Juanma Moreno pone calma a las prisas de Vox en la negociación andaluza

A dos semanas de que se constituya el Parlamento andaluz, el presidente en funciones mantiene que ‘hay tiempo’ mientras sus socios potenciales reclaman celeridad. El PP-A evita gestos de ansiedad y deja claro que la única fecha límite es el 11 de junio.

La negociación entre el PP andaluz y Vox para reeditar el Gobierno de Juanma Moreno ha entrado en una fase de tensión contenida. Desde las elecciones del 17 de mayo, el presidente en funciones y su equipo mantienen un ritmo de calma calculada frente a la presión de sus socios potenciales. Vox acelera, pero en San Telmo la respuesta es unánime: la única fecha que importa es el 11 de junio.

Han transcurrido dos semanas sin que haya trascendido ningún contacto formal entre ambas formaciones. El propio portavoz parlamentario del PP-A, Toni Valero, lo expresó sin rodeos: ‘No veo que haya tanta urgencia porque hasta el día 11 del mes que viene no se constituye el Parlamento’. Es el mantra que repiten todos los activos populares.

La estrategia de la calma: ‘No hay tanta urgencia’

Carolina España, portavoz del Ejecutivo andaluz, confirmó la pasada semana que ‘no ha habido ningún contacto tras las elecciones’, aunque asumió que ‘no tardarán mucho en arrancar’. Para el PP-A, mostrar ansiedad sería un error. El precedente de la investidura de María Guardiola en Extremadura —seis meses de desgaste— pesa, pero la situación es distinta. Moreno dispone de una mayoría parlamentaria más holgada y de un relato de gestión que le blinda frente a las urgencias ajenas.

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Frente a esa pausa, Vox ha ido elevando el tono. Su portavoz, Manuel Gavira, ha llegado a reprochar que pasaron ‘once días’ sin ‘ningún contacto’ y exige a Moreno ‘el paso al frente’. La formación de Abascal juega la baza del apremio para forzar cesiones rápidas, especialmente en sus demandas de ‘prioridad nacional’.

El pulso en Sevilla y la ‘vía Sanz’ como espejo

El Ayuntamiento de Sevilla se convirtió esta semana en un escenario inesperado del tira y afloja. Vox llevó al Pleno una moción para debatir medidas de ‘prioridad nacional’ en la ciudad, lo que permitía leer las cartas de lo que pide a escala autonómica: lucha contra la ‘inmigración masiva’, ayudas al campo y bajadas de impuestos. El PP sevillano, que gobierna con el apoyo externo de los de Abascal, votó en contra junto al resto de grupos. ‘Esta no es nuestra prioridad nacional’, defendió el delegado de Hacienda, Juan Bueno.

La jugada mostró la independencia del PP local y, a la vez, recordó que existe un modelo de gobernabilidad —la llamada vía Sanz— basado en acuerdos programáticos sin entrada de Vox en el gobierno. Un esquema que podría replicarse en la Junta si las negociaciones avanzan hacia un apoyo externo en lugar de una coalición.

La pausa no es debilidad: es la seguridad de quien tiene el control de el calendario y sabe que una repetición electoral sería el peor escenario para Vox.

El Eje del Poder Popular

En el fondo, la partida andaluza refleja un pulso estratégico que trasciende a la región. Génova observa sin interferir. La dirección nacional respalda la templanza de Moreno, consciente de que una salida precipitada podría desdibujar el perfil de gestión que el PP quiere exportar al resto de España. Los barones populares en otros territorios —desde Madrid hasta Murcia— miran de reojo: si Andalucía cierra un pacto con Vox en clave de coalición, reabriría un debate interno que muchos prefieren postergar.

En el plano autonómico, la constitución del Parlamento, el próximo 11 de junio, activa un cronograma con fechas límite reales. Ese día se elegirá la Mesa de la Cámara y se abrirá formalmente el proceso de investidura. Si no hay acuerdo antes del verano, la legislatura se alargaría en funciones y quedarían dos fechas adicionales en junio —día 26 y 28— antes de que las vacaciones congelen el tablero. El tope legal para evitar una repetición electoral está en el 26 de septiembre, pero nadie en el PP andaluz contempla llegar a ese extremo.

La izquierda, con el PSOE-A a la cabeza, también aprieta. Los socialistas acusan a Moreno de ‘inacción’ y señalan que Montero —su secretaria general— está ‘desaparecida’ desde el 18 de mayo. En San Telmo devuelven el dardo: la futura líder de la oposición no comparece en público mientras ellos gestionan con discreción. La calma, en realidad, es también un mensaje político: el partido que gobierna no se deja arrastrar por las prisas de quienes aspiran a condicionarle.

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Un precedente histórico sirve de referencia: la investidura de Guardiola en Extremadura, en 2023, tardó medio año en cerrarse y dejó cicatrices. Moreno quiere evitarlo a toda costa. Su apuesta es clara: mostrarse como un presidente centrado en la Andalucía real, que negocia sin estridencias pero sin ceder en lo fundamental. Si Vox insiste en un reparto de carteras, la opción del apoyo externo sigue abierta. Y el ejemplo de Sevilla demuestra que puede funcionar.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: Andalucía necesita estabilidad y un gobierno centrado en la gestión, no en acelerones tácticos.
  • Protagonista: Juanma Moreno (presidente en funciones de la Junta de Andalucía).
  • Próximo hito: Constitución del Parlamento andaluz el 11 de junio, que activará formalmente el cronograma de investidura.