EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El general ucraniano Andriy Biletsky afirma que las tropas rusas están agotadas y que Ucrania dispone de seis meses para tomar la iniciativa en el campo de batalla.
- ¿Quién está detrás? El mando del Tercer Cuerpo de Ejército ucraniano, uno de los más respetados por su capacidad de combate y su apuesta por la innovación tecnológica.
- ¿Qué impacto tiene? Una ventana estratégica que podría forzar a Moscú a negociar la paz desde una posición de debilidad y reconfigurar el equilibrio de poder en el Donbás y en la mesa de diálogo.
El comandante del Tercer Cuerpo de Ejército ucraniano, el general de brigada Andriy Biletsky, ha asegurado en una entrevista con Reuters que Rusia está agotada y que Kiev dispone de una ventana de seis meses —’los más críticos’— para tomar la iniciativa en el campo de batalla y forzar una negociación desde una posición de fuerza. Las fuerzas rusas, que han avanzado de forma lenta pero constante desde la invasión a gran escala de febrero de 2022, han visto frenado su empuje este año, mientras las tropas ucranianas incrementan la presión para revertir la situación.
La ventana estratégica que plantea Biletsky
Biletsky, en una entrevista concedida desde un lugar no revelado de la región nororiental de Járkov, situó los próximos seis a nueve meses como el punto de inflexión que marcará el rumbo de la guerra. ‘De manera más precisa, creo que los próximos seis son los más críticos’, subrayó el mando, que lidera a decenas de miles de soldados y fue fundador del batallón Azov. Según su análisis, el Ejército ruso carece de la capacidad para lograr avances significativos debido a la fatiga acumulada y a la degradación de sus mandos de campo.
El general enmarcó esta previsión en el posible reinicio de las conversaciones de paz, bloqueadas hasta ahora por la disputa sobre el control de la provincia de Donetsk. ‘Necesitamos definir aquellas direcciones donde podamos mejorar nuestras posiciones, tomar algunos puntos estratégicos y entonces hablar con los rusos desde una posición de fuerza —no de debilidad— sobre una tregua verdaderamente estable’, declaró. Para Biletsky, desde un punto de vista militar, ese objetivo es realista si Ucrania mantiene el impulso actual.
Los datos respaldan parcialmente la percepción de que el campo de batalla se está moviendo. El presidente Volodímir Zelenski afirmó la semana pasada que las fuerzas de Kiev habían retomado casi 600 kilómetros cuadrados en lo que va de 2026, una cifra que Reuters no pudo verificar de forma independiente. Actualmente, Moscú controla aproximadamente una quinta parte del territorio ucraniano. El instituto de análisis ISW señaló el lunes que las tropas de Kiev están ‘desafiando activamente el carácter posicional de la guerra’ y podrían estar en condiciones de lanzar asaltos mecanizados limitados en breve.
El ‘Cinturón Fortificado’ y la guerra tecnológica
El epicentro de los combates se sitúa en el Cinturón Fortificado del este de Ucrania, una constelación de ciudades fuertemente defendidas donde la lucha se ha intensificado en torno a Kostiantynivka. Biletsky explicó que sus fuerzas mantienen firme el flanco de Sloviansk, el bastión septentrional, obligando a los rusos a atacarla de frente con un coste humano y material muy alto. Estas acciones, dijo, han drenado al adversario y han provocado una degración profesional de su oficialidad.
Esa resistencia se apoya en una acelerada transformación tecnológica. El Tercer Cuerpo de Ejército es puntero en el empleo de drones suicidas furtivos y robots terrestres equipados con ametralladoras o lanzacohetes, con el objetivo de que el 30% de las misiones de infantería sean desempeñadas por sistemas no tripulados en 2027. Biletsky anticipó que ‘la próxima revolución’ llegará este mismo año y permitirá a los mandos diseñar operaciones combinadas más creativas, preservando tropas. En el duelo de drones, Ucrania lidera los vehículos terrestres no tripulados (UGV) y los drones bombarderos pesados, mientras que Rusia aventaja en drones de fibra óptica, inmunes a las interferencias.
Biletsky está convencido de que el agotamiento ruso es real y de que Ucrania puede capitalizarlo si actúa con inteligencia táctica y tecnológica en los próximos seis meses.
La decisión del multimillonario Elon Musk de negar a las fuerzas rusas el acceso a su servicio de internet satelital Starlink ha complicado las comunicaciones de Moscú en el frente. Biletsky aseguró que el Kremlin está ‘perdiendo de forma radical’ en ese ámbito, lo que añade un vector de desgaste adicional a unas tropas que, según el analista John Helin del grupo Black Bird, están más cerca del agotamiento que las ucranianas de un punto de ruptura por falta de personal.

Equilibrio de Poder
La lectura estratégica de las declaraciones de Biletsky va más allá de una mera valoración operativa. Refleja un intento de consolidar una narrativa de iniciativa ucraniana que ejerza presión sobre los aliados occidentales y sobre la propia Rusia de cara a unas eventuales negociaciones. Si Kiev logra mantener el ritmo de avances en los próximos meses, puede alterar el equilibrio de fuerzas en la mesa de diálogo y forzar a Moscú a reconsiderar su exigencia de control total de Donetsk.
Para la OTAN y para España, la ventana temporal tiene implicaciones concretas. Una Ucrania que demuestre capacidad ofensiva reforzaría la posición de los países que abogan por mantener e incluso incrementar la ayuda militar, mientras que un estancamiento favorecería las voces favorables a un acuerdo que congele el conflicto. Desde Moncloa, este escenario se observa con la vista puesta en la próxima cumbre de la Alianza, donde se revisarán los compromisos de gasto en defensa y se debatirá el modelo de apoyo a Kiev a medio plazo. La capacidad de resistencia ucraniana también repercute en el flanco sur: un Kremlin debilitado en el este tendría menos margen para desestabilizar el Magreb o el Sahel, zonas prioritarias para la seguridad española.
La comparación histórica nos retrotrae al verano de 2023, cuando la gran contraofensiva ucraniana quedó muy por debajo de las expectativas. Entonces, el agotamiento y la solidez de las líneas defensivas rusas frustraron un intento de ruptura. Hoy la ecuación es diferente: el desgaste ruso es mayor, la innovación tecnológica ucraniana ha madurado y la negación del espacio aéreo satelital ruso altera la correlación de fuerzas. Sin embargo, persisten riesgos: el déficit de personal ucraniano, la capacidad rusa para reponer bajas con reclutamientos masivos y la posibilidad de que Putin prolongue la guerra sin ceder en sus objetivos. La ventana de seis meses es estrecha y cualquier error táctico la cerraría.
El hito que determinará si el punto de inflexión se materializa será la evolución de los combates en el Cinturón Fortificado durante el verano —un periodo tradicionalmente favorable a las operaciones ofensivas— y la respuesta de la comunidad internacional en la próxima conferencia de recuperación de Ucrania. Analizamos las palabras de Biletsky como un reflejo del optimismo táctico que necesita Kiev en un momento de fatiga generalizada, pero también como un recordatorio de que el reloj corre para ambas partes.

