Génova mueve ficha pensando en la próxima convocatoria electoral y, según ha podido saber La Razón, estudia ofrecer a Vox un pacto para que no concurra en determinadas provincias donde la división del voto de derechas resta escaños al centro-derecha. La propuesta, aún en fase embrionaria, busca explotar el sistema D’Hondt para trasladar cada papeleta a un acta parlamentaria y evitar que la dispersión beneficie al bloque de Pedro Sánchez.
La aritmética del D’Hondt que persigue Génova
La ley electoral privilegia a las candidaturas más votadas en cada circunscripción y penaliza la fragmentación. En los comicios de 2023, el PP se quedó a unos mil votos de obtener escaño en Girona y Lleida, mientras Vox cosechaba 22.706 y 12.560 papeletas, respectivamente. Si esos sufragios hubieran ido al PP —o incluso una parte— los populares habrían sumado dos diputados que habrían ido a manos del PSOE o de sus aliados independentistas.
El mismo razonamiento se aplica a provincias pequeñas donde el reparto de pocos escaños enfrenta directamente a PP y PSOE. En León, Burgos y La Rioja ambas fuerzas empataron a dos representantes. En Génova calculan que, sin la presencia de Vox, el centro-derecha se habría impuesto por tres a uno. Sumando estos tres casos a los catalanes, el bloque de la derecha —PP, Vox y UPN— habría alcanzado 173 escaños, rozando la mayoría absoluta.
La administración de datos oficiales del Ministerio del Interior corrobora la fotografía: el voto útil de derechas se diluye en más de una decena de provincias donde la suma de PP y Vox supera al PSOE pero la dispersión entrega el escaño al socialista. La dirigencia popular quiere evitar que se repita un escenario que en 2023 pudo haber sido determinante.
El rechazo previo de Vox y el nuevo escenario de las encuestas
La iniciativa no es nueva. El PP ya la trasladó a Santiago Abascal antes de las generales de 2023, pidiendo que Vox no se presentara en ocho provincias, entre ellas Girona y Lleida. Vox la rechazó tajantemente, argumentando que fuera el PP quien se apartara. La propuesta se ha repetido en elecciones autonómicas —las gallegas, por ejemplo— con idéntico resultado. «Hay un bando colaborativo en favor de Pedro Sánchez y tenemos que ver cómo nos defendemos», admiten fuentes de Génova.
Ahora, sin embargo, la posición de Vox ha cambiado: casi todos los sondeos le otorgan alrededor de 60 escaños, el doble de su actual representación. El partido de Abascal se siente fuerte y aspira a presentarse como alternativa, no como complemento del PP. Además, según las mismas encuestas, existe una leve transferencia de voto desde el PSOE hacia Vox, de modo que su presencia en provincias donde no obtiene escaño puede aún arrebatar papeletas a los socialistas y facilitar que el PP suba.
El objetivo no es otro que arañar cada escaño que el reparto actual dispersa entre los dos principales partidos del centro-derecha. Cinco diputados más habrían rozado la mayoría absoluta en 2023.
La mayoría de los votantes de Vox no quiere que su papeleta sirva para engordar las filas del PP, por lo que cualquier pacto requeriría un encaje muy delicado. «Sería bueno optimizar votos en algunas provincias», reiteran en Génova, pero ese optimismo choca con la realidad de un partido que no está dispuesto a ser comparsa.

El Eje del Poder Popular
La propuesta de Feijóo activa un pulso interno que atraviesa a toda la organización. Los barones territoriales del PP observan la estrategia con atención, porque en sus respectivos feudos la fragmentación del voto de derechas resulta muy costosa. Alfonso Rueda, en Galicia, sufrió en sus carnes cómo Vox, sin obtener escaño en las autonómicas, restó apoyos al PP. Isabel Díaz Ayuso gobierna con holgura en Madrid sin necesitar a Vox, y Juanma Moreno en Andalucía ha logrado mantener a la formación de Abascal en un segundo plano. Pero en Castilla y León, La Rioja o Aragón la división puede ser letal.
El Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, con Cuca Gamarra al frente, y el Senado, donde el PP ostenta mayoría absoluta, avalan las fórmulas que maximicen la representación del centro-derecha. La lectura estratégica es que cualquier escaño arrancado a la izquierda allana el camino hacia la investidura de Feijóo. No obstante, el flanco con Vox impone prudencia: un pacto que el partido de Abascal rechace publicamente podría desgastar al PP y reforzar el relato de la sumisión al PP, que Vox ya utiliza en campaña.
Observamos que la propuesta recuerda, en cierto modo, a la experiencia de las generales de 2011, cuando UPyD y PP compitieron sin lograr evitar la fuga de escaños. Hoy el sistema es más polarizado y la exploración de Génova busca precisamente evitar ese goteo. El timing es clave: mientras Sánchez no convoque, la negociación no pasará de sondeos informales. Si la convocatoria se produce y las encuestas consolidan la ventaja de la derecha, el PP tendrá que decidir si insiste en un acuerdo que Vox ya ha despreciado o si apuesta por una campaña de concentración de voto con otros argumentos.
El riesgo de fondo es que, al plantear la oferta, Vox interprete que el PP le está pidiendo que renuncie a su identidad propia, lo que podría provocar una contraofensiva narrativa. En el eje del poder popular, la tensión entre la aritmética y la soberanía de cada formación obliga a un equilibrio tan delicado como necesario.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: Optimizar cada papeleta de centro-derecha es la vía más directa para desbancar el ‘bando colaborativo’ de Sánchez.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP)
- Próximo hito: Un contacto formal con Vox supeditado a que Sánchez convoque elecciones y también a que el partido de Abascal modifique su postura previa.
