EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La portavoz de Junts, Míriam Nogueras, ha descartado este viernes apoyar una moción de censura contra Pedro Sánchez, rechazando cualquier alianza con PP y Vox para tumbar al Gobierno.
- ¿Quién está detrás? Míriam Nogueras, portavoz del grupo parlamentario de Junts en el Congreso, en nombre de los siete diputados de la formación.
- ¿Qué impacto tiene? Junts mantiene la presión sobre el Gobierno pero sin dar el paso de la moción, lo que deja la estabilidad de la legislatura en un nuevo pulso: elecciones anticipadas como exigencia, pero sin el bloqueo destructivo que supondría unir votos con la derecha.
Míriam Nogueras ha puesto este viernes un nuevo mojón en la frágil relación entre Junts y el Gobierno de coalición. La portavoz de la formación independentista ha cerrado la puerta a una posible moción de censura que uniera sus siete votos a los del Partido Popular y Vox para derrocar a Pedro Sánchez. “No estamos aquí para poner y sacar gobiernos”, ha afirmado con rotundidad. La declaración, recogida por El País, supone un alivio inmediato para La Moncloa y, sobre todo, un alineamiento con la postura expresada días atrás por el PNV, que también descartó ese escenario pero sentenció que la legislatura ha llegado a su fin.
Sin embargo, el mensaje de Nogueras trae su propio veneno: Junts ejerce presión para que Sánchez convoque elecciones anticipadas, en lugar de agotar el calendario previsto para 2027. La portavoz ha recordado que con siete diputados no puede articular una moción por sí sola, y que el botón de los comicios solo lo tiene el presidente. La lectura que se hace desde filas socialistas es ambivalente: por un lado se respira porque Junts no se sume a una operación de demolición con la derecha; por otro, se intensifica el mantra de que el socio parlamentario aspira a acortar la legislatura, lo que complica los planes de Moncloa de estabilizar la mayoría de investidura y sacar adelante las cuentas públicas.
La negativa a la moción de censura: una línea roja para Junts
El movimiento de Nogueras tiene una carga simbólica notable. Junts ha evitado caer en lo que Carles Puigdemont calificó en su día de “operación de Estado” contra el independentismo. Apoyar una moción con el PP y Vox habría sido difícil de digerir para sus bases, acostumbradas a un discurso de ruptura con el Estado español. Ese mismo argumentario pesó, probablemente, más que cualquier cálculo táctico a corto plazo. La portavoz fue clara: “Nosotros no estamos aquí para sostener gobiernos españoles”, una frase que sirve de coartada tanto para no facilitar la continuidad de Sánchez como para no derribarlo junto a quienes consideran sus principales adversarios ideológicos.
El PSOE ha recibido la noticia con discreción. Fuentes de la dirección socialista consultadas por Moncloa.com eluden hacer una valoración oficial, aunque reconocen que la decisión de Junts aleja, al menos por ahora, el peor escenario parlamentario. En el Grupo Parlamentario Socialista se respira un prudente alivio: un hipotético frente PP-Vox-Junts habría situado al Gobierno al borde del precipicio. Ahora la amenaza se transforma en una presión más sutil, la de unas elecciones anticipadas que Ferraz no desea en absoluto, con los sondeos aún volátiles y el calendario legislativo por cumplir.
La petición de elecciones: presión sin botón nuclear
Nogueras ha dejado claro que su formación no va a activar la maquinaria de una moción de censura, pero sí quiere que Sánchez mueva ficha. “Nosotros no tenemos el botón ni de las elecciones ni de la moción”, insistió, en una suerte de reconocimiento implícito de su limitada capacidad de maniobra con siete escaños. La estrategia de Junts consiste en erosionar al Gobierno desde la sala de máquinas parlamentaria, bloqueando iniciativas clave —la senda de estabilidad, los presupuestos— sin llegar al naufragio total. Es un equilibrio complejo: mantener viva la legislatura para negociar contrapartidas, pero a la vez instalarla en una agonía lenta que, según el relato de Waterloo, forzará al presidente a adelantar los comicios.
Esa táctica tiene un precedente cercano en el PNV, que también ha declarado “fin de legislatura” pero sin activar mecanismos de censura. La diferencia estriba en que los nacionalistas vascos mantienen un tono más negociador, mientras Junts multiplica los órdagos. El riesgo para Sánchez es evidente: cada votación se convierte en un pulso, y la aritmética no permite demasiados desgastes. El Gobierno necesita a Junts tanto como Junts necesita un motivo para no dinamitar el puente. La paradoja es tan frágil como real.
El Eje del Poder Socialista
La maniobra de Nogueras reabre un debate interno en el PSOE que nunca ha estado completamente cerrado: ¿hasta cuándo es sostenible gobernar con una mayoría tan heterogénea? La dirección de Ferraz, con Pedro Sánchez a la cabeza, confía en que la presión de Junts puede gestionarse como se gestionó la del PNV en legislaturas anteriores: con negociación al límite y acuerdos de última hora. Pero los barones territoriales, especialmente Emiliano García-Page, observan con preocupación cada concesión a los independentistas. La demanda de elecciones anticipadas no es solo una amenaza de Junts; es también un argumento que la oposición y una parte del PSOE utilizan para señalar la debilidad del Ejecutivo. En Castilla-La Mancha, el Gobierno regional socialista ha pedido en reiteradas ocasiones “estabilidad y proyecto de país”, un mensaje que choca con la imagen de bloqueo que proyecta el Congreso.
El impacto en las comunidades autónomas gobernadas por el PSOE es más simbólico que directo, pero no irrelevante. Cataluña, con Salvador Illa al frente de la Generalitat, observa el pulso de Junts con especial atención. Si los independentistas intensifican el bloqueo en Madrid, se complica la cooperación institucional entre ambas administraciones, precisamente en un momento en que Illa intenta consolidar un espacio de centralidad que aísle a los sectores más rupturistas. En paralelo, el Gobierno asturiano de Adrián Barbón y el navarro de María Chivite necesitan certidumbre presupuestaria; cualquier retraso en la aprobación de las cuentas del Estado retrasa también las transferencias a las comunidades.
Junts no va a regalarle al PP una moción de censura, pero sí está dispuesto a tensar la cuerda de la legislatura hasta el límite.
La lectura a medio plazo es inevitable: si el pulso de Junts se endurece y los presupuestos generales no salen adelante, la legislatura entrará en un terreno pantanoso. El Gobierno confía en que, como en otras ocasiones, el temor de los socios a unas elecciones que podrían devolver al PP a la Moncloa actúe como pegamento. Pero el precedente de la legislatura 2019-2023, que acabó con elecciones anticipadas tras un bloqueo similar, está fresco. El PSOE juega, una vez más, con la geometría variable de sus apoyos, convencido de que la alternativa —una mayoría de derechas— resultará disuasoria para todos, incluido Junts. El próximo hito será la negociación de la senda de estabilidad, prevista para el mes de junio, donde se pondrá a prueba la resistencia del actual equilibrio.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: El Gobierno mantiene el rumbo pese a las presiones de Junts; la legislatura continúa y la estabilidad depende del compromiso de todos los socios con las políticas sociales y el Estado del bienestar.
- Protagonista: Míriam Nogueras (portavoz de Junts en el Congreso) y Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: Negociación de los objetivos de déficit y deuda para 2027, paso previo a la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado, que deberá debatirse en el Congreso antes del verano.
