Trump insulta a Netanyahu en llamada: le acusa de sabotear el acuerdo con Irán

El presidente estadounidense llamó 'maldito loco' a Netanyahu y le exigió detener el bombardeo de Beirut, según Axios. Irán amenaza con romper las negociaciones y una 'confrontación directa' si prosigue la campaña israelí en Líbano.

Donald Trump ha insultado a gritos a Benjamin Netanyahu por teléfono y le ha acusado de sabotear las negociaciones nucleares con Irán, en una de las peores llamadas entre los dos líderes desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. Según ha revelado Axios citando a dos altos funcionarios estadounidenses y una tercera fuente con conocimiento de la conversación, el presidente de Estados Unidos llegó a llamar “maldito loco” al primer ministro israelí y le exigió detener el planeado bombardeo sobre Beirut.

La llamada que incendió la relación especial

El intercambio, que Axios califica como uno de los momentos más tensos entre ambos mandatarios desde enero de 2025, saca a la luz una fractura profunda. “Eres un maldito loco. Si no fuera por mí estarías en la cárcel. Te estoy salvando el trasero. Ahora mismo todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a Israel por esto”, resumió uno de los funcionarios. Una segunda fuente aseguró que Trump estaba “cabreado” y le gritó: “¿Qué coño estás haciendo?”.

El presidente estadounidense, siempre defensor acérrimo del derecho de Israel a la autodefensa, se mostró sin embargo convencido de que la reciente escalada en Líbano es desproporcionada. En los últimos días, el Ejército israelí ha intensificado los bombardeos contra lo que define como objetivos de Hezbolá, arrasando edificios enteros para eliminar a comandantes y causando un número creciente de víctimas civiles. La IDF ha penetrado más al sur del país y se ha hecho con el control del castillo de Beaufort, una fortaleza cruzada de 900 años de antigüedad y un punto de observación estratégico en la región.

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Trump escribió en su red Truth Social que había “tenido una conversación con Bibi Netanyahu hoy, pidiéndole que no llevara a cabo una gran incursión en Beirut”, y añadió que el líder israelí “dio media vuelta a sus tropas”. Sin embargo, Netanyahu respondió con un mensaje propio: dijo haberle trasladado al presidente que Israel atacará Beirut si Hezbolá no cesa sus ataques. “Nuestra posición sigue siendo la misma”, escribió, y prometió continuar las operaciones en el sur del Líbano “según lo previsto”.

Irán advierte: o cesa la ofensiva o habrá confrontación directa

La crisis ha escalado hasta poner en jaque el memorando que se negociaba entre Washington y Teherán. Irán ha advertido de que no solo suspenderá las conversaciones si continúa la campaña israelí en Líbano, sino que podría pasar a una “confrontación directa”. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, aseguró en X que si la agresión israelí prosigue, “no solo detendremos el proceso negociador, sino que entraremos en un enfrentamiento directo con el enemigo”.

El pragmatismo de Trump con Irán está quebrando el dogma de décadas que sostenía el apoyo incondicional de Washington a cualquier acción militar de Israel.

La amenaza iraní ha elevado la temperatura en todas las capitales implicadas. Para Trump, que ha hecho de un nuevo acuerdo nuclear una prioridad de su segundo mandato, la iniciativa de Netanyahu supone un torpedo a su legado. Fuentes de la Casa Blanca citadas por Axios insisten en que el presidente estadounidense considera que la supervivencia del acuerdo pasa por mantener a raya a Israel, a quien acusa de actuar con desproporción mientras el Pentágono trata de conservar los canales diplomáticos abiertos con Teherán.

Israel, por su parte, no da señales de frenar. La noche del lunes la aviación israelí volvió a golpear barrios del sur de Beirut y la artillería mantuvo fuego sobre posiciones de Hezbolá cerca de la frontera. Netanyahu ha dejado claro que no aceptará un alto el fuego sin garantías, y que la operación terrestre y aérea se mantendrá hasta que Hezbolá deje de disparar cohetes contra el norte de Israel.

Equilibrio de Poder

Lo que observamos es una de las sacudidas más serias al vínculo estratégico entre Estados Unidos e Israel desde la crisis del canal de Suez en 1956. Entonces, Eisenhower forzó a retirarse a israelíes, británicos y franceses, demostrando que los intereses de Washington podían imponerse incluso a sus aliados más cercanos. Hoy, Trump, que siempre presumió de ser el presidente más proisraelí de la historia, se encuentra emulando ese pulso porque el acuerdo con Irán se ha convertido en su prioridad geopolítica máxima.

En el eje Washington-Moscú, la crisis añade un filón para el Kremlin. Rusia, aliado de Irán y actor con presencia en Siria, ve con buenos ojos cualquier distracción que aleje recursos y atención estadounidenses de Ucrania. Una confrontación directa entre Irán e Israel, o incluso entre Irán y Estados Unidos, daría a Moscú un margen inédito en el este de Europa. Bruselas, mientras tanto, se mantiene alineada con la preservación del JCPOA, pero su capacidad de influencia es limitada; la Comisión ha reiterado su preocupación por la escalada y por el coste humanitario, pero la división interna de los Veintisiete impide una posición contundente.

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Para España, el impacto es inmediato. El contingente de la ONU en el sur del Líbano (UNIFIL), que integra más de 600 militares españoles, se encuentra en una zona de combate activo. Moncloa, a través del Ministerio de Defensa, ha reforzado las medidas de protección en la base Miguel de Cervantes y ha pedido a la ONU una revaluación de la misión. La escalada dispararía los precios del gas natural licuado, del que España es puerta de entrada, y añadiría presión inflacionaria justo cuando el BCE intenta estabilizar los tipos. En el plano diplomático, el Gobierno español ha mantenido un canal discreto con Irán desde la presidencia de turno de la UE de 2023 y ahora ese interlocutor se ve directamente amenazado.

La lectura a diez años es inquietante. La doctrina de apoyo incondicional a Israel se erosiona cuando el cálculo nuclear así lo exige. Si Netanyahu ignora las órdenes de Trump y fuerza una ruptura total con Irán, Estados Unidos se arriesga a un conflicto regional de consecuencias impredecibles. Si, por el contrario, Trump impone su voluntad, sentará un precedente que redibujará la autonomía estratégica de Israel para siempre. En ambos escenarios, la factura la pagará la estabilidad del Mediterráneo oriental. La próxima reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, prevista para el 5 de junio, será el primer termómetro de hasta dónde quiere llegar cada parte.

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