Whisky gallego premios: la destilería Ovalle arrasa en los International Spirits Challenge

Los single malt afinados en barricas de vino español seducen al jurado con su identidad atlántica y precios que no superan los 50 euros. Tres medallas en la categoría World Whisky confirman que Galicia ya compite con Escocia.

Reconozcámoslo: abrir una botella de whisky escocés y sentir que te sabe a tierra lejana es frustrante. Siempre piensas que falta algo: un guiño a los sabores de casa, una historia que puedas tocar. Pues bien, una pequeña destilería gallega acaba de demostrar que ese whisky existe y que, además, compite de tú a tú con los gigantes. Destilerías Ovalle ha arrasado en los International Spirits Challenge 2026 con tres medallas que ponen a Galicia en el mapa mundial del single malt.

Ubicada en Sanxenxo, en pleno corazón de las Rías Baixas, esta casa familiar ha sabido leer el Atlántico como nadie. Su secreto no es magia, es una combinación de tradición vitivinícola, barricas con pedigrí ibérico y un clima que acuna la madera con la humedad justa. Vamos a desgranar qué hace tan especiales a estos whiskies que ya conquistan a los amantes más exigentes.

El secreto del éxito

  • La magia de las barricas de vino español: Tras una primera crianza, los whiskies se afinan en toneles que antes guardaron albariño, tempranillo o incluso castaño gallego. Esto les da un perfil aromático único, alejado de los estándares escoceses.
  • El Atlántico como maestro de bodega: La humedad y las temperaturas suaves de la costa aceleran la interacción entre el destilado y la madera, aportando notas salinas y una redondez difícil de imitar.
  • Producción diminuta y mimada: Elaboran lotes muy pequeños, casi como si fueran vinos de parcela, lo que permite controlar cada paso y apostar por la identidad local en lugar de la cantidad.

Ingredientes

  • Cebada malteada de primera calidad
  • Agua de manantial de las Rías Baixas
  • Levaduras seleccionadas para potenciar los aromas frutales
  • Barricas de roble europeo (primera crianza)
  • Barricas de vino español para el afinado: albariño, tempranillo y castaño

Proceso de elaboración

El viaje empieza con una fermentación larga y tranquila, donde las levaduras sacan todo el carácter de la cebada. Después, la destilación en alambiques de cobre consigue un new make limpio y afrutado, la base perfecta para lo que viene. El envejecimiento inicial transcurre en barricas de roble europeo que pulen los bordes jóvenes del destilado.

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Pero aquí llega el giro que define a Ovalle: el afinado. Cada variedad se redirige a una barrica que ha contenido vino español. El Ovalle Gold, por ejemplo, se cría en toneles de albariño de las Rías Baixas durante meses; el Ovalle Ruby se abraza al tempranillo de Ribera del Duero. Incluso el Bateeiro, la edición más personal, pasa por barricas de castaño gallego para evocar el mar y la tierra de los bateeiros. Es un baile de maderas que, en lugar de enmascarar, realza la personalidad atlántica del destilado.

El Atlántico no solo enfría las bodegas: impregna la madera de salitre y bruma, y luego ese carácter se bebe en cada sorbo.

El resultado son whiskies con una paleta de sabores inesperada: miel, fruta de hueso, un toque salino, especias dulces y esa madera bien integrada que nunca cansa. En nariz, son envolventes; en boca, golosos pero secos, con un final largo que te deja pensando en el siguiente trago.

Variaciones y maridaje

Ovalle Gold (49,50 €) es el más fresco y floral gracias al influjo del albariño. Marida de cine con un marisco de batea —unas zamburiñas a la plancha— o un queso fresco de tetilla. Si prefieres algo más tánico, vete al Ovalle Ruby (49,50 €), cuyo paso por barricas de tempranillo le da cuerpo y un punto goloso. Prueba con una tabla de embutidos ibéricos o un chocolate negro al 70%: la combinación es adictiva.

El Bateeiro (39,50 €) es puro Atlántico, con notas ahumadas y de sotobosque. Aquí el maridaje va solo: mejillones al vapor o una conserva de sardinillas en aceite, y verás cómo se funden. Por último, para los coleccionistas está Ovalle Private (145 €), una edición limitadísima cuyo perfil cambia cada año. Ideal para guardar o regalar a quien ya lo ha probado todo.

Si quieres llevarlo a la mesa de diario, sírvelo en copa ancha a temperatura ambiente, sin hielo —una gota de agua abre sus aromas como una flor. Y si eres de los que todavía dudan entre el whisky y la copa de vino, este single malt puede ser el puente perfecto: los dos mundos en una sola botella.