Zelenski y Kristersson cierran acuerdo: Ucrania compra 20 Gripen E y recibirá 16 C/D donados

El paquete se financia con 2.500 millones de euros del préstamo de la UE de 90.000 millones. Las entregas de los nuevos Gripen E llegarán a partir de 2030, mientras los C/D donados se entregarán en 2027.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, cerraron este jueves en Uppsala un acuerdo por el que Ucrania comprará 20 cazas Saab Gripen E de nueva fabricación y recibirá, además, 16 Gripen C/D donados por Suecia a partir de 2027. La operación, que asciende a 2.500 millones de euros y se financia con parte del préstamo de la UE de 90.000 millones de euros aprobado para defensa, convierte al Gripen en una pieza angular de la futura flota ucraniana y supone un espaldarazo industrial y geoestratégico para Estocolmo.

Un salto cualitativo para la Fuerza Aérea ucraniana

Zelenski no ocultó su satisfacción en la base aérea de Uppsala, flanqueado por dos ejemplares del caza sueco. «Necesitamos estos aviones y para nosotros esto abre realmente una nueva página», afirmó. Kiev lleva meses negociando un pedido marco de hasta 150 Gripen, y este primer contrato en firme por 20 unidades del modelo más avanzado —el E—, más la cesión inmediata de 16 C/D, le proporciona una solución puente mientras los nuevos aparatos empiezan a llegar, previsiblemente, en 2030.

El Gripen es un reactor polivalente ligero, diseñado para operar desde pistas cortas y bases dispersas —incluso carreteras—, con costes de mantenimiento muy inferiores a los del F-35 estadounidense. Eso le convierte en un activo especialmente útil para una Ucrania que necesita dispersar sus medios ante la amenaza de misiles rusos. De hecho, el fabricante Saab defiende que el Gripen E incorpora aviónica de última generación, radar AESA y capacidad para portar misiles de largo alcance como el Storm Shadow o el futuro Meteor, lo que le daría a Kiev una capacidad de golpe de precisión que hasta ahora depende casi en exclusiva de donaciones occidentales.

Publicidad

La financiación europea y el calendario de entregas

El dinero procede del macropréstamo de 90.000 millones de euros que la UE articuló la pasada primavera para reforzar la defensa del continente y apoyar a Ucrania frente a la agresión rusa. De esa bolsa, Zelenski ha reservado 2.500 millones solo para los Gripen, una señal de que la apuesta por el modelo sueco va más allá de la urgencia y tiene vocación de pilar permanente de su fuerza aérea. «Dios mediante, tendremos financiación suficiente», apuntó el presidente ucraniano, dejando caer que el pedido total de 150 aparatos sigue sobre la mesa.

Las entregas de los Gripen C/D donados comenzarán en 2027, una fecha que el gobierno sueco considera realista porque se trata de células ya operativas que solo requieren revisión y puesta a punto. Los E nuevos no estarán disponibles antes de 2030, plazos que encaja con la estrategia de Kiev de mantener un flujo constante de capacidades aéreas mientras la guerra se alarga. En Uppsala, Kristersson calificó el Gripen como «la mejor opción para Ucrania» y subrayó el compromiso de Suecia, que ya ha enviado ayuda militar y civil por valor de 13.750 millones de dólares desde el inicio de la invasión.

Saab Gripen

Equilibrio de Poder

El anuncio de Uppsala tiene implicaciones que trascienden el campo de batalla ucraniano. Sitúa a Saab y al Gripen como alternativa real al dominio estadounidense en el mercado de cazas europeos, precisamente en un momento en que la administración Trump ha vuelto a condicionar el paraguas de seguridad al gasto en defensa del 5% del PIB. Para Suecia, un país que ingresó en la OTAN en 2024 justamente por la guerra, es la oportunidad de rentabilizar una industria de defensa que no ha dejado de crecer y de proyectar influencia en el flanco este de la Alianza. Las acciones de Saab subían más de un 4% al cierre de esta edición, liderando las ganancias en el parqué europeo.

Para la UE, el préstamo de 90.000 millones demuestra que Bruselas está dispuesta a mutualizar deuda para defensa, una línea roja política hace apenas dos años y que hoy es un instrumento de cohesión estratégica. Sin embargo, el caso Gripen también encierra un riesgo: si se percibe como un modelo de desarrollo europeo desligado de Washington, podría aumentar las fricciones transatlánticas en un momento en que la OTAN necesita cerrar filas. No es casual que, en paralelo, Polonia haya activado cazas F-16 ante el riesgo de incursión de drones rusos en su espacio aéreo, recordando que la amenaza inmediata sigue estando en el este y no en los despachos de Uppsala.

Impacto para España. Aunque España no es parte directa del contrato, sí participa en el fondo de préstamo comunitario y comparte con Suecia la apuesta por una base industrial de defensa europea. Moncloa ha defendido en Bruselas que la financiación conjunta permite acelerar capacidades sin tensionar en exceso los presupuestos nacionales, un argumento que gana peso ahora que Washington exige duplicar el gasto militar. Además, empresas españolas como Indra o ITP Aero, integradas en la cadena de suministro del Eurofighter y con intereses en el futuro FCAS, observan de cerca cómo el Gripen consolida un nicho de mercado con requisitos de mantenimiento y logística muy diferentes. La lectura más inmediata para España es que el éxito del modelo sueco refuerza la idea de que Europa puede generar soluciones de defensa autónomas, una tesis que la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha llevado a varios consejos de ministros de la UE.

A medio plazo, si Ucrania acaba operando una flota mixta de F-16, Mirage 2000 y Gripen, se convertirá en un laboratorio de interoperabilidad forzado que las fuerzas aéreas de la OTAN —incluida la española, con sus Eurofighter y futuros F-35— deberán estudiar con detenimiento. La Operación Guardián de los Muros, que Israel lanzó en 2021 con una lógica de ataque masivo multidominio, ya mostró lo difícil que es coordinar medios de origen diverso. Ucrania está condenada a hacerlo bajo fuego real.

Publicidad

El Gripen no es solo un caza: es la apuesta de Europa por una defensa creíble sin pedir permiso a Washington cada vez que Ucrania necesita volar.

El reloj corre para Kiev. Con los primeros C/D previstos en 2027 y los E en 2030, el horizonte de la guerra sigue siendo incierto. Lo que hoy se firma en Uppsala es, sobre todo, una declaración de intenciones: la reconstrucción de la fuerza aérea ucraniana no esperará al final del conflicto ni dependerá exclusivamente del Pentágono. Suecia, a la vez, encuentra en Ucrania el escaparate perfecto para un avión que se ha vendido como económico, letal y capaz de sobrevivir en las peores condiciones. La gran incógnita es si Moscú dejará que esos plazos se cumplan sin intentar golpear las líneas logísticas que harán posible el despliegue. Por ahora, la señal de Uppsala es inequívoca: Ucrania compra, Europa financia y el Gripen ya es un actor central en el nuevo tablero de la aviación de combate europea.