Veolia ha tomado la delantera. La multinacional francesa, uno de los gigantes mundiales del agua, ha logrado la máxima puntuación técnica en la licitación del contrato de suministro para ocho municipios del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). La operación, valorada en 1.000 millones de euros, define el mapa del abastecimiento de medio millón de personas durante los próximos años.
Según el acta de la mesa de contratación a la que ha tenido acceso este diario, Veolia alcanza 49 puntos sobre 50 en el apartado de criterios cualitativos. La ventaja es sustancial: su competidora más cercana, la unión temporal formada por Aqualia y Aguas de Valencia, se queda en 45,3 puntos. Y el también grupo francés Saur suma 41,8. Otras cuatro candidaturas, entre ellas las de Facsa, GS Inima o Indaqua, ya han quedado descolgadas de la cabeza.
La oferta técnica marca distancias, pero no sentencia
El pliego de la licitación otorga un peso decisivo a la propuesta técnica —organización del servicio, plan de explotación, gestión del personal—, pero el veredicto final no será firme hasta después del verano. Falta por abrir el sobre económico, que será el que, sumado a la puntuación cualitativa, determine el adjudicatario provisional.
En el sector del agua, esta macrocontratación se sigue con especial interés porque sustituye varios contratos menores que expiran de forma escalonada. El AMB agrupa en este lote a Cervelló, Corbera de Llobregat, Molins de Rei, La Palma de Cervelló, Ripollet, Sant Andreu de la Barca, Sant Cugat del Vallès y Tiana. Juntos representan una demanda diaria de más de 80.000 metros cúbicos, un caudal con el que se podría llenar una piscina olímpica cada siete minutos.
Los rivales y la puja que viene
Aqualia, filial del grupo FCC, ha apostado fuerte junto a Aguas de Valencia. Pero la diferencia de 3,7 puntos en la valoración técnica es un obstáculo importante. Para remontar, necesitarían presentar una baja económica muy agresiva y que la mesa penalice al líder por algún defecto de forma en la documentación.
La posición de Saur, más habituada al mercado francés, sorprende en el contexto catalán. En la anterior licitación relevante, la de la propia AMB para el saneamiento integral del Besòs, la empresa no llegó a la fase final. Ahora, con 41,8 puntos, se mantiene en la órbita por si falla el dúo de cabeza.
El sobre económico lo cambia todo. Pero la ventaja de 3,7 puntos de Veolia sobre el segundo clasificado es el mayor colchón técnico que recuerda una mesa del AMB en los últimos cinco años.
El peso del agua en el cinturón metropolitano
El contrato no es solo un asunto de ingeniería. La decisión del AMB tiene una lectura política y financiera que trasciende a los ocho municipios implicados. El organismo metropolitano, gobernado por la socialista Janet Sanz, maneja el presupuesto de servicios públicos más voluminoso de España tras el Ayuntamiento de Barcelona. Y el ciclo integral del agua supone casi un tercio de sus inversiones.
Que sea una empresa francesa la mejor posicionada incomoda a una parte del sector. Agbar, la compañía histórica del agua en Barcelona y ahora integrada en el grupo Veolia tras su fusión con Suez, ya gestiona el suministro de la capital catalana. Si Veolia se lleva este nuevo lote, su cuota en el área metropolitana rozaría el 70%, lo que reabre el debate sobre la concentración del servicio en manos de un único operador. De hecho, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ya ha advertido en informes previos de los riesgos de una posición dominante en el sector del agua urbana.
La resolución definitiva llegará en otoño. Hasta entonces, la mesa de contratación tiene que revisar la documentación administrativa y la solvencia financiera de todas las ofertas. El plazo para presentar alegaciones está abierto y ningún competidor ha anunciado impugnaciones. Pero con 1.000 millones sobre la mesa, pocas peleas se dan por terminadas antes de tiempo.
Los alcaldes de los ocho municipios siguen el proceso con cautela. En Molins de Rei, por ejemplo, el gobierno local ya ha solicitado por carta al AMB que cualquier cambio de operador mantenga los puestos de trabajo de la plantilla actual, cerca de 120 personas. Sant Cugat, el municipio más poblado del lote, insiste en que el nuevo contrato incluya un programa de renovación de tuberías que reduzca las fugas, hoy superiores al 18%.

