Primarias del PSOE Madrid 2026: Reyes Maroto y Enma López se disputan la candidatura el 19 de julio

El debate del 16 de julio exhibió escasas diferencias pero un modelo de vivienda propio para cada candidata. La militancia decide el domingo si mantiene a la exministra o apuesta por el relevo de Enma López.

Reyes Maroto y Enma López sellaron ayer un debate sin apenas roces en las primarias del PSOE Madrid 2026. La exministra y la portavoz adjunta en Cibeles midieron sus propuestas en un encuentro moderado por Canal 33, donde las dos situaron a Pedro Sánchez como faro. La votación, el próximo domingo 19 de julio, decidirá la candidatura socialista a la Alcaldía en 2027.

Un duelo de guantes blancos que esquiva la división interna

El tono fue cordial, casi protocolar. Ninguna de las aspirantes quiso convertir el escenario en un campo de batalla, bajo la consigna tácita de que el PSOE de Madrid no se podía permitir otra fractura. Maroto, que fue ministra de Industria, recordó en varias ocasiones su paso por el Gobierno como garantía de gestión. López, fichada por Pedro Sánchez en la Ejecutiva federal de 2024, reivindicó sus veinte años de militancia.

Ambas coincidieron en defender los derechos LGTBI, la igualdad de género y en atacar al alcalde José Luis Martínez-Almeida. Sin embargo, el pulso soterrado se asomó cuando Maroto deslizó un recordatorio incómodo: «No olvidemos que mi directora de campaña en 2023 fue Enma López». Con ello, cualquier balance de los resultados (once concejales, el mejor dato desde 2015) quedaba como responsabilidad compartida. López encajó el golpe sin réplica.

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La vivienda que destapó la única fisura del debate

El capítulo residencial encendió el único chispazo. López defendió una propuesta de de construcción con métodos industrializados, rehabilitar edificios de los años sesenta y setenta y apostar por la redensificación de barrios para añadir vivienda pública. Fue entonces cuando Maroto contraatacó: «Yo eso de redensificar no lo tengo muy claro. Es una de las grandes propuestas de Almeida en su plan estratégico que tanto rechazo genera en distritos como Tetuán». La referencia al plan del PP descolocó a su rival, que optó por el silencio.

Fuera de ese choque, las dos coincidieron en que Madrid necesita replicar las políticas de vivienda del Gobierno central. Maroto reiteró que la solución pasa por «lo que está haciendo el Gobierno de Pedro Sánchez». López añadió que la capital acumula una lista de espera de 60.000 viviendas y propuso liberar pisos mediante residencias de estudiantes. Pero en ningún momento se atacaron personalmente; la trinchera común fue el Partido Popular.

La verdadera disputa no fue entre las candidatas, sino entre continuar bajo el paraguas de Moncloa o ensayar un camino más local.

La sombra de Sánchez y el reto de dejar de ser terceros en Cibeles

Madrid no ha tenido un alcalde socialista desde Juan Barranco, en 1989. Desde entonces, el PSOE ha oscilado entre la tercera y la cuarta plaza, por detrás del PP y, más recientemente, de Más Madrid. En 2023, Maroto remontó hasta los once ediles, pero quedó a gran distancia de Almeida y de la candidata de Más Madrid. López clama que no quiere resignarse a ese tercer puesto, y el mensaje cala en una militancia que sueña con que el partido vuelva a ser llave de gobierno.

La disyuntiva recuerda a otras ciudades: en Barcelona, el PSC logró la alcaldía en 2023 desde la tercera posición. En Madrid, sin embargo, la geometría de bloques es más rígida, y el candidato socialista necesita arañar votos al espacio de la izquierda sin desmovilizar al electorado más progresista. Maroto ofrece un perfil institucional avalado por su paso por el Consejo de Ministros; López, un discurso más callejero que apela a la transformación de los barrios. El domingo, la mayoría de los militantes dirimirán si prefieren repetir la fórmula de 2023 o dar un golpe de timón.

En el minuto final del debate cada cual lanzó su órdago. Maroto pidió «no partir de cero cada cuatro años». López invocó a Tierno Galván, «el mejor alcalde de Madrid», para reclamar el legado histórico. Las urnas del 19 de julio escribirán el desenlace.