque las lentejas aportan una buena cantidad de hierro, este es de origen vegetal y el organismo no lo absorbe igual que el que está presente en alimentos animales. Por eso, la forma en la que se combinan puede marcar una diferencia enorme a la hora de prevenir la anemia y mejorar realmente los niveles que hay en el cuerpo.
2Mucho más que un plato “para el hierro”
Aunque normalmente se relacionan solo con el hierro, las lentejas tienen muchos más beneficios de los que suele pensarse. La fibra que contienen ayuda a alimentar la microbiota intestinal y eso influye directamente en la salud digestiva. Además, al liberar la energía poco a poco, ayudan a evitar subidas bruscas de azúcar y contribuyen a mantener el apetito más controlado durante horas.
También son un alimento muy interesante dentro de dietas donde se consume menos carne, ya que aportan proteína vegetal de calidad. Aun así, los expertos recuerdan que su perfil proteico mejora todavía más cuando se combinan con cereales, semillas o frutos secos. Por eso platos como lentejas con arroz siguen siendo una mezcla tan completa y recomendable desde el punto de vista nutricional.

