Vox ha logrado este jueves su segunda alcaldía en la Comunidad de Madrid en Pinilla del Valle. El PSOE no votó a su propia candidata y facilitó la elección de Luis Alfonso Ruiz, portavoz de la formación, como nuevo alcalde.
El Pleno extraordinario reunió a cinco concejales: dos socialistas, uno del PP, uno de Ciudadanos y uno de Vox. El Ayuntamiento de Pinilla del Valle, un municipio de 200 habitantes censados en la Sierra de Guadarrama, celebró una votación secreta. El escrutinio fue concluyente: cero apoyos para la socialista María del Mar Tejedor, dos para Alberto Miranda y tres para Luis Alfonso Ruiz.
Todo arrancó con la dimisión del alcalde de Ciudadanos a mediados de agosto. Pinilla del Valle, con listas abiertas, otorga el escaño vacante al siguiente candidato más votado. Ese aspirante era de Vox. Luis Alfonso Ruiz tomó posesión como edil antes de que comenzara el punto del orden del día dedicado a elegir al nuevo regidor.
Fuentes de Vox consultadas por El Mundo sostienen que no hubo pacto. ‘Nosotros no íbamos a ceder. En el municipalismo, el PSOE no quiere pactar con nadie, pero sí denota que alguien hace bien su trabajo, como es este caso, desecha lo malo conocido y apuesta por lo nuevo’, explican. Añaden, además, que ‘ha sido un apoyo gratuito. Han votado a la mejor opción de la que disponían’.
El PSOE no ha ofrecido una explicación oficial sobre la ausencia de voto de su candidata. La mesa socialista había apostado por la papeleta secreta, quizá para evitar la foto de una fractura interna. El resultado, sin embargo, dejó la división al descubierto.
El PP sí ha reaccionado con dureza. Alberto Miranda, portavoz popular en Pinilla del Valle, habla de ‘pactos personales, no políticos: no les importa ni el pueblo ni sus votantes’. Y añade: ‘Te presentas para hacer una puesta en escena de no sé qué y luego no te votas… Es surrealista’.
La investidura no nace de una alianza orgánica, pero convierte a Vox en la fuerza que rentabiliza el desconcierto del PSOE en el municipalismo madrileño.
La lectura estratégica para Vox es clara. La formación suma una nueva alcaldía en la Comunidad de Madrid y refuerza su implantación territorial en la Sierra de Guadarrama. Además, sitúa al PSOE ante una contradicción que no podrá esconder en los próximos plenos.
No es la primera vez que el PSOE cruza líneas de bloques en la región. En enero de 2024, una moción de censura en Los Santos de la Humosa desalojó al PP con el respaldo del PSOE y de un edil no adscrito que había salido de Vox. En El Boalo, el año pasado, un tránsfuga de Vox pactó con el PSOE y Podemos para arrebatar la alcaldía al PP. Aquella operación terminó con la expulsión de la alcaldesa socialista, Soledad Ávila, y de la concejal Yolanda Castilla.
La diferencia, en esta ocasión, es sustancial. Vox no actuó como actor secundario ni como comparsa de una moción ajena: recibió los votos que convirtieron a su portavoz en alcalde. El partido de Santiago Abascal vuelve a demostrar que puede rentabilizar la descomposición de los bloques clásicos sin ceder programa. La próxima prueba llegará en los pactos de investidura de municipios medianos, donde el PSOE tendrá que explicar por qué su candidata no se votó a sí misma.

