Anna Navarro, la número dos de Carles Puigdemont en las listas de Junts en las pasadas elecciones al Parlament, ha presentado este lunes su renuncia al escaño por motivos personales y profesionales. La ya exdiputada, que mantendrá sus responsabilidades orgánicas en la Dirección Permanente y en la Dirección Ejecutiva de Junts, comunicó su decisión antes de que el grupo parlamentario la conociera al propio president Carles Puigdemont, al secretario general Jordi Turull y a la presidenta del grupo, Mònica Sales. ‘Ha sido una gran oportunidad servir al país desde el Parlament’, ha destacado Navarro en el comunicado interno, según ha podido confirmar Moncloa.com.
El fichaje de Navarro en 2024 fue interpretado como un golpe de efecto de Puigdemont. Nacida en Olot y con una larga trayectoria en Silicon Valley —fue reconocida por Analytics Insight como la mujer más influyente en tecnología en 2020—, aterrizó en las listas electorales por delante de pesos pesados como el actual presidente de la cámara, Josep Rull, o el exjefe del grupo parlamentario Albert Batet. Sin embargo, su papel en la oposición ha sido notablemente más discreto de lo que su posición en la papeleta hacía presagiar.
Un perfil de Silicon Valley que nunca terminó de encajar
Pese a que Junts ganó las elecciones en segunda posición y asumió el liderazgo de la oposición, la actividad parlamentaria de Navarro se ha limitado a intervenciones puntuales en comisiones y actos de control al Govern. Su perfil, alejado de la cultura de pactos y el día a día del hemiciclo, ha pesado. Fuentes del partido reconocen en privado que la apuesta por un fichaje mediático no se tradujo en un perfil parlamentario sólido, algo que la propia Navarro habría asumido con naturalidad al no sentirse plenamente integrada en la dinámica legislativa.
Puedes consultar su trayectoria profesional en la entrada de Wikipedia de Anna Navarro. La decisión de abandonar el escaño, pero no la dirección del partido, refuerza la idea de que su valor para Junts reside más en el ámbito de las relaciones internacionales y la proyección exterior que en la batalla diaria del Parlament.
La polémica de los CAP que encendió a la oposición
La etapa parlamentaria de Navarro no ha estado exenta de ruido. En abril de 2025, durante una comisión de Unión Europea y Acción Exterior, la entonces diputada relató que no fue atendida en un centro de atención primaria (CAP) catalán ‘por no ser inmigrante’. Según su testimonio, una enfermera le habría dicho que ‘si fuera inmigrante la atenderían hoy mismo’. La intervención fue inmediatamente criticada por el conjunto de la oposición, que la tachó de demagógica y de fomentar un discurso xenófobo.
Navarro contextualizó sus palabras en las dificultades burocráticas que sufren los catalanes que retornan del extranjero y que, a su juicio, quedan desprotegidos frente a quienes acaban de llegar. El incidente, sin embargo, dejó una mancha en su breve historial parlamentario y reforzó la imagen de una diputada ajena a los códigos de la política catalana. Aquella comisión fue una de las pocas ocasiones en que Navarro ocupó el foco mediático.
Navarro deja un escaño que nunca terminó de ser suyo, y vuelve a la trastienda de Junts desde donde podrá ejercer influencia sin el desgaste del día a día.
Lo que esta renuncia revela sobre el momento de Junts
La salida de Navarro llega en un momento de reordenación interna para la formación de Puigdemont. Tras perder la Generalitat y asentarse en la oposición, Junts ha visto cómo algunos de los fichajes externos más mediáticos han tenido un recorrido corto o un encaje difícil. El caso de Navarro se suma al de otros perfiles que, sin renunciar a su militancia, han preferido un segundo plano alejados del foco legislativo.
El escaño vacante será ocupado por la exconsellera de Justicia Lourdes Ciuró, que era la siguiente en la lista de Barcelona tras Navarro. Ciuró, con experiencia en el Govern y un perfil más técnico, podría aportar un mayor peso parlamentario al grupo, algo que en la dirección de Junts valoran positivamente de cara a los próximos meses de oposición. La seguiría Mònica Gallardo, concejal del partido en Sitges, en un movimiento que refuerza la continuidad del proyecto sin grandes sobresaltos.
Moncloa.com entiende que, pese a la discreción del comunicado oficial, la renuncia es también un gesto de autoprotección de la propia Navarro: mantener la agenda internacional y la visibilidad orgánica sin atarse a la exigencia diaria de la actividad parlamentaria. En la práctica, la decisión evita un potencial desgaste mayor y le permite conservar su posición en la cúpula del partido sin que su baja productividad legislativa siga pasando factura.
La renuncia fue comunicada este mismo lunes y el relevo se activará en los próximos días sin necesidad de convocatoria extraordinaria. La Mesa del Parlament tomará nota y Ciuró, previsiblemente, jurará su cargo antes del pleno de septiembre. El movimiento cierra así una etapa sin el dramatismo que otras renuncias han provocado en el pasado reciente, pero sí deja la pregunta de si los grandes fichajes mediáticos tienen encaje real en la política parlamentaria catalana.
